La guía de todo lo que debes saber sobre la perimenopausia
Cristina Onofri y Ángela Llaneza, directora y directora médica respectivamente del Instituto Médico Antiaging, nos cuentan todo lo que hay que saber acerca de la perimenopausia para poner fin al desconocimiento en torno a esta etapa vital.
A lo largo de su vida, una mujer transita por diferentes etapas que se traducen en cambios a diversos niveles. Si bien la menstruación y la menopausia son más conocidas, entre una y otra se sitúa la perimenopausia, una etapa fisiológica de transición en torno a la que existen muchas dudas y falta de conocimiento.
Para desterrar todos los mitos, es fundamental abordar la perimenopausia desde un enfoque médico basado en la evidencia. Con tal propósito, hablamos con Cristina Onofri y la doctora Ángela Llaneza, directora y directora médica, respectivamente, del Instituto Médico Antiaging. Porque la información es poder y es hora de poner fin de una vez por todas al tabú que rodea la salud de la mujer.
Comprendiendo la perimenopausia
La perimenopausia usualmente tiene lugar entre los 40 y los 50 años, precediendo la menopausia definitiva. Durante este periodo tiene lugar una notable variabilidad en los niveles de estrógenos y progesterona, con un impacto multisistémico.
Así, la mujer experimenta síntomas que van desde las alteraciones cutáneas al insomnio y la fatiga, pasando por un aumento del tejido adiposo visceral y cambios en la libido. En cualquier caso, las expertas insisten en la importancia de no considerar esta transición como una patología, puesto que existe evidencia científica sólida sobre estrategias terapéuticas eficaces y seguras que mejoran la calidad de vida de la mujer en la perimenopausia.
Esta transición viene protagonizada por cambios hormonales progresivos y alteraciones menstruales que pueden extenderse durante más de una década y culminan con la menopausia, es decir, la desaparición de las reglas. Numerosos estudios indican que más del 80% de las mujeres experimentan síntomas vasomotores, genitourinarios, afectivos o cognitivos*.
Lamentablemente, estos síntomas a menudo están subatendidos por los profesionales de la salud, debido a la falta de formación específica en climaterio. Atendiendo a esta premisa, Cristina Onofri y Ángela Llaneza detallan los síntomas más habituales referidos durante la perimenopausia y también las vías para aliviarlos o combatirlos.
Abordaje integral de los síntomas de la perimenopausia
• Cambios cutáneos y pérdida de colágeno. La disminución en los niveles de estrógenos afecta directamente a la producción de colágeno y elastina de la piel. Esto, a su vez, se traduce en pérdida de firmeza, arrugas y xerosis. Pero no hay por qué resignarnos a que estos signos del envejecimiento sean visibles en la piel sin remedio, puesto que intervenciones tópicas con antioxidantes como la vitamina C y la fotoprotección diaria han demostrado su eficacia en la preservación de la integridad cutánea.
• Alteraciones del sueño y la fatiga. En esta etapa es habitual hacer frente al insomnio, también debido a la caída en los niveles de estrógenos y progesterona, así como a síntomas vasomotores nocturnos. Como claves para que el descanso reparador no se vea afectado cabe citar la higiene del sueño, la actividad física regular y la regulación de la melatonina endógena con estrategias no farmacológicas avaladas con respaldo clínico.
• Redistribución de la grasa y cambios en el metabolismo. El aumento de grasa abdominal durante la perimenopausia se asocia con los cambios hormonales y la reducción del gasto energético basal. A ello hay que añadir que el riesgo de síndrome metabólico se incrementa de forma notable. En este sentido, numerosos estudios recomiendan la práctica de ejercicio de resistencia y seguir una dieta adecuada, en la que haya una equilibrada distribución de macronutrientes, a fin de preservar la masa magra y la sensibilidad a la insulina**.
• Nutrición como pilar terapéutico. Estrechamente relacionado con el punto anterior, la dieta debe adaptarse a esta etapa mediante intervenciones nutricionales guiadas por profesionales. La literatura científica destaca que el asesoramiento dietético mejora el control glucémico, reduce el riesgo cardiovascular y promueve la salud ósea, también importante en esta etapa vital para evitar la osteoporosis. En definitiva, este abordaje nutricional debe priorizarse como parte integral del tratamiento en mujeres perimenopáusicas**.
• Función cognitiva y síntomas neuropsicológicos. El rendimiento cognitivo durante la perimenopausia es muy heterogéneo. Según numerosos estudios, en esta etapa tiene lugar un marcado declive en la memoria verbal y el aprendizaje verbal***. Factores como la depresión, los trastornos del sueño, los sofocos y la caída hormonal impactan negativamente en la función neurocognitiva*. Sin embargo, se ha constatado que estas alteraciones no son universales ni permanentes. De hecho, muchas mujeres mantienen o incluso mejoran su rendimiento en otras áreas cognitivas. La neuroplasticidad y un estilo de vida saludable pueden favorecer la adaptación cerebral*.
• Deseo sexual hipoactivo. El deseo sexual puede verse afectado por el descenso de estrógenos y andrógenos, acompañado de cambios en la lubricación y la respuesta genital. No obstante, se ha comprobado que un abordaje integral que incluya terapia hormonal local, mejora del vínculo de pareja y la práctica de actividad física pueden restaurar significativamente la satisfacción sexual.
• Terapia hormonal. La terapia hormonal es el tratamiento más eficaz para los síntomas vasomotores y genitourinarios. Cuando se prescribe en mujeres menores de 60 años o dentro de los 10 años posteriores a la menopausia, la relación entre riesgo y beneficio es favorable*. En cualquier caso, la individualización del tratamiento y un seguimiento médico estrecho son esenciales para garantizar su seguridad.
En conclusión, conviene destacar que la perimenopausia no representa una enfermedad ni debe tratarse como tal. Es una adaptación biológica con manifestaciones clínicas que, si bien pueden impactar en la calidad de vida, pueden abordarse desde un tratamiento eficaz y basado en la evidencia científica, desde el conocimiento actualizado.
Con todo, está demostrado que las intervenciones combinadas desde la nutrición, el ejercicio, la salud mental y, cuando esté indicado, la terapia hormonal, permiten afrontar esta etapa con vitalidad, autonomía y bienestar. No hay que normalizar el malestar, sino defender un abordaje integral y positivo de la perimenopausia.