Las cantidades que imaginas que lleva tu crema del activo de moda no siempre son tales. FOTO: Artem Podrem/Pexels.
Dusting: cuando tu sérum de vitamina C tiene menos vitamina C de lo que crees
Es una triquiñuela de la cosmética bastante frecuente: cremas que apenas llevan el ingrediente estrella que dicen en su marketing.
16 DE MAYO DE 2026 / 08:00
No es lo mismo poner varias cucharadas de azúcar a la receta de un bizcocho que espolvorearlo con azúcar glas al sacarlo del horno. Con los cosméticos pasa algo similar. A veces solo llevar lo que podríamos denominar ‘un espolvoreado’ de tal o cual activo. Decir que es un cosmético con vitamina C, glicólico o DMAE no sería falso, pero es una verdad a medias. Es lo que se conoce como dusting en la cosmética.
Y se traduce en que compramos una crema pensando que va a funcionarnos de una manera muy diferente a lo que en realidad será.
El ingrediente que está, pero no está
Héctor Núñez, farmacéutico y divulgador conocido como Cosmetocrítico, define así el término dusting: «Sería algo así como espolvorear. Hace referencia a cuando las marcas utilizan ingredientes que están de moda en sus formulaciones en cantidades muy pequeñas, solo para que aparezca en el listado de ingredientes, pero sin un efecto del todo real».
Si te preguntas que por qué lo hacen, la respuesta es simple: para convencerte a ti de que lo compres.
Una nube de polvo para desinformar
La farmacéutica Helena Rodero define el dusting en la cosmética de forma más gráfica: «Es como crear una nube de polvo para desinformar al usuario. Se trata de una práctica, por desgracia, bastante extendida, y muy difícil de demostrar, porque si el laboratorio no declara sus porcentajes, a veces no se puede deducir».
Y no es posible llegar a más porque «no tienen por obligación que declararlo por ley». Sí, la normativa cosmética se fija mucho en si un cosmético es potencialmente irritante para limitar su uso. Es lo que ha pasado con el retinol. Pero apenas se fija en los ingredientes que se añaden a la fórmula para quedar bien.
Un cóctel de mucho que no sirve para (casi) nada
Elena Martínez Lorenzo, dermatóloga y embajadora de CeraVe, puntualiza que el dusting «consiste en añadir un activo en cantidades subterapéuticas o subeficaces». Dos términos que podemos describir como que apenas hay de ese ingrediente. O que hay tan poco que no tiene efecto sobre la piel.
«Es una práctica relativamente extendida, especialmente en cosmética trend-driven, en gamas masivas o productos con múltiples activos reclamo. Es lo que algunos llaman cóctel cosmético«.
¿Es un engaño?
Tamara Martínez, directora médica de Martiderm, lo califica como «una estrategia de marketing no totalmente honesta que centra la comunicación de un producto en la presencia del ingrediente estrella incluido en la formulación pero en una dosis muy baja, la cual no garantiza su eficacia real».
Aunque matiza que, dado el auge de los estudios clínicos, «podemos pensar que se trata más bien de una práctica puntual por parte de marcas sin base clínica o científica».
Rita Silva, directora de comunicación científica de The Ordinary, aporta un matiz necesario: «Es imposible saber si esto está tan extendido como algunos afirman o si simplemente es un miedo infundado para generar titulares impactantes». Y recuerda que, dado que las marcas no están obligadas a revelar concentraciones exactas, «muchas veces las acusaciones de dusting son pura especulación».
¿Por qué ocurre el dusting?
Como casi todo en cosmética, la respuesta es algo más compleja. Núñez identifica dos factores principales: «Por un lado, siempre está el marketing. Apostar por ingredientes que en ese momento están de moda vende. Por otro, el económico». Añadir más de un activo caro, aumentaría el precio del producto o reduciría los márgenes del fabricante.
Con los costes hemos topado. Martínez, de Martiderm, lo confirma: «Muchos de los ingredientes que son tendencia tienen costes elevados”. Incluir este ingrediente en una dosis más baja reduce el coste de la formulación, pudiendo ofrecer el producto a un precio más competitivo respecto a las marcas que lo incluyen en dosis de eficacia demostrada.
Añadir más complica la fórmula
A veces no es solo cuestión de costes. Es un problema de estabilidad química. «Cuanto más porcentaje pongas en una formulación, más inestable va a ser y costará más formularla. El activo siempre es más caro que el excipiente» apunta Rodero.
Martínez Lorenzo amplía el foco: «El coste es importante, pero no la única causa. La estabilidad físico-química del producto, la tolerancia cutánea, la compatibilidad de la fórmula y las estrategias de marketing son otras razones que pueden llevar a una marca a realizar este tipo de prácticas».
Objetivo: camelarse al consumidor
Hay una tercera explicación, bastante más sibilina. «En vez de lanzar un producto con un solo ingrediente, te pongo diez, aunque vayan a menos concentración. El coste es el mismo que si pongo solo uno a concentración de eficacia, pero el valor percibido por el consumidor es mayor», declara Cosmetocrítico.
Silva cierra el argumento desde la perspectiva empresarial: «Sin ingredientes de apoyo sólidos que realmente sostienen la fórmula, el dusting puede afectar a la eficacia del producto. Y, en consecuencia, a la recompra, lo cual es una mala práctica empresarial». Aquí la pelota vuelve a nuestro dejado: depende de si volvemos a comprar confiando en que al final haga efecto o si cambiamos a otra marca.
La concentración sí importa
Por si te lo andabas preguntando, hay una buena noticia: no todos los activos son igual de propensos al dusting. Martínez Lorenzo señala que los más frecuentes son aquellos con alta notoriedad, con conocida curva dosis-respuesta, coste elevado o problemas de estabilidad. «La vitamina C en forma de ácido L-ascórbico requiere un mínimo del 10-15% para una eficacia antioxidante significativa, mientras que el retinol muestra eficacia desde el 0,1%, con evidencia más sólida entre el 0,25% y el 1%. La niacinamida, por su parte, tiene evidencia robusta a partir del 2-5%. Y los péptidos muchas veces carecen de concentración declarada o evidencia independiente», explica con detalle la dermatóloga.
Un 40% de hialurónico que es un 0,4%
Núñez matiza el caso del ácido hialurónico: «Cuando una marca te dice que lleva un 15% de ácido hialurónico se refiere a que han usado una solución de dicho ingrediente. En realidad, a un 15% sería tan viscoso que no podrías sacarlo del bote».
Rodero va más allá con un ejemplo concreto: hay marcas que anuncian que su producto lleva el 40% de ácido hialurónico «cuando en realidad llevan el 40% de una solución al 1%, con lo cual el porcentaje final es del 0,4%. Hay mucha diferencia».
Saca la lupa
¿Cómo detectarlo entonces? Martínez Lorenzo ofrece las señales más claras en las que deberíamos sospechar de dusting:
- El activo estrella aparece al final del INCI o después de los conservantes
- No se declara la concentración de ingredientes que serían clínicamente relevantes
- El producto acumula múltiples activos reclamo sin especificar cantidades
- Los nombres son vagos como «con retinol» o «con vitamina C»
- Precio bajo con activos caros.
Núñez añade una regla sencilla: «Si un producto indica un ingrediente así a palo seco, pero no te da concentraciones, puedes sospechar de dusting«. Mientras que Silva, por su parte, recomienda «confiar en marcas que indiquen la concentración de los activos o presenten resultados de ensayos clínicos que respalden su eficacia».
Más leer y menos compras impulsivas
Cuando un ingrediente se pone de moda, es terreno fácil donde prospera el dusting. Por eso mismo hay que afinar el olfato y evitar las compras impulsivas. Dedicar unos minutos a leer la etiqueta del producto nos evitará pagar por una caja bonita y una crema que no sirve para nada.