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Ya no nos vale con que la publicidad diga que la piel se nota más jugosa. Queremos saber cuánto colágeno nuevo hay bajo la piel. FOTO: Cottonbro/Pexels.

La firmeza se comprueba con números

Los cosméticos que estimulan el colágeno, a examen: ¿cómo miden los laboratorios algo que está en lo más profundo de la piel?

Ecografías, cutómetros, biopsias... Los usuarios de cosméticos para estimular la formación de colágeno exigen pruebas científicas rigurosas y objetivas que avalen esos efectos.

Por Amalia Gutiérrez Cátedra

29 DE ABRIL DE 2026 / 14:00

A los 40 sigues siendo joven… al menos, de cabeza. Para tu piel es otro cantar. A partir de los 25 años, los fibroblastos producen entre un 1 y un 1,5% menos de colágeno cada año. Por si fuera poco, aumenta la actividad de las metaloproteinasas, las enzimas que degradan las proteínas de la matriz extracelular, como el colágeno. Al principio no se aprecia, pero a los 40 la pérdida de firmeza facial es un hecho. Es entonces cuando una rutina facial que impulse la formación de colágeno se convierte en una prioridad. Pero, ¿cómo de fiables son los tests de esos cosméticos para saber cuánto colágeno nuevo se crea?

La pregunta no es ninguna tontería. El colágeno es esa proteína estructural que se localiza en la dermis, es decir, la capa profunda de la piel. La que no se ve a simple vista. Durante mucho tiempo hemos dado por válidos los tests observacionales, esos de ’28 mujeres observaron su piel más firme tras un mes de uso de tal crema’. Ahora somos conscientes de nuestra longevidad y exigimos pruebas medibles de que lo que ha aumentado es el colágeno y no, por ejemplo, el ácido hialurónico, que también se forma en los fibroblastos.

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Cuando una marca rigurosa afirma que un cosmético estimula el colágeno, no se basa en una única prueba. «No podemos asegurarlo de forma rigurosa con un solo test», explica Raquel González, creadora de Byoode. Por ese motivo, la industria combina distintas metodologías de tests para comprarbar el cosmético que se crea con un cosmético

Por un lado, los estudios en laboratorio sobre fibroblastos permiten analizar si un activo pone en marcha los mecanismos implicados en su producción. Por el otro, los ensayos en voluntarios trasladan esos resultados a la piel real.

«Recurrimos a laboratorios especializados que realizan biopsias cutáneas con análisis histológico o inmunohistoquímico, donde se puede cuantificar el colágeno o marcadores, como el procolágeno tipo I. Esto es lo más cercano a una prueba directa», afirma la cosmetóloga. 

De izquierda a derecha: Sérum de noche Retin-A Night, de Byoode (75 €); Suero hidrotensor reafirmante, de Raya Cosmética (69 €); Sisleÿa L’Intégral Anti-Âge Concentré Anti-Rides (524 €), de Sisley; y Crema Rénergie Collagen+ Lift-Xtend, de Lancôme (110 €). FOTO: D.R.

Estos tests, aunque imprescindibles para determinar el grado de eficacia de un cosmético, no son ni simples, ni baratos. «No existe un método simple y no invasivo para medir directamente el aumento de colágeno», advierte la doctora Bárbara Dalvos, médico estético de SHA Spain. La biopsia sigue siendo para esta experta el modo más preciso, pero su carácter invasivo la hace poco viable.

«Por eso, la industria trabaja con indicadores indirectos», asegura Dalvos.

«En Lierac seguimos un proceso en dos etapas», explica Laurie Engels, Head of scientific communication de la firma. Primero se valida la actividad biológica en laboratorio y, después, se comprueba en personas con técnicas no invasivas. «Para el sérum tensor de la gama Lift Integral, realizamos un estudio ex vivo, en explantes de piel envejecida, para demostrar la actividad biológica del complejo StructureLift en la estimulación del colágeno». 

Esta prueba de laboratorio «mide la evidencia directa de un aumento en la síntesis de colágeno y una mayor producción de elastina y glicoproteínas responsables de la cohesión de las fibras, elementos clave para mantener la estructura global de la dermis». 

Después, una vez validada la actividad biológica, llevan a cabo un estudio clínico in vivo en voluntarios utilizando métodos instrumentales no invasivos para evaluar la eficacia del producto que nos cuentan a continuación. Es decir, los voluntarios se aplican la crema en casa y se miden sus efectos. 

De izquierda a derecha: Sérum rellenador Lift Integral, de Lierac (56,90 €); Lifting Serum, de BABÉ (42 €); Retinol B3, de La Roche-Posay (51,70 €); e Infusión absoluta expo-peptídica, de Arturo Alba (79 €). FOTO: D.R.

No basta con que los sujetos del estudio se noten la piel más jugosa. Hay que medir cuánto más de jugosa está con respecto al punto inicial. La ecografía de alta frecuencia y alta resolución para evaluar mejoras en la densidad dérmica se ha convertido en un indicador clave.

Laurie Engels de Lierac señala que «aunque la ecografía no mide específicamente el colágeno como tal, este es el principal componente de las fibras dérmicas. Por lo tanto, los cambios en su densidad son un marcador indirecto. La ecografía cutánea es un método fiable, robusto y reproducible que requiere una experiencia específica para diseñar el protocolo de evaluación (tiempo, zona de medición, etc.)».

Aun así esta tecnología no funciona igual en todas las zonas del rostro. «Ciertas áreas de la piel que son más finas o más móviles son más difíciles de evaluar», añade. 

Para el doctor Jota, embajador de La Roche-Posay, la ecografía de alta frecuencia es el ‘estándar de oro’ actual. A diferencia de una ecografía de embarazo, utiliza frecuencias muy altas (de 20 a 100 MHz) para ver las capas de la piel con una resolución de micra. Dicho aparato emite ultrasonidos, estos rebotan en la dermis y el colágeno sano devuelve un eco brillante.

«Su fiabilidad es altísima y permite medir el grosor exacto de la dermis antes y después del tratamiento», apunta el especialista en dermocosmética.

Arturo Álvarez Bautista, director médico de Arturo Alba, sabe que para afirmar que un cosmético estimula el colágeno se requieren estudios bastante más complejos con distinta aparatología. 

«Los más habituales son la ecografía cutánea, que mide la densidad de la piel; el cutómetro, que evalúa la elasticidad; y la microscopía confocal, que permite ver estructuras cutáneas en vivo. Estos no miden el colágeno de forma directa, sino sus efectos sobre nuestra dermis», apostilla el experto. 

Desde Laboratorios BABÉ, combinan varios de estos procedimientos. Lia Carolina Oliveira Dos Santos, bioquímica y product manager de la marca, así nos lo explica. «Los estudios más rigurosos hacen uso de la cutometría, que mide la elasticidad y firmeza de la piel de forma objetiva. El cutómetro aplica una presión de succión controlada sobre la piel y mide cuánto se deforma y con qué velocidad recupera su forma», explica

A nivel celular, «los estudios in vitro sobre fibroblastos, nos indican si el activo estimula la síntesis de procolágeno», explica. Esta proteína está a su vez formada por cadenas proteicas ensambladas en forma de triple hélice. Tras algunos cambios morfológicos, de ahí salen las fibras de colágeno.«Los claims serios deberían de respaldarse con estos tipos de metodologías», opina. 

cds De izquierda a derecha: Suplementación en polvo Wild Collagen, de Ancient+Brave (36 €); Radiance, de Simon Ourian M.D (56 €); y Barrita de colágeno, de Nutripure (13,96 €/6 unidades). FOTO: D.R.

Un dato curioso es que estudios como los anteriormente citados, realizados en su mayoría con equipos de precisión médica con alta reproducibilidad, deben de llevarse a cabo en condiciones estandarizadas. Es decir: misma zona, mismo técnico y misma hora del día, ya que cualquier cambio aleatorio, como alteraciones en la hidratación y la temperatura cutánea, intervienen de forma decisiva en los resultados.

Como bien apuntaba antes Laurie Engels de Lierac, hay zonas que se resisten más a la hora de ser evaluadas. No todas las partes responden igual: «Cuello o contorno de ojos son más difíciles de evaluar y evolucionan más lentamente», como señala la doctora Rita Sèco, de Galerie Clinic. Y, sobre todo, hay que dar tiempo. «El colágeno tarda un promedio de 91 días en sintetizarse».

En otras palabras: cualquier efecto inmediato probablemente no tenga que ver con él.

OTROS TEMAS WELIFE

Seamos sinceros: por avanzado que sea un cosmético, apenas accede a las capas más profundas de la piel. Llegados a este punto, conviene ajustar expectativas. Tal y como explica el doctor Carlos Morales Raya, «los cosméticos tienen una capacidad limitada para estimular el colágeno en comparación con tratamientos médicos como el láser o la radiofrecuencia».

Sin embargo, su valor está en otro lugar: la constancia.

Un producto bien formulado puede estimular de forma progresiva, proteger el colágeno existente y mejorar el entorno de la piel. «Es un trabajo más discreto, pero también más sostenido en el tiempo», explica Morales Raya. Aquí entran en juego los activos cosméticos más relacionados con la estimulación del colágeno: retinol, péptidos biomiméticos, vitamina C, silicio, DMAE… «Todos ellos tienen estudios de forma individual y en combinación».

Cuando compramos un cosmético pagamos por los principios activos, que los hay de buenísima calidad y caros, y más regulines y asequibles. También, por los tests. El doctor Jota, embajador de la Roche-Posay, nos confirma el dato: «Rotundamente, los tests encarecen. Al ser realizados por laboratorios independientes pueden costar entre 20.000€ y 50.000€ por producto. Esa inversión en certeza científica es lo que diferencia a un cosmético de lujo o dermatológico de uno de consumo masivo». 

También hay que decir que en el precio final influyen el marketing y la escala de producción. Cuanto más masiva, más asequible. Si es un laboratorio boutique será más caro.

A nivel usuario poco más podemos hacer más allá de percibir los efectos del uso constante, como mejoras en la firmeza, elasticidad o textura. «El colágeno actúa por acumulación», explica Mariela Martínez, nutricionista clínica de la firma británica de suplementación pionera en el ámbito del bienestar, Ancient + Brave, que en sus best sellers, True Collagen o Wild Collagen, incluye péptidos de colágeno bovino hidrolizado tipo I o colágeno marino procedente de pesca salvaje.

Además de firmeza, Mariela Martínez apunta que notamos que el colágeno empieza a florecer cuando la piel tiene más luminosidad y un aspecto más uniforme. «A nivel general se nota una reducción progresiva de la líneas finas, uñas más fuertes, cabello con menos fragilidad… y mejor sensación a nivel articular en personas activas». 

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