Hay quienes señalan que Coldplay lleva décadas sin crear grandes himnos. Pero sus conciertos reúnen a millones de fans en cada gira. Tal vez conviene revisar qué entendemos por éxito y fracaso. FOTO: Jim Dyson/Getty Images.
Una retirada a tiempo
El efecto Coldplay: tras un gran éxito, ¿es mejor retirarse a tiempo o seguir?
Abandonar dicen que es de cobardes, pero en muchos casos, es una muestra de sensatez. O, tal vez, miedo a no alcanzar la excelencia de otros tiempos.
Por Marita Alonso
30 DE MARZO DE 2026 / 07:30
Hamlet decía aquello de ser o no ser. Con Coldplay es más retirarse o seguir. «Solo vamos a hacer 12 álbumes. Tener ese límite significa que el control de calidad es muy alto ahora mismo, y que una canción logre el éxito es casi imposible. Y eso es genial. Así que, donde podríamos estar estancados, estamos intentando mejorar», dijo Chris Martin en el programa Today de la cadena NBC. Aunque los presentadores del show le echaban en cara que planeara dejar de hacer discos, muchas personas consideran que ya van tarde. Que lo ideal habría sido retirarse en lo más alto de su carrera y no seguir lanzando discos. Pero, ¿hay una regla que diga cuándo hay que retirarse tras un éxito o conviene seguir?
En el caso de los de Chris Martin no vamos a negar que, tras unos primeros álbumes brillantes, todo lo demás ha sido de calidad inferior. No es la primera banda que sufre lo que podríamos llamar el Efecto Coldplay: verse en la disyuntiva de seguir produciendo álbumes, aunque no alcancen el éxito de los primeros, o retirarse y mantener la leyenda en lo más alto.
Retirarse a tiempo, ¿es una victoria?
Hay deportistas que abandona su carrera en lo más alto por las lesiones. Esta semana así lo anunciaba Carolina Marín: dejaba el bádminton profesional para cuidar de la salud de sus rodillas. Otros continúan compitiendo, aunque sea en ligas menores. Ahí está Griezmann, que dejará el Atlético de Madrid para seguir jugando al fútbol en Estados Unidos. O Cristiano Ronaldo, que sigue en Arabia.
«Hay un momento en la vida en que dejar de insistir se puede convertir en la mejor decisión que puedes hacer», dice el psicólogo Walter Riso, uno de los defensores del clásico «una retirada a tiempo es una victoria».
Decisión de valientes o acto de cobardía
Pero la sociedad tiende a equiparar las retiradas con la cobardía. ‘Lindsey Vonn, la resiliencia de una campeona que se niega a rendirse’ era el título con el que un medio glosaba en 2019 la decisión de la famosa esquiadora de seguir esquiando. Nueve días antes, había sufrido otra caída en la que se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. «Siempre digo: ¡Nunca os rindáis! Así que, a todos los chicos de ahí fuera, a mis fans que me han enviado mensajes de aliento para que siga adelante… Tengo que deciros que no me rindo. Solo empiezo una nueva etapa», añadió.
Lo que sucedió en los juegos de Milano-Cortina puede parecer una broma cruel del destino. Y aún hoy, sigue sin considerar el adiós, tal como revela en una reciente entrevista a Vanity Fair.
Miedo a decir adiós
Annie Duke reflexiona en ¡Abandona!: El poder de saber cuándo retirarse a tiempo (Alienta, 2024) sobre nuestra manía de entender el coraje y el abandono como fuerzas antagónicas. «Mientras que el coraje es una virtud, el abandono es un vicio. Los consejos de los grandes triunfadores suelen resumirse en un mismo mensaje: persevera y triunfarás», dice la autora. Y cita a Thomas Edison, que dijo: «Nuestra mayor debilidad es rendirnos. La forma más segura de triunfar es intentarlo siempre una vez más».
Ella recalca que el éxito no consiste en aferrarse a las cosas, sino en elegir lo correcto y abandonar todo lo demás. A veces el coraje puede convertirse en insensatez. «Abandonar significa fracasar, capitular, perder. Abandonar denota falta de carácter. Quienes abandonan son perdedores», denuncia Duke que piensan muchos. Esa forma de pensar lleva a que solo se abandona cuando ya no queda otra opción. Y ahí puede ser tarde.
Los héroes siguen avanzando…
La literatura y el cine nos enseñan que los héroes resisten. Y que siguen caminando en medio de la tempestad, bajo las bombas o cayendo meteoritos del tamaño del Bernabéu. Por eso son héroes, aunque la cordura nos hace pensar que lo mismo son unos insensatos. Que a veces es mejor buscar cobijo y esperar a que pase el chaparrón. Que la vida ya te deja claro cuándo hay que retirarse y que conviene hacer caso a las señales.
Infravaloramos las decisiones de quienes abandonan y ahí dejamos pasar una valiosa fuente de aprendizaje. Porque renunciar a un camino no siempre es sinónimo de fracaso, sino que puede ser la estrategia más inteligente para ganar a largo plazo. Tal vez, no la gloria, pero sí salud, como Carolina Marín. O, sencillamente, para evitar repetirse una y otra vez, convertirse en una pobre caricatura de lo que un día se fue.
Seguir aunque no se toque la gloria
La vida real rara vez nos permite decidir con toda la información sobre la mesa. Tal vez Vonn no habría participado en los Juegos de haber sabido el calvario que la esperaba tras su aparatosa caída. Sufrió un síndrome compartimental que le ocasionó un dolor estratosférico que tuvieron que tratar con dosis ingentes de fentanilo, morfina y oxicodona. Aun hoy la esquiadora sigue en silla de ruedas.
Pero volviendo al efecto Coldplay: ¿Tendrían que haberse retirado en lo más alto de su carrera? Qué queráis que os diga: si lo hubieran hecho, no nos habrían dado el glorioso escándalo de la ‘kiss cam’. Ahora bien, aunque en las dos últimas décadas no hayan logrado los himnos generacionales que fueron Clocks (2002), Fix You (2005) o Viva la Vida (2008), sus conciertos siguen arrasando y venden discos como churros.
Y tal vez esa sea la lección: en la vida no todo es blanco o negro. La grandeza está en los matices y en saberlos disfrutar.