Los brazos de la actriz Demi Moore han hecho correr ríos de tinta. Y, a la vez, son objeto de deseo. FOTO: Samir Hussein/WireImage/Getty.
Estilo WeLife, versión vivan los bíceps
De Demi Moore a Letizia, ¿son los brazos bien definidos el nuevo Birkin?
Tras su paso por el Festival de Cannes, no queda claro si los brazos de Demi Moore están definidos o escuálidos, pero si algo queda claro es que los bíceps son la nueva obsesión beauty.
Por Marita Alonso
22 DE MAYO DE 2026 / 14:00
Aunque el vestido de lentejuelas custom made de Jacquemus que ha lucido Demi Moore en la alfombra roja del Festival de Cannes era impresionante, pocos recordarán su paso por el festival de cine por el diseño que ha lucido. Sus brazos han acaparado todas las miradas… Y no siempre para bien. Algunos medios se han apresurado a aplaudir su ‘tonificada’ silueta y su aspecto físico. En las redes sociales, su delgadez inquieta a los internautas, cuando no abre la puerta a todo tipo de conjeturas sobre su salud. Y los hay que rizan el rizo al señalar que esos brazos definidos no se corresponden con esa anatomía.
El caso es juzgar cuerpos ajenos.
Los brazos eran la última frontera a conquistar
«Muchos elogian lo joven que luce porque ya sabemos que las mujeres no podemos envejecer si queremos seguir bajo el foco. Con lo guay que sería normalizar que el tiempo pasa para todos…», ha escrito la periodista Nuria Marín en sus redes. Los brazos definidos de Moore han sido aplaudidos por otros, algo que ocurre cuando mujeres de más de 40 años tienen unos bíceps marcados.
Hagamos un ejercicio rápido de memoria. De entrada, los brazos de Letizia Ortiz han sido comentados incluso en la prensa internacional. Allende los Pirineos, se elogian/admiran/encumbran los de Sylvie Grateau, la veterana directora de la agencia de comunicación de la serie Emily in Paris.
Limitando del bíceps femenino
Tener un brazo fuerte tradicionalmente no se veía como propio de señorita. Por eso mismo, aquellas que ‘se pasan’ con el gimnasio, son criticadas. A Madonna siempre se le ha echado en cara lo mucho que le gusta el gimnasio, porque ya sabemos que las mujeres nunca podemos acertar. Dicho esto, existe una cuenta llamada Madonna’s arms, y hace años, la compañía teatral I’m Trying to Kiss You llevó a los escenarios una obra feminista llamada, precisamente, Madonna arms (un juego de palabras, ya que arms también puede significar ‘las armas’). Y la Ciccone siempre ha sido una mujer de armas tomar.
Por no recordar la que le cayó a Kalina de Bulgaria al mostrar sus brazos escultóricos.
Pero no nos dispersemos. Volvamos a los brazos, que «se han convertido en una de las principales demandas en estética corporal», explica la doctora Beatriz Beltrán, especialista en medicina interna, medicina estética y nutrición y fundadora de la Clínica Beatriz Beltrán en Paseo de Gracia en Barcelona.
Nuestro talón de Aquiles
El brazo envejece como el resto del cuerpo. Pero es más difícil de esconder que, por ejemplo, la tripa o los muslos. Y más en un país como el nuestro con veranos asfixiantes que piden a gritos manda corta, cuando no, tirantes o palabra de honor. «Hay que puntualizar que la flacidez en brazos no responde a un único factor, sino a la combinación de varios procesos biológicos que se intensifican con la edad. A partir de los 30 años empezamos a perder masa muscular de forma progresiva, entre un 3% y un 8% por década. Esto implica que la piel pierde uno de sus principales soportes. A este proceso se suma la pérdida de colágeno, que disminuye un 1% al año a partir de los 25–30 años, lo que repercute directamente en la firmeza y elasticidad de la piel», dice la doctora.
Añade que se produce una redistribución de la grasa corporal y matiza que la grasa localizada no siempre depende del peso. «Hay pacientes delgadas que presentan acúmulos en brazos porque su cuerpo tiende a almacenar ahí. Es un proceso determinado por factores hormonales, genéticos y metabólicos», señala la doctora.
En resumen: la tormenta perfecta para que los brazos definidos se alejen de la perfección soñada.
Un cambio de paradigma
Mientras que hasta no hace tanto, los brazos delgados eran el objetivo de muchas, las redes sociales han cambiado la perspectiva al redefinir los ideales de belleza a través del levantamiento de pesas. Pero como explica a Time Renée Engeln, profesora de psicología en la Universidad Northwestern, la clave de los ideales de belleza es que, si se alcanzan con demasiada facilidad, dejan de ser ideales. «Ya no basta con ser delgada. Ahora hay que ser delgada y tener músculos visibles», afirma. Y, claro, lejos de ser empoderamiento, supone otra forma de asegurar que las mujeres nunca consideren sus cuerpos lo suficientemente buenos.
Por si fuera poco, no basta con tener unos bíceps marcados. «El atractivo de la musculatura viene con reglas. Los brazos deben estar esculpidos, pero no demasiado grandes, fuertes pero aún ‘femeninos’. La cultura impone estos límites y la clase social los refuerza. Lograr el equilibrio perfecto entre músculo y delgadez requiere dinero, entrenadores personales, nutricionistas y tiempo», asegura Anne Marie Chaker en Time. Parece que las mujeres nunca podemos ganar. O que, como los cotizados Birkin, solo un selecto grupo de elegidas pueden dar con la fórmula del brazo perfecto.
Ahora que si tenemos en cuenta el boom por los brazos fuertes, al menos podremos ganar al echar un pulso. Algo es algo, ¿no?