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La combinación frío invernal y gorro bien calado es letal para la caspa. FOTO: Freestocks/Pexels.

Y no es cuestión de lavar más el cabello

Caspa en invierno, el pequeño drama capilar que llega sin avisar cuando bajan las temperaturas

Hace un día de perros, te ajustas la bufanda, embozas en el abrigo y descubres con horror que tienes caspa en los hombros. Échale la culpa al invierno, pero ponle remedio cuidando bien tu cuero cabelludo.

Por Piluca Santos

9 DE FEBRERO DE 2026 / 14:00

El invierno, con su humedad, su lluvia y su frío, no solo significa días (o semanas) de mal pelo. También abre las puertas a la caspa. Los síntomas: picor que no cesa, pequeñas escamas sobre los hombros, sensación de tirantez en el cuero cabelludo… La dermatitis seborreica  —ese es su nombre científico— es uno de esos problemas que tienden a recrudecerse cuando bajan las temperaturas, incluso en personas que el resto del año no tienen ningún tipo de alteración en el pelo, ni en el cuero cabelludo. Katrina Riera, farmacéutica y medical advisor de DS Labs, lo atribuye a una exacerbación de la sensibilidad de esa piel bajo el cabello.

Y aunque es molesta a nivel estético, la caspa solo es la punta del iceberg. Si aparece es señal de que algo no va del todo bien en el área capilar.

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«La piel del cuero cabelludo reacciona de forma muy similar a la del rostro o el cuerpo», explica Riera. «Durante el invierno, el cuero cabelludo puede volverse más seco y sensible. El frío, el viento, los cambios de temperatura, la calefacción y el uso frecuente de gorros pueden debilitar su protección natural, favoreciendo la deshidratación y el desequilibrio del cuero cabelludo».

Ese deterioro de la función barrera tiene consecuencias muy concretas. «Como resultado, es habitual notar picor, tirantez, irritación, descamación o un aumento de la caspa. Este problema aparece incluso en personas que no suelen tener estos síntomas durante el resto del año», añade Riera.

Uno de los errores más frecuentes es pensar que la caspa es solo una cuestión de sequedad superficial. En realidad, el problema suele ser más profundo. «La deshidratación y el desequilibrio del microbioma del cuero cabelludo están estrechamente relacionados», explica Katrina Riera. «Cuando este equilibrio natural se altera, se crean las condiciones ideales para que prolifere el hongo llamado Malassezia», apostilla la farmacéutica.

Este microorganismo forma parte de la flora habitual del cuero cabelludo, pero cuando encuentra un entorno favorable, puede desencadenar problemas. «Su proliferación puede dar lugar a distintos problemas cutáneos, como dermatitis seborreica, foliculitis o irritación. Y la caspa es la manifestación más frecuente», señala la farmacéutica.

La doctora Alejandra Reolid, dermatóloga en Clínica Eguren, pone el acento en la reactividad cutánea asociada a esa deshidratación por efecto del frío. «El cuero cabelludo está más sensible, pica, se irrita y descama con mayor facilidad». De ahí que muchas personas confundan caspa con una simple sequedad que se acaba pasando, cuando en realidad el problema es más complejo y persistente.

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Mucho se habla de los champús anticaspa, pero no todo empieza y acaba en ellos. También está la exfoliación. «Exfoliar el cuero cabelludo, igual que la piel, es recomendable una o dos veces a la semana para eliminar células muertas, restos de producto y/o exceso de sebo», afirma Katrina Riera. Y agrega que esto «favorece la renovación celular y la oxigenación del cuero cabelludo, aporta una sensación de confort además de preparar la piel para los tratamientos posteriores».

Lejos de ser un paso agresivo, la exfoliación es especialmente útil para atajar las molestias anteriormente mencionadas. «En especial, si se trata de una persona con exceso de sebo, picor, irritación y deshidratación del cuero cabelludo es incluso más necesario», apunta la farmacéutica y medical advisor de DS Labs.

La clave está en elegir el producto adecuado. «Lo ideal es un producto formulado especialmente para el cuero cabelludo», recomienda Riera. Nada de remedios caseros con azúcar o sal. Es importante que cuente con «activos hidratantes y calmantes para contrarrestar los efectos del frío, viento, cambios de temperatura, etc.», sugiere la farmacéutica.

De izquierda a derecha: Champú Dandrene®, de DS LABS; Mascarilla Extreme Caviar Exfoliating Scrub Scalp Mask de Miriam Quevedo; Mascarilla Exfoliante capilar de Phyto y el exfoliante en polvo Adzuki & Ragi. Fantasy, de Byoode.

Por su parte, la doctora Reolid refuerza esta idea y desmonta otro mito habitual. «Hay un dato curioso que suele sorprender a los pacientes: la caspa no siempre está relacionada con falta de higiene, sino con un exceso de acumulación. En invierno usamos más gorros, aplicamos más productos y lavamos el cabello con agua más caliente. Todo esto favorece que se acumulen sebo, escamas y restos cosméticos en el cuero cabelludo. Esta acumulación impide que la piel se oxigene correctamente y agrava el picor y la descamación”, dice.

Coincide en que uno de los pilares fundamentales para tratar la caspa en invierno son los exfoliantes de cuero cabelludo. «Es un gesto especialmente importante en esta época: ayuda a eliminar lo que sobra, mejora la sensación de confort y prepara la piel para que los tratamientos funcionen mejor. Cuando el cuero cabelludo está equilibrado, el cabello también responde mejor», expone. Por eso, el tratamiento de la caspa no debería limitarse solo al uso de productos específicos. Lo ideal también es «evitar el agua muy caliente, no lavar el cabello en exceso y cepillar de forma suave», concluye Katrina Riera, farmacéutica y medical advisor de DS Labs.

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