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Por muy guapa que vayas al supermercado, si el campo no tiene los nutrientes necesarios, tu dieta podría tener pequeñas carencias. FOTO: Rulo Davila/Pexels.

Comer bien ya no basta

Los suelos cultivables empiezan a estar agotados y la dieta podría no ser suficiente, ¿hacen falta suplementos?

Cuando no es el calcio, es la vitamina D, el hierro o los omega 3. El menú ya no es lo que era y hay nutrientes que escasean en el plato.

Por Amor Sáez

6 DE JUNIO DE 2026 / 08:00

Los datos hablan por sí solos: AFEPADI (Asociación Española de Complementos Alimenticios) estima que el sector de los suplementos facturó alrededor de 2.100 millones de euros en 2025, con un crecimiento del mercado total en torno al 7%. Concretamente, España es el cuarto mercado de la Unión Europea que más ha crecido en el último lustro, solo por detrás de Italia, Alemania y Francia. Solemos comprar los suplementos en la farmacia y la parafarmacia. Las mujeres buscamos mejorar nuestra salud hormonal y belleza, y gestionar mejor el estrés. Y nos preocupa que los suelos cultivables estén agotados y hagan que, incluso con una dieta saludable y equilibrada, haya carencias de nutrientes y tengamos que recurrir a suplementos.

A partir de estas sorprendentes cifras surge la duda de si nos hemos vuelto consumidores compulsivos de suplementos. Y lo que es más relevante, ¿cuántos suplementos al día son demasiados?

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«No hay una medida clara de cuántos son los suplementos que puedan ser demasiados. En general, la toxicidad de los suplementos autorizados en España es baja. Es decir, hay muy pocas intoxicaciones por ingesta de suplementos», asegura José Viña, catedrático de Fisiología, experto en envejecimiento y asesor médico de longevidad de Solgar. Es una buena noticia. Ahora bien, «el peligro no está en los suplementos, sino en aquellas personas que toman los no controlados por las autoridades sanitarias», advierte.

El doctor Viña insiste en la importancia de personalizar y contar con la supervisión de un profesional sanitario: «Es importante que los suplementos se tomen bajo prescripción facultativa, consultando a profesionales como los médicos o los farmacéuticos. Y que se adquieran en farmacias o parafarmacias acreditadas».

Los fabricantes de suplementos insisten en que la dieta que hacemos actualmente, por más mediterránea que sea, es deficiente en nutrientes, incluso comiendo bien. A nadie se le escapa que los suelos cultivables empiezan a estar extenuados. ¿Es eso cierto? «Los alimentos de calidad, especialmente los cultivados en la proximidad, suelen tener una composición adecuada. El problema no es tanto que el alimento no tenga los nutrientes adecuados como que la cantidad de estos nutrientes, especialmente vitaminas, minerales y otros micronutrientes, es tal que es difícil de conseguir con una nutrición convencional», aclara el doctor Viña.

Para sortear en la medida de lo posible este ‘escollo’, el doctor Álvaro Campillo, médico experto en longevidad y asesor de Kobho Labs, propone «comer de proximidad, estacionalidad (y variedad) y de pequeños productores. Es lo que nos garantiza que los suelos no están sobreexplotados y usados para cultivos fuera de su época».

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La idea del agotamiento de los suelos cultivables comienza a convertirse en un problema de salud. Es aquí donde los suplementos cobran toda su importancia para lograr esos nutrientes. «Efectivamente, la suplementación es una herramienta muy interesante para garantizar que llegamos a los requerimientos necesarios. Además, los estudios sobre déficits en adultos en España y Europa demuestran que, hasta personas que quieren cuidarse, pueden tener ciertos déficits de micronutrientes», asegura Campillo. En su opinión, es especialmente necesaria la suplementación en deportistas, personas con enfermedades autoinmunes, inflamatorias o metabólicas.

Para el profesor José Viña las medidas de salud, incluido el consumo de suplementos, hay que tomarlas cuando la persona es joven: «Es decir, alrededor de los 30 años, para que se vean los efectos favorables cuando la persona es mayor».

En general, según estos expertos, las mujeres solemos tener déficit de vitamina D, ácidos grasos omega-3, magnesio y hierro. Y establecen una clara diferencia entre mujeres en edad fértil, durante y después de la menopausia:

  • Mujeres en edad fértil (20 y 30 años): «A esta edad tienen muy ajustado el hierro. Es muy frecuente que tengan ligeras (o no tan ligeras) anemias. Si hay déficit de hierro hay que suplementarse, no solo con hierro, sino con las vitaminas necesarias para su absorción (vitaminas C y B12)», aconseja José Viña.
  • Mujeres en y después de la menopausia (a partir de los 45-55 años): «Para conseguir una transición adecuada desde la etapa fértil hasta la postmenopausia deberíamos de garantizar las cantidades adecuadas de proteína diaria (en torno a 1,2 gr/kg de peso y día), probióticos y postbióticos (la caída de estrógenos puede alterar la microbiota), magnesio (particularmente útil para conciliar el sueño), creatina, vitamina D3 y omega3″, aconseja el Dr. Campillo.
  • Mujeres en edad avanzada (a partir de 60 años): la cosa se complica bastante con la edad, por la falta de apetito, la soledad, los mayores requerimientos nutricionales… «Es normal que las mujeres de avanzada edad tengan déficits de proteínas y vitaminas como la D, que hay que suplementar de forma personalizada y con control profesional», asegura el doctor José Viña. El control es capital porque «un exceso puede ser peligroso».

Para el profesor Viña los ácidos omega3 merecen mención aparte por sus demostradas propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. «Promocionan la producción de compuestos antiinflamatorios naturales. Dado que hay un estado inflamatorio basal asociado al envejecimiento, suplementarse con omega 3 promueve un envejecimiento saludable».

De izquierda a derecha: Cellular Engergy, de Solgar (65,90€); Treonato de magnesio, de Treovita (37,45€); True Collagen (29,40€), True Omegas (28€) y True Hydration (28€), de Ancient +Brave; Omega3, 6 y 9, de LPG (48€); y MultiVit Adulto, de Forté Pharma (9,55 €). FOTO: D.R.

A pesar de que la FDA ha eliminado las contraindicaciones de la terapia hormonal sustitutiva (con estrógenos y progestágenos), siguen existiendo dudas. «Hay suplementos que pueden estar indicados y que son mucho más seguros, por ejemplo los fitoestrógenos (isoflavonas de soja, trébol rojo, cimicífuga). Son sustancias presentes en las plantas muchas de las cuales son muy inocuas, ya que no aumentan el riesgo de cáncer y, por otro lado, tienen efectos favorables como el control de los sofocos, mejoran de la densidad ósea y los déficits cognitivos que se asocian a la edad avanzada», según el profesor José Viña.

Y después de la menopausia, este experto recuerda que es frecuente que haya carencias asociados a la falta de hormonas femeninas (estrógenos) que facilitan el depósito de calcio en los huesos. «Por eso, es muy importante tomar no solamente calcio, sino vitaminas como la vitamina D para poder aprovechar el calcio que se toma», aconseja Viña.

En cualquier caso, ambos expertos recuerdan que las necesidades de suplementos deben ser personalizadas no solo según la edad, sino las circunstancias de cada mujer.

Los expertos son unánimes al asegurar que «es muy difícil excederse hasta el punto de que un suplemento sea tóxico. Los suplementos alimenticios controlados por las autoridades sanitarias y que se compran en farmacias o parafarmacias acreditadas, es raro que tengan efectos secundarios indeseables», asegura José Viña.

Algunas vitaminas como la A y la D, deben tomarse con precaución. Al ser liposolubles no se eliminan por la orina. Otros excesos, como los de la vitamina C y las del grupo B, sí que se eliminan con facilidad por orina. En el peor de los casos, «si no los necesitas, lo que puede pasar es que estés ‘tirando el dinero’ sin más», añade Álvaro Campillo.

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