A Hollywood le da pudor ver a una mujer adulta en papeles sensuales. FOTO: Jeff Spicer/Getty Images for The Walt Disney Company Limited.
Estilo WeLife, versión a los 50 puedes ser sexy
Laura Dern se queja del edadismo en Hollywood y revindica a la mujer sexy pasados los 50
La meca del cine no es lugar para viejos. O, mejor dicho, para mujeres mayores, porque si eres un galán madurito, puedes seguir seduciendo sin causar estupor. ¿Pero y una mujer sexy pasados los 50?
Por Marita Alonso
20 DE ABRIL DE 2026 / 14:00
Laura Dern fue un mito erótico en los 90. De la mano de David Lynch, la protagonista de Blue Velvet (1986) y Corazón Salvaje (1990) encarnó como pocas a esas mujeres «cómodas con ellas mismas» y feliz rodeada de «personas muy sexuales». Pero el paso del tiempo es implacable y aquella bomba rubia y joven se convirtió en una mujer estupenda. Y a Hollywood dejó de gustarle. O, mejor dicho, dejó de verla como una persona con capacidad sexual. Se ve que bajo las colinas de Los Ángeles cuando pasas de cierta edad o te tomas la sustancia como Demi Moore, o estás condenada a quedarte con papeles de ama de casa. Lo sensual ni está ni se le espera. Un edadismo erótico muy propio de Hollywood que, por suerte, no se repite en otros países, como Francia o España.
Para muestra, Philippine Leroy Beaulieu, Natalia Verbeke o Aitana Sánchez Gijón. Tres mujeres imponentes que ya han cruzado la frontera de los 50 y siguen interpretando papeles de mujeres capaces de seducir. Pero volvamos a Laura Dern y la mojigatería edadista de la meca del cine.
Se puede ser sexy a pasados los 50
Cada edad tiene su magia a la hora de sentir la sensualidad, o el erotismo, si queremos verlo así. «Como actriz, explorar la sexualidad a los 20 años, en mi caso, significaba: ‘Dime quién quieres que sea, o qué te parece sexy o bonito, y yo intentaré imitarlo en una película. Aún no me conozco a mí misma ni conozco mi propia sexualidad», dice Laura Dern en una entrevista publicada en la revista AARP. «Pero a los 50, es más bien: ‘Esto es lo interesante. Esto es lo sexy. Eso otro resulta poco atractivo. Esto es lo que se siente humano’. La vulnerabilidad es sensual», añade la actriz.
Sus palabras, honestas y sin filtro, han resonado con fuerza, abriendo debate sobre cómo vivimos el paso del tiempo, la autonomía personal y los límites —cada vez más difusos— de lo que la sociedad espera en torno a la sexualidad. Desde su mirada, la madurez no es un freno, sino una puerta: una etapa donde la claridad interior y la libertad ganan protagonismo.
Envejecer en la pantalla, ¿y qué si no?
Se puede ser cajera y envejecer. Maestra y envejecer. Pero si eres actriz, ¿cómo vas a envejecer cara al público cuando has sido un mito sensual para toda una generación? «Alguien me dijo que era valiente por estar dispuesta a envejecer en la pantalla, a ser yo misma a cualquier edad y no ocultar el proceso de envejecimiento. Y esto, precisamente, debería ser empoderador y hermoso, como siempre lo ha sido en el cine francés e italiano», se lamenta Dern.
Añade que recuerda que de joven, al ir al cine con hombres a ver películas interpretadas por mujeres como Emmanuelle Riva, que para entonces ya tenía una edad avanzada, sus acompañantes la alababan. «Decían: ‘¡Qué guapa! ¡Qué sexy! ¿Cuántos años tiene? ¿72? ¡Dios mío, qué guapa! Mis amigos de Los Ángeles no dicen eso. Así que espero que sigamos explorando personajes masculinos y femeninos de todas las edades con toda la profundidad que merecen», señala.
Cuando Hollywood te dice que eres ‘valiente’
En el mundo real, una mujer valiente es una mujer que se enfrenta a peligros o asume grandes desafíos. Para los grandes estudios de cine ser una mujer valiente es aquella que tiene un cuerpo acorde a su edad, con su flacidez, celulitis y tal vez, algo de barriga, y no recurre a una doble de cuerpo para rodar. Escapar de los estándares de belleza de Hollywood es de valientes y Laura Dern se subleva a ese reduccionismo.
La actriz invitó hace tiempo a la reflexión al hablar de la diferencia de edad con Sam Neill en Jurassic Park, pues el actor era 20 años mayor que ella. «Laura era muy joven. ¡Soy 20 años mayor que ella! Pero en aquella época, era una diferencia de edad totalmente apropiada para un protagonista masculino y femenino», dijo Neill a The Sunday Times. «Nunca pensé al respecto hasta que abrí una revista y vi un artículo que hablaba sobre ello. Hablaba de cómo Harrison Ford y Sean Connery siempre han interpretado a hombres que salen con mujeres muchas más jóvenes… Y yo estaba en la lista de la revista», dijo. Y es entonces cuando la propia Laura Dern alza la voz al señalar que la diferencia de edad de 20 años era «completamente inapropiada. Es en estos momentos en los que tenemos una mayor conciencia cultural sobre el patriarcado, cuando he pensado sobre ello», dijo Dern.
Cambiemos el relato
La ficción se ha narrado tradicionalmente desde la perspectiva de los hombres. Y es hora de normalizar los llamados ‘age gaps’ cuando una mujer sale con un hombre mucho más joven. Por edso en WeLife nos encantan esas imágenes en las que Aitana Sánchez-Gijón besa a Maxi Iglesias. Y nos apena que Ernesto Sevilla haya dicho que jamás saldría con una mujer más joven que él.
Hollywood (y el imaginario popular) construyen una narrativa en la que las mujeres aprenden a valorar siempre a los hombres mayores. Otro de esos clichés que asumimos como normal sin serlo. Como lo es el ‘dad bod’, que ensalza la manera en la que los hombres engordan con el paso del tiempo -o con la buena vida, esa que a nosotras se nos niega- mientras que las mujeres son sometidas a una asfixiante presión estética que las obliga a pasar hambre y ante todo, a odiarse.
Por eso no lo valiente, sino lo necesario, es que el cine y las series retraten historias en las que prime la diversidad cronológica. Que haya todo tipo de cuerpos y de edades y en las que el ‘age gap’ no sea siempre el del hombre de 60 años que sale con una mujer de 30. Y por supuesto, que veamos a las mujeres envejecer sin sorprendernos por ello.
Sí a las mujeres que gesticulan
Y a la arruga, la imperfección y a las huellas del paso del tiempo. Confieso que cuando vi la mini serie La bestia en mí, al ver a Claire Danes gesticulando, me sorprendí. Que se hayan hecho tantos memes sobre sus muecas y gestos denota que nos hemos habituado a que los rostros de las mujeres permanezcan congelados, mientras que ellos envejecen y peinan canas ante nuestra atenta mirada sin que nos sorprendamos.
El edadismo impera en Hollywood, por descontado, pero también en el relato cultural generalizado. Por eso es fundamental que sean también las mujeres las que relatan, escriben y dirigen para que así cambien las historias. Ese sí que sería un ‘happy ending’.