
Espejito, espejito, dime si ya me toca pedir cita para un retoque. FOTO: Mart Production.
Entre la larga duración y el casi para siempre
¿Y si los pinchazos de ácido hialurónico se quedan en el rostro durante años?
La longevidad de la piel pasa por cuidarse mucho a diario. Pero también cuentan los protocolos faciales que hasta ahora se creía que solo duraban como mucho unos meses.
Por Verónica Palomo
24 DE ABRIL DE 2026 / 16:59
El relleno facial con ácido hialurónico es uno de los tratamientos estéticos antiedad más solicitados en nuestro país para rejuvenecer el rostro. Rellena arrugas, define contornos y armoniza el rostro sin pasar por el quirófano. Es sumamente eficaz y seguro, pero hace un par de años algo cambió. Hasta ese momento siempre se había dicho a los pacientes que los rellenos de ácido hialurónico duraban entre 6 y 12 meses. Pasado ese tiempo, se reabsorben. Pero, ¿podría ser que queden restos de los rellenos de ácido hialurónico durante meses, años o de por vida?
La pregunta no es baladí. No es lo mismo reinyectar en una piel que actúa como un lienzo en blanco que en una con restos de tratamientos anteriores. Es la hipótesis que abrió en 2024 un estudio australiano. Y aunque es de hace dos años, no ha sido hasta hace unas semanas que las redes sociales han ardido con dudas, miedos y el famoso ‘te lo dije’ de quienes no quieren ni oír hablar de los protocolos con pinchazos.
¿Y si se queda de por vida?
El trabajo reveló a través de resonancias magnéticas, tras monitorizar a 33 participantes que no se habían sometido a tratamientos con rellenos durante años, que después de al menos 24 meses aún presentaban restos de hialurónico en la zona media del rostro.
Algunas cantidades, aunque mínimas, perduraban hasta 15 años. Lo llamativo es que esos residuos ínfimos aparecían en los rostros de los 33 pacientes estudiados. Se había abierto la caja de Pandora de la eterna juventud facial.
15 años… no es para siempre
La doctora Lara Victoria, médica especialista en Medicina Estética Regenerativa y Longevidad, confirma que el ácido hialurónico no se reabsorbe tan bien como se pensaba. También confirma que «este descubrimiento no implica que el producto permanezca para siempre, ni que todos los pacientes desarrollen complicaciones. Es más, en muchos casos los residuos son mínimos, no generan volumen clínico relevante y permanecen integrados sin problemas».
Puede durar algo más, pero no se mueve
La experta tranquiliza a todos aquellos a los que estos resultados les hayan quitado las ganas de repetir con los rellenos: «El estudio mostró en un 100% de los casos una presencia detectable de ácido hialurónico, sobre todo, en el tercio medio facial. Lo que no demostraba es que hubiera en la mayoría de los casos una migración descontrolada».
Este descubrimiento no quiere decir que nos hayan mentido durante todos estos años cuando prometían que el producto se reabsorbía completamente en el organismo.
Solo que no todo es blanco o negro. Hay gamas de grises.
Depende de la profundidad
Existe evidencia científica que el ácido hialurónico reticulado, la forma más estable y duradera de ácido hialurónico y el que se suele usar en los rellenos estéticos para aportar volumen, se va descomponiendo poco a poco de manera natural. La responsable de esta eliminación es una enzima que tenemos todos en nuestro cuerpo llamada hialuronidasa endógena.
Pero no se degrada igual en todas las partes del cuerpo ni a la misma velocidad en todas las personas. «Este proceso es más lento en las zonas más profundas del cuerpo, donde hay una menor vascularización (menos vasos sanguíneos) y menos movimiento», explica la doctora Lara Victoria.
Mientras el metabolismo local en estas áreas más internas es lento, en las más superficiales el producto se reabsorbe a una mayor velocidad.
Unos antes que otros
Las características de cada persona también influyen en el ritmo de eliminación del relleno. «Esto depende de varios factores. Además de la zona tratada (a más movimiento, menor duración), también influye el tipo de piel y edad, el metabolismo individual, y el estilo de vida», explica.
Fumar, el estrés oxidativo y, sobre todo, la radiación solar aceleran su degradación.
¿Qué lleva tu inyectable?
Estos hallazgos obligan a un cambio de enfoque clínico. «Existen diferentes grados de reticulación y tecnologías. Algunos están diseñados para durar más tiempo. Por ello el paciente debe conocer qué producto específico va a usar su especialista, la duración estimada del mismo y que la elección se adapte a la zona en la que se va a realizar el relleno», señala la doctora.
Lo que se concluye de este tipo de estudios es que el protocolo rígido de repetición automática de sesiones hay que abandonarlo y cambiar la forma de planificar el tratamiento. Según la especialista en Medicina Estética Regenerativa y Longevidad, «repetir sesiones de mantenimiento programadas de forma fija cada 6 o 12 meses está quedando obsoleto en favor de una medicina más personalizada».
Evaluar antes de volver a pinchar
En vez de centrarse en los tiempos, hay que ver qué necesita el rostro. No siempre es necesario añadir producto. Así se evita el efecto acumulación. Como relata la Lara Victoria, «cuando se inyecta un nuevo producto antes de que se haya reabsorbido el anterior, los restos residuales se suman al nuevo volumen. Esto puede producir hinchazón excesiva, irregularidades o, en raras ocasiones, nódulos».
Estos efectos secundarios rara vez revisten complicaciones graves, pero pueden dar resultados menos naturales.
Cambios en la práctica médica estética
Que no haya más estudios similares y la pequeña muestra de voluntarios estudiados, hace que los resultados de este estudio haya que tomarlos con cautela. Algunos profesionales de los inyectables, como la médico-estético Mar Mira, tiran de experiencia y dudan que el hialurónico permanezca más allá del año y medio. Al menos, en la mayoría de los pacientes que ella trata.
«No es tanto el producto como la técnica, cómo lo distribuyes por los distintos planos del rostro y qué cantidad pones en cada punto. Obviamente, el hialurónico inyectable se formula para que su catabolismo sea más lento que el del ácido hialurónico natural que todos tenemos en nuestro cuerpo. Puede durar hasta 18 meses, pero se integra perfectamente en la piel y acaba por desaparecer», advierte.
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