
La welcome bag que se entregaba a las invitadas a la boda de Donald Trump Jr. es una auténtica fantasía. FOTO: Instagram.
El delirio de la goodie bag de la boda del hijo de Trump
Regalos con segundas intenciones, ¿agasajar, mostrar poderío o comprar voluntades?
Sirven para pedir perdón, para dar las gracias o para mostrar que tienes más dinero que el resto.
Por Marita Alonso
12 DE JUNIO DE 2026 / 07:30
Donald Trump Jr. se ha casado con la socialité Bettina Anderson. Pero no venimos a hablar de la boda ni de la ausencia del presidente de Estados Unidos en la misma, sino de la goodie bag que han entregado a sus invitadas. Un regalo espectacular, tal vez lejos del regalo ideal para invitados, pero que seduce nada más verlo. Esa bolsa llena de cosméticos carísimos es un auténtico objeto de deseo, el artilugio definitivo que te convence de que tienes que ir a esa boda. Cueste lo que cueste.
La reflexión es si ese ese el regalo adecuado para tus invitados a la boda. No es un mechero con las iniciales de los novios, ni unas bailarinas para dejar atrás los tacones y bailar en la celebración. Es una puesta en escena comercial y una declaración de poderío apabullante.
En WeLife, que nos apuntamos a un sarao sin dificultad, nos hemos planteado si esos ‘detalles’ de los novio con sus invitados no son, en el fondo, una forma de comprar a los invitados. Dicho de otra forma, ¿está bien apabullar con los regalos para asegurarse de que todos los invitados asistirán? ¿Irías a la boda de esa prima que te cae fatal si en vez de unas alpargatas te volvieras a casa con una bolsa valorada en varios cientos (o miles) de euros?
Comprar voluntades con un regalo
La bolsa para los invitados de la boda del hijo de Trump hace que la boda se parezca a una de esas villas estivales que las agencias de influencers alquilan para que creen contenido mientras les dan todo tipo de productos cosméticos. Chucherías que, lejos de ser fruto del cariño, son acuerdos publicitarios. Porque, no nos engañemos, esto es como la bolsa regalo de los Oscars: si una marca quiere que su crema esté dentro, tiene que pagar varios miles de euros (o dólares).
El profesor de marketing en la Universidad de York, en Canadá, Russell Belk, explicaba a la BBC que las expectativas sociales pueden influir en cuándo y por qué gastamos más en regalos. ¿Un regalo majestuoso transmite un mensaje concreto o tiene más que ver con lo que siente el que regala en realidad tiene más que ver con lo que siente al regalar? «El sistema del regalo no es, ante todo, un sistema económico, sino el sistema social relacionado con las relaciones personales», escriben en The World of the Gift Jacques Godbout y Alain Caillé Write.
Regalar de buena fe o con una intención
A la hora de regalar es fundamental el contexto. Le puedes regalar a alguien un Rolex y que lo reciba como si le hubieras dado un chicle, mientras que si el detalle evoca una memoria compartida, se convierte en algo majestuoso.
Quienes hacen regalos a los influencers y famosos solo buscan capturar likes. Poco o nada les importa lo que el otro desea: lo que está en juego es la viralidad. De alguna forma el sentido del regalo se desvirtúa. Pero también sucede con ese regalo post infidelidad que pretende que el otro olvide los cuernos. O cuando hacemos un regalo caro para que nos presten atención.
En estos casos ese presente se convierte más bien en una transacción comercial: yo te regalo para que tú hagas algo por mí.
Pensar en quien lo recibe de corazón
Desde una visión pura, la magia del regalo radica en que se compre, se envuelva o se prepare pensado en la persona que lo va a recibir. Y el dinero no compra magia.
«El valor simbólico de un regalo más caro, con el que quienes lo hacen esperan obtener aprecio, puede pasar desapercibido para la mayoría de quienes lo reciben», explican en el estudio Money can’t buy love: Asymmetric beliefs about gift price and feelings of appreciation (El dinero no puede comprar el amor: Creencias asimétricas sobre el precio de los regalos y los sentimientos de aprecio) sus responsables, Francis J. Flynn y Gabrielle S. Adams.
Obsequios para ricos que ya lo tienen todo
El futbolista Cristiano Ronaldo le ha regalado a Georgina Rodríguez, entre otras muchísimas cosas, un Porsche Taycan eléctrico blanco y un reloj Audemars Piguet. Jeff Bezos ha hecho lo propio con su esposa, Lauren Sánchez: que si un diamante rosa de 20 quilates, un bolso de 200.000 euros o un anillo de matrimonio de 30 quilates. ¿Eso es amor o una muestra de poderío?
Se habla del love language de cada uno, una expresión que por cierto para definir a quienes expresan su amor mediante regalos. Tal vez confunden el peso de la billetera con lo bonito del regalo. Porque, ¿qué mérito tiene un regalo millonario para tu esposa si lo ha comprado tu asistente con tu American Express? Hacer un regalo estratosféricamente caro, ¿es mostrar amor o anular la capacidad del otro para decir que no le gusta?
No es el regalo, es el tiempo que lleva hacerlo
Jenna Pagano, directora Clínica Pagano Wellness Clinic, comenta que dar regalos suele malinterpretarse como una expresión materialista del amor. Apunta que quienes expresan su afecto a través de los regalos suelen ser tachados de superficiales o materialistas. Sin embargo, ella considera que el lenguaje del amor encierra un significado más profundo que va más allá del obsequio físico.
«Cuando alguien da un regalo, expresa su amor con consideración e intención. Se toma el tiempo de pensar en lo que la persona que lo recibe realmente apreciará y disfrutará. No se trata del costo del regalo, sino del esfuerzo y la dedicación invertidos en su elección. El regalo se convierte en un símbolo del amor y el cariño que quien lo da siente por la persona que lo recibe”, explica.
Pánico a regalar mal
La idea de fallar con un regalo siempre nos atenaza. No es de extrañar que haya quienes hacen los regalos pensando en sí mismos. Para muestra ese capítulo donde Homer Simpson regala a su mujer, Marge, una bolsa de bolos con el nombre de Homer grabado.
Para quienes sufrimos pensando en el regalo perfecto y haciendo cálculos para ver si nos entra en presupuesto ya hay una ayuda (casi) infalible: la inteligencia artificial. Cathrine Jansson-Boyd, profesora de psicología del consumidor en la Universidad Anglia Ruskin, explicaba a The Guardian que la mayoría de la gente no tiene ni idea de lo que va a comprar. «La IA recopila datos de internet y llega a la conclusión de que dos más dos son cuatro. No puede comprender las emociones ni la personalización, porque no se pueden cuantificar», asegura. «Dicho esto, creo que es una gran idea, porque a menudo nos quedamos sin ideas», añade.
La IA no teme a fallar con el regalo. Va al grano sin miedo.
Arruinar una relación con un mal obsequio
«Elegir el regalo equivocado puede ser arriesgado para las relaciones. Da la impresión de que no tienen nada en común», explicaba a la BBC Elizabeth Dunn, profesora de psicología en la Universidad de Columbia Británica (Canadá) y coautora de Happy Money: The Science of Happier Spending.
Con su investigación descubrió que los regalos poco acertados eran capaces de afectar negativamente la percepción que tiene quien los recibe sobre el potencial futuro de la relación. Es lo que sucede cuando tu nueva pareja te regala el mismo bolso que ya regaló a su ex mujer. O, peor aún, a su madre.
Aquí también hay brecha de género
No querría dejar de comentar que es habitual que la responsabilidad de dar regalos entre familiares recae habitualmente sobre las mujeres. Muchos estudios señalan que las mujeres somos mejores regalando y la vida nos convierte en regaladoras oficiales. De hecho, las goodie bags de nuestros eventos son siempre un triunfo porque al factor descubrimiento le añadimos el cariño y agradecimiento a nuestras asistentes.

Hay hasta estudios al respecto. Así lo revela Women Are Better at Selecting Gifts than Men (Las mujeres son mejores que los hombres a la hora de seleccionar regalo), un estudio elaborado por Monique M. H. Pollmann e Ilja van Beest para determinar las diferencias de género existentes en la calidad de los regalos.
«Parafrasearía a uno de los participantes en la encuesta: ‘Las mujeres lo hacen porque realmente piensan en el regalo que están dando. Los hombres, no», aseguran.
Del detalle al apabullamiento
Pero volvamos al principio. ¿Pintaría yo algo en la boda de Donald Trump Jr.? Por supuesto que no, pero de saber que al volver a casa tendría conmigo una bolsa llena de productos de belleza premium, quizás me lo pensaría dos veces.
Si me preguntáis qué me gusta que me regalen, siento la respuesta: un buen Bizum. Y ya me busco el regalo ideal yo solita.
- TEMAS
- EMOCIONES
- PSICOLOGÍA
WeLife hoy
incapaz de mentircorazones sincronizadosmenopausiasegundas intencionesnos hace fuertes