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NO TE PIERDAS Furor por los alimentos que mitigan los efectos secundarios del Ozempic
En los últimos meses se ha especulado mucho sobre la delgadez de Charlize Theron y el posible uso de fármacos para reducir el apetito. FOTO: Julien de Rosa/Getty.
El precio de adelgazar
Si pensábamos que el supermercado se iba a quedar de brazos cruzados viendo cómo sus clientes cada vez comen menos, nos equivocábamos. Es el momento de los alimentos GLP-Friendly.
Por Amor Sáez
10 DE SEPTIEMBRE DE 2026 / 07:30
Es un hecho: medio millón de españoles ya toman alguno de los fármacos agonistas del GLP-1, según un informe de la consultora Lantern. La irrupción de esta gran familia de medicamentos –Ozempic, Wegovy, Rybelus, Mounjaro, Victoza, Saxenda, Trulicity...–, diseñados para tratar la diabetes y algunas patologías crónicas cardiovasculares, aunque catapultados al éxito como tratamiento contra la obesidad, avanza a ritmos de doble dígito. Sus efectos sobre el peso no dejan lugar a dudas. Quienes los toman reconocen haber perdido de media entre 18 y 20 kilos y hasta haber cambiado ciertos hábitos en la cocina. En algunos casos, este cambio de hábitos viene acompañado por una asesoría nutricional experta para re-aprender a comer de forma saludable. Pero son los menos, porque esa consulta con un nutricionista se suma al coste de un fármaco que no es barato, como advertía en estas páginas la nutricionista Seila Sánchez.
La gran mayoría modifican la dieta como forma de atenuar los inevitables efectos secundarios, como náuseas u otros problemas digestivos. Así, aumentan el consumo de proteínas y la hidratación y reducen el consumo de azúcar, grasas y alcohol. De ahí, la pérdida de peso. Pero no solo adelgaza el paciente. También su cesta de la compra. El estudio ‘Los juegos del no-hambre: cómo la adopción de medicamentos GLP-1 está transformando el consumo de alimentos’ lo sitúa en un 5,3% en los seis meses posteriores al inicio del tratamiento. Una pérdida de negocio y un nuevo mercado que la industria alimentaria no iba a dejar escapar. Llega la era de los alimentos que atenúan los efectos secundarios del Ozempic y similares.
En declaraciones a la revista Food Retail & Service, Jaime Martín, consejero delegado de Lantern, hacía el retrato robot de este nuevo consumidor y su impacto en la cuenta de los supermercados. "El gran error sería interpretarlo como algo pasajero. Está cambiando la lógica del consumo", advertía. La respuesta no se ha hecho esperar. Grandes músculos de la industria ya se han apuntado a lanzar y etiquetar alimentos ordinarios, snacks, platos preparados y batidos con etiquetas 'GLP-friendly'. La última en sumarse a esta lista es la línea Vital Pursuit de Nestlé, una colección de platos preparados congelados diseñados específicamente para quienes están tomando estos medicamentos e incluye pizzas, pastas y hasta sándwiches listos para calentar en la air fryer o el microondas. Aunque lanzados a bombo y platillo, por ahora solo están disponibles para el mercado estadounidense, el más aficionado a alimentarse con ultraprocesados.
La gama Oikos Fusion Protein Drinks de Danone también se suma a la moda de las proteínas en formato líquidos (solo en EEUU). En España sí se comercializa ala línea YoPro, aunque más enfocada en deportistas. PepsiCo, Arla Foods y otros muchos gigantes también se suben al carro para repartirse esta nueva tarta. Porque bajo esa etiqueta de GLP-1 friendly se esconde un pujante negocio lleno de alimentos contra los efectos secundarios del Ozempic.
Esta nueva gama de alimentos se centra en los efectos secundarios de la bajada rápida de peso y los famosos ‘Cabello, Cara y Cuerpo de Ozempic’: caída de pelo, pérdida de grasa facial y masa muscular corporal. Y dan un paso más allá: tratan de combatir las náuseas y molestias digestivas, como es el caso de Ginfort de Olene Life Sciences, un extracto de jengibre incorporado en varios suplementos alimenticios de marcas internacionales.
Entre los efectos secundarios más molestos de los fármacos GLP-1 "los más frecuentes son los gastrointestinales: náuseas, sensación de plenitud, digestiones lentas, eructos, reflujo, estreñimiento y, en otros pacientes, diarrea o vómitos. Se deben fundamentalmente al efecto de estos medicamentos sobre la saciedad y el vaciamiento gástrico y suelen aparecer con mayor frecuencia al inicio del tratamiento o al aumentar la dosis", asegura la doctora Susana Monereo, especialista en endocrinología y nutrición, y responsable de la Unidad de Obesidad y Riesgo Cardiometabólico del Hospital Memorial Publio Cordón.
La llegada de una nueva generación de nuevos alimentos y suplementos GLP-Friendly "pone el foco en un aspecto nutricionalmente relevante: cuando una persona tiene mucho menos apetito, es necesario priorizar alimentos que aporten más nutrientes en un menor volumen. Es decir, más proteína, más vitamina D o más fibra prebiótica. Este formato puede resultar práctico para personas con poco apetito y dificultades para alcanzar sus requerimientos proteicos", reconoce Elisa Bláquez, nutricionista clínica integrativa (@elisa.blazquez).
También pueden ser útiles determinados complementos para síntomas concretos. "El jengibre, por ejemplo, dispone de evidencia para determinadas molestias dispépticas y náuseas. Productos como Ginfort utilizan extractos estandarizados de jengibre”, reconoce la especialista en endocrinología y nutrición.
Los expertos reconocen que estos alimentos pueden cumplir una función, pero no son imprescindible. "Una persona que mantiene una alimentación variada, cumple co9n las ingestas recomendadas de proteína, toma frutas, verduras, legumbres, lácteos o equivalentes y no presenta déficits nutricionales, no necesita comprar productos etiquetados como ‘GLP-Friendly’. Son fundamentalmente una herramienta de comodidad", advierte Susana Monereo.
Otra cuestión es que puedan ser una alternativa cómoda para algunos pacientes. "Si una persona apenas tiene apetito y necesita incorporar entre 20 y 25 gramos de proteína en un volumen reducido, una bebida proteica puede facilitar considerablemente ese objetivo", reconoce Blázquez."Son más convenientes en personas mayores, pacientes que empiezan a perder masa muscular, personas con ingestas muy reducidas, dietas poco variadas, vegetarianos mal planificados o pacientes en los que analíticamente detectamos algún déficit", detalla la doctora Monereo. En cualquier caso, "la indicación debería individualizarse. No todos los usuarios de GLP-1 necesitan un multivitamínico, un batido proteico, fibra, probióticos y suplementos digestivos simultáneamente", aclara la doctora Monereo.
En cualquier caso, "el término ‘GLP-1 Friendly’ describe, sobre todo, una estrategia de posicionamiento comercial, no una propiedad fisiológica claramente definida, ni regulada. "En muchos casos, simplemente reúnen nutrientes que ya pueden obtenerse mediante alimentos habituales o productos proteicos que existían antes de esta tendencia. Por tanto, no debería interpretarse como una garantía de que el producto sea especialmente saludable, necesario o adecuado para todas las personas que toman estos medicamentos", advierte la nutricionista."La base debe seguir siendo una alimentación individualizada, suficiente y de calidad", insiste esta profesional.
El principal riesgo es convertir una necesidad clínica real en una nueva categoría de marketing de la salud. "La propia denominación ‘GLP-1 Friendly’ no constituye una categoría nutricional médica estandarizada en Estados Unidos ni regulada por la FDA. De hecho, detrás de esta etiqueta existen productos con perfiles nutricionales muy diferentes", advierte Susana Monereo.
Un producto puede llevar mucha proteína y no ser adecuado porque al mismo tiempo contiene demasiadas calorías, grasas, sodio o numerosos ingredientes innecesarios. "También existe el riesgo de caer en la ‘sobresuplementación’: tomar simultáneamente varios preparados con vitaminas y minerales, y acabar duplicando dosis sin necesidad. Y hay otra cuestión importante: un suplemento no debe utilizarse para permitir que una dosis mal tolerada del medicamento se mantenga artificialmente. Si un paciente tiene vómitos frecuentes, dolor abdominal persistente o una intolerancia digestiva importante, hay que revisar el tratamiento y la dosis, no simplemente añadir productos contra las náuseas", continúa esta endocrinóloga.
Elisa Blázquez añade otro riesgo: "Existe el peligro de reducir una alimentación saludable a una combinación de productos hiperproteicos, bebidas funcionales, suplementos y alimentos enriquecidos porque una persona interpreta que son mejores para adelgazar, aumentar la masa muscular o controlar el apetito. Es posible añadir proteínas, vitaminas y fibra a prácticamente cualquier producto, pero eso no sustituye una dieta basada mayoritariamente en alimentos reales, variados y poco procesados".
¿Y si el consumidor de estos alimentos y suplementos no es un paciente de GLP-1? De hecho, la propia Danone señala que Oikos Fusion está diseñado tanto para usuarios de GLP-1 como para personas que simplemente están realizando un proceso de pérdida de peso. "Aquí aparece una paradoja interesante: muchos de los principios nutricionales que se están vendiendo como ‘GLP-Friendly’ son simplemente buenos principios nutricionales. Un alimento con una buena cantidad de proteína, fibra, pocas cantidades de azúcares añadidos y una densidad nutricional adecuada puede ser perfectamente interesante para cualquier persona", reconoce la doctora Monereo.
Esta experta considera que pueden ser especialmente útiles para mayores de 50-60 años, personas que hacen ejercicio, individuos que están intentando perder peso o personas que habitualmente consumen poca proteína. Pero no son una necesidad imperioda. "Una persona sana no necesita comprar alimentos diseñados supuestamente para usuarios de un determinado medicamento. Además, ‘más proteína’ no significa automáticamente ‘más saludable’. Hay que valorar el conjunto del producto: calorías, azúcares, grasas, sodio, fibra, grado de procesamiento y, sobre todo, cómo encaja en la alimentación habitual de esa persona. Y tampoco necesitamos añadir vitaminas o minerales indiscriminadamente cuando no existe déficit. La pregunta no debería ser ‘¿es GLP-Friendly?’, sino ‘¿es nutricionalmente adecuado para mí?", advierte la doctora Monereo.
La longevidad, con todos sus tratamientos a precios inasumibles para muchos bolsillos, se antoja en muchos casos como una meta de lujo para ricos. Con la pérdida de peso pasa algo similar. "Cuando el medicamento no está financiado y al coste farmacológico añadimos consultas, nutricionista, gimnasio, entrenador y suplementos, el desembolso puede ser considerable. Eso sí, el verdadero problema de accesibilidad sigue siendo, fundamentalmente, el precio del medicamento y la falta de financiación para muchas personas con obesidad".
Apunta que "un paciente que utilice regularmente batidos proteicos, alimentos específicos y algún complemento puede añadir aproximadamente 50-150 € mensuales, e incluso más si combina varios productos premium. Por ejemplo, determinados complementos comercializados específicamente alrededor del concepto GLP-1 superan ya los 50 euros por envase", detalla la responsable de la Unidad de Obesidad y Riesgo Cardiometabólico del Hospital Memorial Publio Cordón.
Pese a estos obstáculos, reconoce que esta tendencia "nos está obligando a pasar de hablar exclusivamente de pérdida de peso a pérdida de peso saludable. Y esa diferencia es fundamental. No necesitamos una 'alimentación GLP-1', sino una adecuada y adaptada a una persona que, debido al tratamiento, probablemente tenga mucho menos apetito. Y quizá esta sea la idea más importante: cuando comemos menos, la calidad de cada bocado adquiere todavía más relevancia", advierte la nutricionista Elisa Blázquez.
Y esa calidad no depende de que el envase incluya la etiqueta ‘GLP-friendly’. "De hecho, muchos de estos alimentos que atenúan los efectos secundarios del Ozempic pueden tener un precio elevado o una composición menos favorable de lo que su publicidad sugiere", concluye la experta.