Hay activos que potencian sus efectos entre sí y otros que tienen efectos no deseados. La niacinamida no es una excepción. FOTO: Designecologist/Pexels.
Leer el INCI ayuda
«La niacinamida me deja la piel reseca»: cuando el problema no es el ingrediente, sino la fórmula
No es tan deslumbrante como el retinol o la vitamina C, pero está presente en muchos de nuestros productos de cuidado facial. Y hay a quien no le sienta nada bien.
Por Silvia Capafons
22 DE ABRIL DE 2026 / 07:30
A la chita callando, la niacinamida se ha convertido en el activo todoterreno que todos y todas quieren. Y no por falta de méritos: unifica el tono, regula el sebo, ilumina, suaviza el poro y deja la piel más lisa e hidratada. Aunque no faltan quienes se quejan de que la niacinamida les reseca la piel.
Se encuentra sobre todo en sueros, aunque también en cremas, contornos de ojos, mascarillas e, incluso, en bases de maquillaje. No es casualidad que esté entre los diez cosmecéuticos más buscados en Google y sea el segundo más viral en TikTok, solo por detrás del retinol, según la doctora María Vitale, directora médica de Cantabria Labs.
Antes de juzgarla, conviene conocerla
También llamada vitamina B3 o nicotinamida, la niacinamida es una molécula presente en alimentos como la carne, el pescado, los huevos, los cereales o las verduras.
Ya dentro del cuerpo participa en procesos clave como la producción de energía celular —al activar el NAD+, una coenzima que disminuye con la edad—, la reparación del ADN y la defensa frente al estrés oxidativo.
Los formuladores cosméticos la adoran. Y no es para menos: es soluble en agua y alcohol, estable, y de bajo peso molecular. Esto le permite penetrar en el estrato córneo (la capa más superficial de la piel) con facilidad.
¿Reseca la piel? Mito (con matices)
La respuesta corta, según la doctora Beatriz Beltrán, médico estético, es no. «En sí misma no es un ingrediente deshidratante. Al contrario, en concentraciones del 2 al 5%, ha demostrado mejorar la función barrera cutánea y aumentar la síntesis de ceramidas, lo que ayuda a retener la humedad», explica.
Pero también hay una respuesta larga, porque la cosmética es, muchas veces, cuestión de contexto. «Sí puede causar sensación de tirantez o incomodidad, pero no por la niacinamida en sí, sino por cómo está formulada y con qué se combina», matiza la experta.
La respuesta está en la fórmula
Si tras aplicarte un sérum de niacinamida sientes la piel acartonada, estas son las causas más comunes:
-
Concentraciones altas (10% o más). Aunque muchas pieles las toleran bien, pueden resultar irritantes o resecantes en pieles sensibles o deshidratadas.
-
Formulaciones demasiado acuosas y poco equilibradas. Algunos sérums con niacinamida tienen bases con escasos humectantes o emolientes. Resultado: si no se aplica algo encima, se incrementa la pérdida de agua transepidérmica.
-
Efecto astringente leve. Puede notarse en pieles secas o con la barrera cutánea alterada.
Conclusión: «La deshidratación no es un efecto esperado, ni frecuente. Cuando ocurre, suele deberse a una rutina mal diseñada», concluye la doctora Beltrán. Aprender a leer el INCI (la lista de ingredientes) o consultar a un profesional de la estética, dermatólogo o farmacéutico especializado en dermocosmética nos ayudará a elegir bien.
Evitar la tirantez sin renunciar a la niacinamida
Si notas incomodidad al usarla, no estás sola. Y no tienes que renunciar a ella: solo seguir algunas claves que funcionan. La doctora Beltrán sugiere las siguientes:
-
Empieza con concentraciones bajas (2–5%) si tienes piel seca o sensible.
-
Busca fórmulas bien acompañadas, con activos hidratantes como ácido hialurónico, glicerina, pantenol o ceramidas.
-
Prefiere texturas gel-crema o emulsiones ligeras, en vez de sérums totalmente líquidos.
-
Siempre, siempre sella con hidratante.
-
Evita combinarla con activos potencialmente irritantes (como ácidos exfoliantes fuertes o retinoides) si no tienes asesoramiento profesional.
Activos con los que hace buenas migas
La doctora Sara Carrasco, dermatóloga en Bilbao, lo tiene claro: «La niacinamida combina estupendamente con el retinol, los péptidos, la carnosina, el ácido hialurónico o exfoliantes suaves, como el ácido mandélico o el glicólico».
En cambio, no se recomienda mezclarla con vitamina C pura (ácido ascórbico) en la misma rutina. ¿La razón? Necesitan pH distintos para funcionar de forma óptima.
Por qué es un activo de culto
Varias sociedades dermatológicas, como la británica y la australiana, han realizado ensayos clínicos y revisiones que ponen en valor la niacinamida como un potente activo antiedad:
- Activa la función barrera de la piel.
- Reduce y combate el acné: gracias a sus propiedades seborreguladoras y antiinflamatorias, disminuye la formación de acné inflamatorio y mejora la apariencia del eritema post inflamatorio que aparece post lesión.
- Mejora la apariencia de los signos de la edad: aumenta la síntesis y producción de colágeno y elastina y otras proteínas de la piel como la queratina y filagrina.
- Es despigmentante: inhibe la transferencia del melanosoma desde los melanocitos a los queratonocitos y evita la transferencia de melanina a la superficie.
- Es antioxidante: protege a las células del estrés oxidativo y reduce el daño que agentes externos como la radiación, polución, humo del tabaco y otros causan en nuestras células.
¿Cuándo usarla? Cuando puedas
La mejor rutina es la que se mantiene, así que elige el momento que más se adapte a ti.
Si tu piel es seca, puede resultarte más beneficioso aplicarla por la mañana, seguida de una buena hidratante y fotoprotección.
Por la noche, se puede integrar con activos regeneradores o calmantes. «En mi experiencia, los casos de intolerancia real a la niacinamida son muy poco frecuentes», asegura la doctora Beltrán.