
La salud capilar no va a mejorar por dejarnos medio sueldo en productos de cuidado. La clave está en aplicar solo los que realmente necesita nuestra melena. FOTO: Cottonbro/Pexels.
Con los estrógenos hemos topado... otra vez
Helena Rodero, farmacéutica: «Probar remedios mágicos para cuidar la piel o el cabello no funciona y solo te van a vaciar el bolsillo»
Con la menopausia, la melena se afina, las uñas se vuelven frágiles y aparecen esos antiestéticos pelos en la barbilla que tanto nos preocupan. Los cambios hormonales tienen la culpa.
8 DE ABRIL DE 2026 / 07:30
Helena Rodero (@helena.rodero) es farmacéutica y experta en cabello, piel, menopausia y salud. Tras su paso por la reciente edición de WeLife Menopausia en Madrid, hemos charlado con ella acerca de esas cuestiones sobre nuestra piel y nuestro cabello que nos preocupan al llegar a esta etapa de la vida.
Canas y cabello indomable
Llega la menopausia y, de la noche a la mañana, tu cabello es como un adolescente fuera de control. Se vuelve más delgado, se encrespa con más facilidad y responde peor a los tratamientos de styling. Como en casi todo lo que nos sucede pasados los 40, los estrógenos tienen la culpa. Durante años hemos considerado que las canas era el signo inequívoco de un cabello que envejece. Hoy sabemos que las canas son el menos de nuestros males, a fin de cuentas, las canas se tiñen. Porque nuestro pelo cambia con la edad.
¿Cuáles son los signos más visibles de un pelo envejecido?
Efectivamente, nuestro pelo cambia con la edad. Se va afinando y pierde densidad, sobre todo, por la zona superior de la cabeza. Se nota con facilidad que la raya media del cabello se ensancha y con el tiempo puede avanzar hacia una pérdida difusa por toda la zona superior del cuero cabelludo. Aproximadamente el 30% de las mujeres al llegar a la menopausia y en los años siguientes sufrirán este tipo de alopecia. También se encrespa con más facilidad, tiene menos brillo y sí, también nos aparecen canas.
¿Y qué podemos hacer si nos encontramos que el cabello se afina sin remedio?
Si es muy acusado, ponernos en manos de un tricólogo cuanto antes. Si no es muy grave recomiendo champú con piroctona olamina, cápsulas para el cabello con inhibidores de la 5alfa-reductasa y micronutrientes específicos, como el hierro. También podemos aplicar una loción para la caída con evidencia científica
¿Qué diferencias hay en cuanto a textura capilar entre un pelo normal y una cana?
El pelo con cana es más rígido, más seco. Lo puedes teñir, pero va a tener un tacto peor que el del cabello joven.
¿Tienen algo que ver los estrógenos en este cambio?
¡Por supuesto! Al producirse una caída acusada de los estrógenos, la testosterona (andrógeno) toma el control del funcionamiento del folículo piloso. Estos andrógenos son los responsables de que se instaure una alopecia androgenética típica en la mujer menopáusica: los folículos se miniaturizan, es decir, cada vez serán más finos. Es ese efecto de que ‘clarea’ en la parte superior del cabello.
¿Este proceso de envejecimiento es gradual, o abrupto justo al llegar la menopausia?
El cabello, al igual que la piel, comienza a envejecer de forma progresiva en torno a los 35-40 años. Al llegar la menopausia, como se produce una caída abrupta de los estrógenos, ese envejecimiento cutáneo y capilar es muy acusado.
Remedios instantáneos y a largo plazo
La sequedad capilar se acelera pasados los 40. En casa es normal tener un arsenal de pomadas reparadoras y aceites capilares hidratantes. Cuando nos vamos de vacaciones o, simplemente, un fin de semana de escapada, reducimos equipaje y surge el drama con las puntas y el frizz.
En alguna ocasión has sugerido aplicar aceite corporal como cura de emergencia para hidratar las puntas muy resecas. ¿Cómo se usa?
El aceite corporal de supermercado, como el aceite Johnson’s es, esencialmente, parafina. Aplicar un par de gotitas y solo en las puntas, ¡no más, por favor!, nos va a dar brillo. Personalmente, para lograr ese efecto de cabello calmado me gustan más las siliconas, pero el aceite nos puede sacar del aprieto.
¿Y dejarnos la mascarilla capilar toda la noche?
No lo recomiendo. La mascarilla tiene una base de agua y nos va a debilitar la fibra capilar.
Si optamos por la terapia hormonal, ¿vamos a ver mejoría en el pelo?
La falta de estrógenos tiene una incidencia crítica en la síntesis de colágeno, el funcionamiento del folículo piloso, así como en la duración de la fase anágena del cabello, es decir, la fase en la que el cabello crece y se engrosa. Por simplificar, la terapia hormonal sustitutiva aporta estrógenos y progesterona y se indica para mejorar mucha de la sintomatología asociada a esta etapa de la vida, como los sofocos. Aunque hay más estudios de su impacto en la piel, también se ha visto que reduce la caída del cabello y mejora el grosor capilar en mujeres con alopecia androgenética vinculada a la postmenopausia. Yo he visto fotos de gemelas, una con terapia hormonal sustitutiva y la otra, no. Se nota hasta en el grosor de los labios y también en el pelo.
Menopausia, sol y pérdida de colágeno, vía rápida para el envejecimiento facial
Ahora que llega el buen tiempo, apetece tomar un poco el sol para lograr ese ansiado tono bronceado tan favorecedor. El problema es que la radiación UV también afecta a la producción de colágeno y si estamos en menopausia, el daño puede hacernos envejecer a toda velocidad.
Lo de tomar el sol, mejor en muy pequeñas dosis, ¿no?
Así es. El factor de envejecimiento acelerado más importante es la exposición al sol ya que acelera la degradación del colágeno. Si añadimos que al tener menos estrógenos se sintetiza menos colágeno, que es el sostén de la piel, lo que vamos a tener es una piel menopáusica más flácida.
Dice la periodista Ana Morales en su libro Estado civil, cansada (Roca Editorial), que las mujeres nos cargamos con muchas responsabilidades y que tendemos a acumular más estrés. Y esa acumulación de cortisol de forma crónica agrava aún más el estado del cabello. ¿Qué relación hay entre el estrés, menopausia y tener mal pelo?
El folículo piloso, que es el órgano de crecimiento del cabello, se ve afectado muchísimo por factores externos. Entre ellos, el estrés que produce una microinflamación del folículo. En ese estado, el folículo no puede funcionar bien. Si añadimos que en la menopausia son habituales los problemas emocionales, tenemos la tormenta perfecta que conducen a esa sensación de tener siempre mal pelo.
¿Qué está pasando con las uñas?
Hemos asumido como normal tener las uñas frágiles. Puede que hasta le echemos la culpa a años de manicuras permanentes o a que no usamos guantes al hacer ciertas tareas de limpieza doméstica. Pero la realidad nos vuelve a poner frente a frente con nuestros amigos los estrógenos.
Aunque no solemos hablar de ellas, las uñas me da que se vuelven más frágiles y las cutículas, más resecas. ¿Lo añadimos también a la lista de cambios asociados a la menopausia?
Igual que se sintetiza peor la queratina del pelo, se sintetiza peor la de las uñas. Vamos a notar que las uñas no están tan fuertes, que se descascarillas y se rompen con más facilidad.
El British Journal of Dermatology señala que el 39% de las mujeres en menopausia reconoce un crecimiento excesivo y muy visible del vello facial. Sobre todo, en la línea del mentón. Otro estudio del Menopausal Health eleva esas cifras hasta el 54% en la franja entre los 60 y 69 años. ¿A qué se debe?
El vello facial femenino es suave mientras está regulado por los estrógenos. Cuando las hormonas femeninas caen en mayor medida que la testosterona esa pelusilla que sale en la mandíbula o sobre el labio superior se vuelve más fuerte. Son esa especie de pequeñas ‘barbas’ que detectamos y que nos resultan tan molestas.
Aunque nos cueste, un poco de calma
Damos mensajes de que esta etapa hay que transitarla con calma y con cabeza. Pero es fácil ponernos nerviosas porque la piel o el cabello ya no están como antes y empezar a probar de todo. Para Helena Rodero el cuidado del cabello en la menopausia es importante pero recalca que cambiar de producto cada dos por tres solo va a estresar el cuero cabelludo.
Si el cabello está diferente, ¿es hora de cambiar nuestra rutina?
Antes que probar ningún producto, mi consejo es dejarse asesorar por un profesional, ya sea tu dermatóloga o tu farmacéutica de confianza. Si la sintomatología es más acusada, hay que comentarlo con la ginecóloga para ver qué opciones farmacológicas tenemos. Probar remedios mágicos no funciona y solo te van a vaciar el bolsillo.
Como experta en dermocosmética, ¿cuáles son las prioridades a la hora de comprar producto para el cabello y para la piel?
No hay que volvernos locas, pero sí ser constantes con nuestra rutina básica: champú y un buen acondicionador para el cabello, y retinol y protección solar a diario. Y para mejoras puntuales consultar a tu experta en estética o a un médico-estético sobre tratamientos con radiofrecuencia, terapia de luz roja o, incluso, protocolos más invasivos. Tenemos que perder el pudor a recurrir a estos tratamientos porque nos ayudan a vernos mejor y eso también cala en el ánimo.
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