NO TE PIERDAS Por fin hay un tinte para las canas que actúa en solo 10 minutos

No eres superior al resto. Solo llevas una coraza que te impide sentir y que te sientan. Y eso, lejos de volverte invulnerable, te condena a la soledad. FOTO: Amir Abbaspoor / Pexels..

Se aprende por los palos de la vida pero puede revertirse

Del cinismo también se sale: cómo romper ese blindaje emocional que te anestesia de tus propios sentimientos

Si no espero nada, no me decepciono. Puede parecen un salvavidas frente al daño, pero es una trampa mental que te convierte en una cínica crónica.

Por Patricia de la Torre

3 DE FEBRERO DE 2026 / 14:00

No es que seas más inteligente, más realista, o más fuerte emocionalmente. Es que aprendiste a no esperar nada de nadie porque un día lo esperaste todo y no llegó. El cinismo no es una cualidad: es una herida camuflada de sarcasmo. Y la psicóloga Leticia Martín Enjuto, graduada en Psicología y Máster en Psicología Cognitivo Conductual, lo confirma: «Cuando se mantiene de forma sostenida suele ser un mecanismo de defensa frente al malestar emocional». De ahí que haya un momento en que te plantees cómo salir del cinismo.

Porque esa actitud nacida como forma de protegerse que se convierte en una prisión invisible. Desde su experiencia clínica, Leticia observa que «con el tiempo, el cinismo deja de ser una estrategia puntual y se convierte en una posición emocional rígida». Ya no es una reacción, es tu manera de estar en el mundo. Una que te desconecta de tu sensibilidad y te impide vivir vínculos auténticos. Porque, aunque creas que estás evitando el dolor, lo que estás haciendo es bloquear también el acceso al placer, al apoyo emocional y a la verdadera intimidad.

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Nadie se vuelve cínico porque sí. Detrás suele haber una historia donde sentir no era seguro. Infancias marcadas por decepciones, vínculos inestables o adultos que no estaban disponibles emocionalmente. «En familias donde predominaban la crítica, el sarcasmo o la minimización emocional, el cinismo se convierte en una forma de protegerse, pertenecer y sobrevivir emocionalmente», explica la psicóloga Leticia Martín Enjuto. No mostrar sensibilidad era sinónimo de seguridad.

La cara B de ironía constante es que levanta un muro que ahora te separa de todo y de todos. Con un coste emocional tremendo. La psicóloga es contundente: «Las personas cínicas suelen referir sensación de vacío, dificultad para disfrutar o una profunda desconfianza hacia los vínculos». Y los que te rodean, lejos de verte como un genio incomprendido, experimentan cansancio, desvalorización y distancia emocional.

La mayoría de los cínicos justifican su actitud desde la razón. Es ese ‘es que yo solo digo la verdad’, ‘no tengo pelos en la lengua’, ‘no me creo cualquier cosa’. Pero Martín Enjuto advierte que esto no es pensamiento crítico, sino racionalización. «Evita el contacto con la culpa, la responsabilidad emocional y la vulnerabilidad”, asegura.

Y cuando se enfrentan al daño que provocan, muchos se sorprenden. El verdadero problema es que no saben conectar sin herir.

Salir del cinismo es posible, pero no automático. Requiere parar y mirar hacia dentro. Entender que, en su momento, esa coraza te sirvió. Te protegió. Pero hoy, más que protegerte, te aísla. Y ya no te deja avanzar. Recuperar la capacidad de confiar. «Desmontar el cinismo es, en el fondo, permitirse sentir sin blindajes», resume Leticia Martín Enjuto.

No hay píldoras mágicas ni frases de autoayuda. Pero sí hay un camino. Implica mirar hacia dentro, contactar con la parte que un día necesitó esa coraza. Cultivar una relación compasiva contigo mismo. Aprender a expresar sin desvalorizar. Y, sobre todo, dejar de confundir el sarcasmo con inteligencia. Porque ser mordaz no te hace más listo. Solo te acaba dejando más solo.

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Tener una actitud cínica ante la vida no es una condena hasta el final de tus días. Como aclara Leticia Martín Enjuto, «el cinismo no es una identidad, sino una estrategia que puede revisarse y transformarse».

Comprender que esa actitud no es lo que eres, sino lo que aprendiste a hacer para sobrevivir, es el primer paso para desmontarla. «Cuando la persona logra entender que el cinismo fue una respuesta adaptativa a experiencias pasadas, se reduce la autoexigencia y se abre la posibilidad de cambio». Y cuando por fin dejas de pelearte con lo que sientes, esa coraza que antes te alejaba empieza a abrirse. Ya no es un muro, es el primer paso hacia una forma de estar en el mundo más viva, más libre y, sobre todo, más tuya.

Como explica la psicóloga, el humor ácido o el sarcasmo pueden ser sanos si no son constantes ni buscan dañar. La línea se cruza cuando «el humor deja de acercar y empieza a generar distancia, herida o silencios». Entonces ya no es humor, es cinismo destructivo. Y nadie quiere vivir ahí para siempre. Es el momento de salir del cinismo y volver a sentir como una persona normal. 

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