Idealizar a tu ex es la antesala a cometer una vez más los errores del pasado. FOTO: Pexels.
Mismas personas y un nuevo relato
Segundas partes pueden ser buenas, pero si es con tu ex, mejor no montarse películas que acaben mal otra vez
El amor mueve montañas y enternece corazones. Pero retomar una relación que ya fracasó en el pasado requiere ir con pies de plomo y cabeza fría. Que no es plato de gusto volver a sufrir.
Por Marcos López
27 DE FEBRERO DE 2026 / 14:00
Dicen los cinéfilos que segundas partes nunca fueron buenas. Un dicho que también suele aplicarse a las parejas. Si quieres dar una segunda oportunidad a lo vuestro, mejor será que sopeses las condiciones para volver con tu ex. Si lo que sientes por tu ex no es el típico mono de cariño, sino verdadero amor, adelante. Como deja muy claro Eva Murillo, especialista en psicología y fundadora y directora del centro de inteligencia emocional Ekilibrat-e, «aunque hay excepciones, la estadística suele darnos la razón: retomar una relación sin cambios profundos es volver a comprar una entrada para la misma película esperando un final distinto». Y no hay que ser Spielberg para saber que nadie quiere meterse otra vez en el mismo desastre.
Esa película romántica que recuerdas no fue tu historia
Cualquier tiempo pasado, como el que viviste junto a tu pareja, fue mejor. Otra frase manida que tampoco es verdad. Sólo lo es en tu memoria. Y aquí el mayor problema no es el amor, sino como indica la experta, «una trampa de nuestra mente llamada nostalgia selectiva. Cuando sentimos el vacío de la ruptura, el cerebro actúa como un editor de vídeo tramposo: recorta las discusiones, la indiferencia o los motivos de la ruptura, y nos proyecta en bucle únicamente los buenos momentos».
Por tanto, no hay que dejarse guiar por esos recuerdos manipulados. Sólo harán que no quieras volver con tu ex real, con sus virtudes, pero también con sus defectos, sino con una imagen idealizada que no existe. El resultado es que «si volvemos basándonos sólo en ese recuerdo editado, el choque con la realidad está garantizado en cuanto pase la euforia inicial».
Las cosas no cambian por sí solas: toca trabajar
Otro tópico que rara vez, o nunca, se cumple: el tiempo lo cura todo y cambia a las personas. Al contrario, recuerda la psicóloga, «el tiempo, por sí solo, no cura nada; lo que cura es lo que hacemos con ese tiempo. Dejar pasar los meses no cambia nuestros patrones de comportamiento ni nuestro estilo de personalidad, o lo que es lo mismo, nuestro eneagrama». Así que lo primero que hay que hacer es un trabajo de introspección activo para evitar los esquemas que todas las personas tendemos a repetir una y otra vez. Pues de no ser así, «los celos, la falta de comunicación o la evitación del conflicto seguirán ahí, latentes, esperando a salir de nuevo».
No vale hacer la vista gorda para superar la presión
También hay que tener en cuenta que las segundas oportunidades cargan con una presión extra. No sólo la pareja, sino todo su entorno, caso de los familiares y amigos, esperan que esta vez funcione. Y esta presión hace que, retomada la relación, muchas parejas «minimicen en un inicio los problemas para no decepcionar. Se barren los conflictos bajo la alfombra, pero eso sólo funciona hasta que la alfombra no da más de sí y todo explota de nuevo, a menudo con más fuerza que la primera vez».
Las cuatro condiciones que deben cumplirse para no volver a estamparse
Entonces, ¿no hay ninguna posibilidad de que, esta vez sí, triunfe el amor? Pues sí. Para que «una vuelta sea sólida y no un parche emocional, necesitamos madurez y estrategia», destaca Eva Murillo, quien remarca cuatro condiciones indispensables en el ámbito de la inteligencia emocional:
- Autoconocimiento real y trabajo previo: El cambio debe ser demostrable, no solo una promesa. «Ambos deben haber pasado por un proceso, caso de una mentoría o de un trabajo personal profundo, para entender qué responsabilidad tuvo cada uno en la ruptura anterior».
- Nuevas herramientas de comunicación: No se puede construir algo nuevo con las herramientas viejas. «Es vital aprender a gestionar las emociones y los conflictos de forma diferente a como se hacía antes».
- Aceptación radical de que se trata de una relación nueva: Este es el gran secreto. «No se retoma donde se dejó. Aquella relación terminó. Se trata de construir una relación nueva con una persona que ha evolucionado. Si buscamos repetir el pasado, fracasaremos».
- Expectativas realistas: Hay que bajar el volumen a la fantasía romántica y subir el del compromiso diario. «El éxito no depende del destino, sino del trabajo consciente de dos personas adultas que deciden elegirse de nuevo, pero esta vez sabiendo dónde se meten».