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Relajación y mindfulness

Cómo comenzar a disfrutar el mindfulness de una vez por todas

Te damos varias ideas para celebrar este día y desconectar de la rutina con las que conseguirás beneficios a corto y largo plazo.

Por Diana Torres

7 de octubre de 2021 / 20:44

El estrés es uno de los principales detonantes de enfermedades cardiacas, obesidad o diabetes, entre muchas otras. Por ello, es indispensable para nuestra salud brindarnos un descanso tanto físico como mental, para poder reorganizarnos y relajarnos para volver a nuestras actividades cotidianas con más fuerza y sin riesgo de sufrir colapsos.

Existen varias maneras de celebrar este día, aunque lo cierto es que las actividades que te proponemos serán positivas para ti durante cualquier fecha del año:

  • Hacer yoga
  • Practicar deporte
  • Olvidar las tecnologías temporalmente
  • Usar el mindfulness

Esta última opción es una de las más efectivas. El mindfulness es una forma de meditación que integra enseñanzas budistas orientales y evidencias científicas occidentales en técnicas tanto de relajación como de bienestar emocional. Lo que esta práctica tiene como fin es reducir el estrés tomando conciencia de nuestros procesos mentales, es decir, ayudándonos a pensar fríamente para alejar todas aquellas ideas que no nos hacen bien y atraen trastornos como la ansiedad o la depresión.

Pero, ¿cómo usar el mindfulness para relajarnos? Podemos llevar a cabo un sinfín de acciones en nuestro día a día que nos traerán beneficios a corto y largo plazo, eso sí, tenemos que ser constantes y dedicarles unos 15 minutos al día.

La importancia de la respiración
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1.La importancia de la respiración

El mantra clave de todas las técnicas de relajación es llevar a cabo una respiración consciente. Esto se consigue tan solo fijándonos en cómo respiramos durante un minuto, tiempo suficiente para encontrar la conexión con nuestro cuerpo e ignorar cualquier elemento externo.

Un ejercicio que podemos repetir tantas veces como creamos oportuno es el de respirar lenta y profundamente por la nariz, notando como el aire entra y llega hasta el abdomen. Cuando los pulmones están llenos, hacemos una pausa manteniendo el aire en torno a 8 segundos y lo soltamos lentamente por la boca.

2.Saber identificar nuestras emociones

Para poder deshacernos de los pensamientos negativos de raíz y aprender a manejarlos para que no nos superen, lo más importante es tenerlos presente. Una “terapia de choque” de lo más efectiva que conseguiremos buscando un momento de soledad sin distracciones.

Una vez que lo hayamos conseguido, intentaremos dejar nuestra mente en blanco, identificar esos pensamientos negativos y apuntarlos en un papel para recordar qué emociones nos producen. Debemos poner nombre a todo lo que nos afecta, analizarlo y buscar una solución, ya que no podremos vivir el presente si tenemos problemas en la lista de “pendientes”.

3.Centrarnos en un objeto

Otro de los objetivos del mindfulness es conseguir dejar nuestra “mente en blanco” para centrarnos en el presente, una tarea bastante difícil teniendo en cuenta que siempre nos sale algún que otro quehacer de última hora. No obstante, existen alternativas que nos hacen frenar los pensamientos cargados de deberes y obligaciones para darnos paz y tranquilidad.

Para ello, céntrate en un objeto del lugar en el que te encuentras. Concéntrate en su color, en su forma, en su posición, dónde fue adquirido u otros aspectos que tengan que ver únicamente con ese objeto. Aunque a priori sean aspectos banales para nosotros, nos ayudarán a encontrar esa calma tan necesaria y a repeler los pensamientos negativos que a veces ocupan nuestra mente sin un por qué.

4.Tomar conciencia del cuerpo

Aunque las emociones puedan esconderse conscientemente, tarde o temprano se manifiestan físicamente en forma de sensaciones corporales realmente incómodas, ya que el cuerpo y la mente están estrechamente conectados. Por ello, es importante realizar los ejercicios de mindfulness anteriores para notar cómo las emociones desagradables van minimizándose.

5.Fijarnos en los pequeños detalles

 Como último paso, haremos un balance de todas las acciones positivas de nuestro día a día y cómo estas nos ayudan a relajarnos. En conclusión, cualquier tarea cotidiana que no implique pensar demasiado nos sirve para poner en práctica el mindfulness.

Tenemos que disfrutar de cualquier momento, ya sea el de limpiar los platos o poner en práctica nuestras rutinas personales de belleza e higiene. Desautomatizar estas funciones y sentirlas nos hará reducir el estrés notablemente.

Fijarnos en los pequeños detalles
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Y tú, ¿cómo tienes pensado disfrutar del Día Mundial de la Relajación? Aunque existen muchas formas de hacerlo, lo más importante es conseguir desconectar de la rutina, de las redes y de todo aquello que a diario nos colapsa inconscientemente.

Día mundial de la relajación

Cada 15 de agosto tiene lugar el Día Mundial de la Relajación, una fecha de la que no se sabe muy viene su procedencia pero que a día de hoy necesitamos más que nunca después de haber sufrido un año tanto de presión en el ámbito laboral como por la continuidad del coronavirus.

Sea por casualidad o por premeditación, el Día Mundial de la Relajación cae en plenas vacaciones de verano, lo que nos hace recordar aún más la importancia de desconectar del trabajo temporalmente y de todos los factores que nos producen estrés.

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