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Este vestido de Christina Stambolian pasará a la historia como el "revenge dress", el vestido de la venganza de Lady Di. Fue su respuesta a la confesión del príncipe Carlos de su adulterio con la hoy reina Camila. FOTO: AnwarHussein/WireImage/Getty.

Borrón y cuenta nueva

¿Despecho o derecho al brillo? Lo que hay detrás del ‘glow up’ de las recién divorciadas en TikTok

Tras una ruptura sentimental, miles de mujeres muestran en redes su asombroso cambio físico. Analizamos con expertos si este renacimiento es una recuperación biológica real o una simple estrategia mediátic

Por Abigail Campos

14 DE MARZO DE 2026 / 08:00

¿Has hecho scroll últimamente por TikTok y te has topado con ese vídeo de una mujer que, tras firmar los papeles del divorcio, parece haber rejuvenecido diez años? No es un filtro de inteligencia artificial, es el #DivorceGlowUp. Literalmente: el nuevo resplandor post-divorcio o, para acortar, el brillo de los divorciados. De repente, parece que miles de mujeres (y hombres) están compartiendo su metamorfosis: de la ojera perpetua y el chándal de ‘supervivencia’ modo Chenoa en 2005 al cutis luminoso, el nuevo corte de pelo y una energía portentosa.

Ese nuevo brillo post divorcio es una necesaria reivindicación del yo. No solo es un ‘esto es lo que te estás perdiendo’, sino el explorar identidades que no eran posibles en el matrimonio. Un vestido ceñido, un escote o unas mechas atrevidas dicen mucho más allá de un cambio estético. Son una declaración de intenciones como ya nos enseñó en su día Diana de Gales con aquel magnífico vestido de la venganza. La pregunta clave en torno al #DivorceGlowUp es si las mujeres se ponen guapas para que el «ex» vea lo que se pierde o para celebrar que se han reencontrado a sí mismas. 

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Pero ¿qué hay detrás de este brillo de los divorciados tan repentino? ¿Es una victoria del amor propio o una respuesta fisiológica al fin de una guerra fría doméstica? La doctora Mar Mira, experta en medicina estética, explica que el estrés crónico de un matrimonio «eleva los niveles de cortisol y altera el descanso, especialmente la fase reparadora del sueño. Se incrementa la inflamación sistémica y disminuye la capacidad de reparación celular». Esto explicaría esos rostros apagados y las ojeras eternas que nos acompañan cuando nuestra relación empieza a hacer aguas. 

Sin embargo, cuando llega la calma, ocurre el milagro biológico: «El llamado glow up tras un divorcio no es solo estético, sino también biológico y emocional». Una vez jubilado el amor tóxico o infeliz, «la piel se vuelve más luminosa porque mejora la oxigenación; el tono se homogeneiza y desaparece ese aspecto apagado».

A este renacimiento se suelen sumar tratamientos médico-estéticos con los que el recién divorciado o la recién divorciada se obsequia como premio por haber llegado hasta allí. Y que hay que respetar como cualquier otra decisión que atañe al cuerpo de una persona adulta. «Sin tabúes, ni discursos defensivos. No pasa nada por recurrir a ellas», explica Arturo Gil, experto en comunicación de belleza. 

Cuando una pareja empieza a naufragar, se genera una situación de malestar y estrés que no solo se nota en la cara. El cabello también sufre. «Ese exceso de cortisol en el cuero cabelludo produce inflamación que no solo daña la estructura del folículo, sino que también endurece el colágeno circundante. Esto dificulta aún más la microcirculación y la movilidad de la piel. Literalmente: la piel se asfixia desde el exterior», explica Arturo Díez Gutiérrez, farmacéutico y formador Avène, A-Derma, Ducray, Klorane & René Furterer. Por si fuera poco, «el cortisol en el cabello no se metaboliza ni desaparece una vez que se integra en la queratina».

Acordar la separación, o, directamente, firmar los papeles del divorcio suponen un punto final a esta situación de estrés prolongado. Y el cabello lo agradece. «Al estabilizarse el sistema neuroendocrino, puede frenarse la caída y recuperarse densidad», añade la doctora Mira. Es entonces cuando muchas mujeres, con ese guapo subido y la tranquilidad de haberse quitado un peso de encima, optan por un cambio de look. No es solo un brillo post divorcio. Es el estreno de una nueva vida. 

Si el resultado es tan deslumbrante, ¿por qué muchas mujeres pasan años hasta decidir decir basta? Tania García, educadora social, investigadora en neurociencia y fundadora del enfoque pedagógico llamado la Educación Real, aclara que la decisión «rara vez es solo racional. Es neurobiológica, emocional y estructural. El sistema nervioso busca coherencia antes que bienestar: tendemos a permanecer en dinámicas que, aunque dolorosas, resultan familiares y previsibles».

Romper implica desmontar una organización interna de años. Según García, la demora responde a «la complejidad de desactivar patrones profundamente arraigados, incluyendo la culpa, la responsabilidad excesiva y la dificultad para tolerar la incertidumbre». No se trata solo de irse, sino de reconfigurar la identidad.

Delia Rodríguez, CEO de Vestalia Abogados, advierte de que la decisión de divorciarse nunca es impulsiva porque choca con barreras estructurales. «La primera es económica. La brecha salarial sigue existiendo y, además, muchas mujeres han asumido mayor carga de cuidados… lo que impacta en su desarrollo profesional y en su independencia financiera», explica la abogada. A esto se suma la «incertidumbre jurídica» sobre la vivienda y un miedo visceral: «el miedo a vivir sin los hijos».

Rodríguez observa que muchas mujeres llegan al despacho «exhaustas, deprimidas e incluso desmejoradas para la edad que realmente tienen». Sin embargo, tras el proceso legal, «son capaces de resurgir como el Ave Fénix. Poco a poco… van cogiendo aire, ilusión y fuerza». En esos momentos, “el cuerpo sale de la alerta y eso se experimenta como ligereza, energía renovada, claridad mental e incluso euforia», agrega García. Y eso, se nota también desde fuera. 

Ahora bien, esa explosión de felicidad post divorcio no siempre es real. Tania García advierte de que «tras una separación puede aparecer una fase expansiva. En algunos casos es expresión genuina de recuperación y en otros puede funcionar como mecanismo de evitación».

En ese estado de transición, la persona es especialmente vulnerable a todo lo que le prometa un cambio. «El brillo es fácilmente ‘monetizable’. La madurez emocional no lo es tanto». Advierte de caer en gastos excesivos en cosméticos, coche nuevo, ropa nueva y todos los complementos para un nuevo yo que dejen la cuenta, ya de por sí maltrecha tras el divorcio, en números rojos. Cuando estos cambios no son tanto una inversión en una misma, sino mensajes hacia el ex, el glow-up no deja de ser fachada. Tania García es tajante: «Cuando la transformación está orientada principalmente a enviar un mensaje al ex, el foco sigue estando fuera». La sanación real implica que el movimiento vital ya no esté organizado en torno al otro, sino en torno a la propia coherencia.

Por su parte, Delia Rodríguez lanza un aviso para quienes usan las redes como escaparate de «venganza» hacia el ex o desahogo: «Las redes sociales pueden tener impacto probatorio. Las capturas de WhatsApp, los emails y las fotografías difundidas en redes sociales abiertas o privadas son el pan nuestro de cada día en los procesos de separación». Si tus vídeos son un reguero de cenas en restaurantes de moda, spas con amigas, cócteles en clubes, peluquerías sofisticadas y ‘vestidazos’ de la venganza a lo Lady Di, cuidado. «Por ejemplo, si una persona alega dificultades económicas y en paralelo publica un nivel de vida incompatible con lo declarado, la otra parte podría intentar utilizarlo para cuestionar su credibilidad o su capacidad económica», advierte la abogada de Vestalia.

No se trata de compararte constantemente con tu ex, o de obsesionarse por parecer más que su nueva pareja. Es momento de hacer borrón y cuenta nueva, olvidar y comenzar una nueva vida. Que el brillo post divorcio sea solo el primer capítulo de una nueva historia y no una nueva (mala) temporada con tu ex.

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