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Desmontando mitos

¿De verdad te estás alimentando bien? Que no te líen con la comida…

Esto es precisamente lo que Miguel Ángel Lurueña propone en su libro, en el que desmonta muchos de los mitos que existen sobre la alimentación saludable.

Por Diana Torres

2 de junio de 2021 / 08:43

¿Qué es bueno y qué es malo para nuestra salud? Cada vez son más las contradicciones que conforman el mundo de la alimentación, y la desconfianza y desinformación por parte de los consumidores tampoco ayudan a que las noticias que giran en torno a la comida adquieran mayor veracidad. De este “desconocimiento” masivo nace ‘Qué no te líen con la comida’. Esta obra, publicada por el divulgador y doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos Miguel Ángel Lurueña, pretende facilitarnos a todos las claves para llevar a cabo una nutrición correcta y segura con un sinfín de opciones para todos los gustos. 

Analizar los alimentos que más nos convienen en nuestra vida cotidiana puede ayudarnos mucho en la tarea de mejorar nuestra salud. Y desterrar, de una vez por todas, esas teorías que ya se habían consolidado como mitos

Desinformación, desconocimiento y desconfianza. Según el creador del blog ‘Gominolas de petróleo’, estas son las ‘3D’ que nos impiden poder elegir de manera rigurosa cuáles son las comidas que más le convienen a nuestro cuerpo:

  • Desinformación, ya que antes el problema era la falta de información, pero actualmente lo es la gran cantidad de ruido y noticias poco contrastadas. 
  • Desconocimiento, porque tendemos a dar importancia a datos desfasados como la pirámide alimentaria. También creemos en falsos mitos como el de beber el zumo rápido para que no se vayan las vitaminas. 
  • Desconfianza hacia los alimentos, creyendo erróneamente que algunas carnes pueden contener antibióticos u hormonas, pesticidas, o aditivos que puedan “envenenarnos”. 

Pese a que el divulgador científico cree que la teoría la hemos interiorizado perfectamente, es consciente de que nos cuesta aplicarla en nuestra vida diaria: “Ya sabemos que comer legumbres y hortalizas es saludable, pero a la hora de la verdad no lo hacemos. Hay unos índices de obesidad y diabetes tremendos, enfermedades cardiovasculares que nos están matando realmente. En Europa y en los países más desarrollados estamos muriendo por causas relacionadas con la mala elección de los alimentos”, sentencia el escritor, haciendo referencia a la cantidad de información poco contrastada que existe actualmente y que puede ser uno de los principales detonantes de este tipo de trastornos alimenticios. 

No siempre “lo natural” es bueno 

Lurueña lo tiene claro: las redes sociales han hecho que vayan ‘in crescendo’ los mitos sobre lo correcto y lo erróneo a la hora de comer. Lanzar esta serie de bulos mediante plataformas como TikTok es bastante sencillo dada su capacidad de impacto en los usuarios, pero estos datos se convierten en un arma de doble filo muy difícil de desarticular. 

Los aditivos se han convertido en algo a evitar de manera equivocada “No siempre lo natural es bueno, aunque algunas empresas alimentarias lo hayan convertido en un reclamo. Esta ‘falacia naturalista’ hace que el cloro, por ejemplo, se considere un aditivo muy artificial, pero realmente se trata de un añadido que hace que podamos consumir agua”. Con este modelo tan simple, Miguel Ángel hace hincapié en que el problema no son los aditivos agregados a la comida, sino el tipo de alimento que se consume, como es el caso de la bollería. 

Etiquetas muy atractivas para el ojo, poco atractivas para la salud

En un mundo en el que se intenta consumir dejando de lado los químicos y todo lo que pueda parecer a priori extraño a ojos del consumidor, algunas empresas han decidido jugar un papel un tanto alejado de la ética. 

Y es que, pese a que esto implique un incumplimiento de la legislación, algunas compañías intentan hacer más atractivos sus productos con algunos letreros como “Leche sin gluten”, “Carne libre de antibióticos”, “Yogures que ayudan a nuestras defensas”, o “Galletas enriquecidas con vitaminas”, entre otros, dejando entrever que otras marcas sí que podrían estar haciendo uso de ciertas sustancias que serían menos saludables para nosotros. 

Así lo explica Lurueña, que además cree que algunas expresiones como “receta artesanal”, “casera” o “de la abuela” son utilizadas para “aludir a los sentimientos románticos o de la infancia” de los compradores, y no a la realidad.

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En qué fijarnos a la hora de elegir un alimento

Pero, ¿en qué nos tenemos que fijar para elegir correctamente los alimentos que ingerimos? Lejos de fijarnos en la publicidad y en los elementos de empaquetado que hacen a un producto más atractivo, el autor nos invita a ir más allá y tener en cuenta la denominación legal de venta. En ésta, aparecen las palabras que describen perfectamente al comestible y que sí aparecen recogidas en la legislación. Normalmente encontramos el jamón cocido etiquetado como “York” o “SuperYork”, pero en realidad esa expresión no existe

También debemos observar la lista de ingredientes, enumerados por orden de más mayoritario a menos, un dato que nos servirá para saber de primera mano cuál es la calidad nutricional del producto. 

Por último, hay que atender a la información nutricional, pero de manera objetiva, sabiendo interpretar los datos que nos da y considerándolos un elemento a añadir en la lista de ingredientes. 

Cuidado, existen alimentos saludables ‘falsos’

Dentro de un sinfín de opciones a la hora de consumir, podemos encontrar los “falsos alimentos saludables”. Estos son productos industriales que se venden como si fueran totalmente sanos, pese a estar bastante procesados y tener orígenes que se alejan de lo vegetal. 

Miguel Ángel afirma que estos alimentos están presentes en nuestras vidas desde nuestro nacimiento, cuando en algunas campañas publicitarias se induce a creer que existen leches de biberón prácticamente igual de beneficiosas que la materna “Pasamos a consumir productos que diariamente se nos recomiendan, pero realmente otros más saludables como los brócolis o las lechugas no están en la tele”, explica. 

‘Caprichos’ permitidos en la dieta

No obstante, el experto también habla sobre la importancia de mantener una relación sana con la comida. De nada sirve ingerir algunos alimentos muy procesados en un momento de felicidad si posteriormente vamos a sentirnos culpables, obsesionarnos con el gimnasio o con la comida saludable. “No pasa nada por comer turrón en Navidad o helado en ocasiones puntuales, el problema es hacerlo todos los días o con alta frecuencia, incluyendo un sentimiento de culpabilidad. Hay que disfrutar de la comida, porque no es lo mismo alimentarse que nutrirse”, explica el autor, dejando claro que podemos darnos algún que otro capricho de manera consciente. 

No hay que volverse loco para que no nos líen con la comida…

Sólo seguir unas pocas recomendaciones lógicas, que puedes encontrar en el libro de Lurueña. Por otro lado, hace más de diez años que el autor creó su conocido blog ‘Gominolas de petróleo’, en el que resuelve todo tipo de cuestiones sobre comida saludable y donde rompe teorías, mitos y mentiras que se han ido consolidando con el paso del tiempo. Encontrarás respuesta a muchas de tus preguntas. 

Con toda esa información y tras una cuidada selección de lo que más le importa a los consumidores (y a sus seguidores), el experto ha recopilado en su nuevo libro toda la verdad sobre las etiquetas, ingredientes, vegetales, lácteos o carne, entre otros. ¿Su principal objetivo? Que “no nos líen” con la comida y seamos conscientes de la parte positiva y negativa de cada producto que adquirimos en el supermercado. La elección ahora es toda tuya.

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