NO TE PIERDAS ¿Y si por combatir el estrés con la ashwagandha estamos jugñandonos la salud?

La ashwagandha lleva usándose durante miles de años en la medicina tradicional hindú. FOTO: Pexels.

¿Todo vale con tal de dormir?

La ashwagandha combate el insomnio y le quita el sueño a las autoridades europeas

El estrés nos está robando el sueño. Pero la ashwagandha como remedio antiestrés sigue siendo controvertida y algunos países europeos ya la han prohibido.

Por Marcos López

8 DE MAYO DE 2026 / 14:00

Hace unas semanas el nutricionista Julio Basulto alertaba del potencial riesgo de la ashwagandha desde su su podcast ‘No estás gordo. Te están engordando’. El mensaje no dejaba lugar a dudas: «No hay dosis segura. ¿Te tomarías una hierba de la que no sabemos su utilidad, pero sí sabemos que daña la salud? ¡No se lo tomen!».

Su nombre resulta complejo de deletrear y aún así se ha convertido en la planta de moda contra el insomnio. Las hojas y raíces de la ashwagandha (Withania somnifera) llevan utilizándose desde hace milenios en la medicina tradicional hindú para tratar múltiples enfermedades. Entre otras, el estrés, el insomnio y la ansiedad. Y de ahí han saltado al mundo occidental en forma de suplemento imprescindible para hacer frente a nuestro gran mal: el estrés y la falta de sueño.

Sin embargo, su uso en el Viejo Continente podría tener los días contados. La Unión Europea lleva ya varios años evaluando prohibir su uso. La Agencia Danesa del Medicamento ya lo prohibió en 2023 por sus efectos negativos para la salud. Principalmente, por su impacto negativo sobre las hormonas tiroideas y sexuales. Otros países también cuestionan su consumo.

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A la hora de determinar la seguridad de un alimento o un suplemento alimenticio hay que saber cuál es la postura de la autoridad sanitaria competente. En este caso, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria). Y pese a la euforia en redes sociales, herbolarios y el cuñadismo de bar, la postura de la EFSA respecto a la ashwagandha (Withania somnifera) es de cautela.

En la actualidad, ese organismo está revisando los posibles efectos secundarios de esta hierba y tiene parados (‘on hold) las alegaciones de relajación mental. Esta situación implica que se puede seguir vendiendo aunque con la sombra de la sospecha y sin una autorización oficial que confirme científicamente estos beneficios bajo los estándares de la UE.

Y da pista libre a los estados miembros a prohibirlo si lo estiman oportuno. Dinamarca ya lo ha hecho.

Sin embargo, los estudio también recoger ciertos efectos adversos. «Sobre todo, malestar estomacal, náuseas y sensación de somnolencia». No parecen efectos adversos demasiado relevantes y es lo que ha hecho que la ashwagandha haya seguido ganando fama y adeptos en los últimos años.

Todo estalló en 2020 con un estudio de la Universidad Técnica de Dinamarca (DTU) que advertía que no hay una dosis segura a la hora de tomar la ashwagandha. Algunos estudios ya sugerían que puede afectar negativamente a las hormonas tiroideas y sexuales e, incluso, inducir el aborto. De ahí que Dinamarca se posicionara completamente contra su consumo para curarse en salud.

El Instituto Federal para la Evaluación de Riesgos de Alemania desaconseja su uso en niños, embarazadas y mujeres en periodo de lactancia debido a la falta de datos sobre seguridad a largo plazo.

La FSA británica tiene en curso una revisión exhaustiva que debería concluir este año. Su objetivo es determinar si conviene establecer límites máximos de consumo.

Las autoridades belgas también estrechan el cerco a este suplemento para dormir. No prohíbe su comercialización pero establece condiciones estrictas respecto a la dosis máxima para evitar la toxicidad acumulativa. Esto obliga a los distribuidores a indicarlo en el etiquetado del producto, además de incluir advertencias desaconsejando su consumo a mujeres embarazadas y en período de lactancia por sus posibles efectos abortivos y su impacto en el equilibrio hormonal, que podría afectar a la lactancia.

En España, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denuncia sistemáticamente esta argucia comercial. Denuncian que confunde a los consumidores, cuando no directamente los induce a engaño al presentar unos efectos que no están contrastados como evidencia científica.

Ante tanto revuelo, Rocío del Pozo, dietista-nutricionista en el Consultorio Médico Los Ángeles de Madrid, recalca que «diversos estudios de corta duración han mostrado que la ashwagandha, fundamentalmente los extractos de su raíz, son útiles a la hora de promover la relajación, combatir el insomnio y mejorar la calidad del sueño».

El problema es que muchas de estas evidencias «derivan de estudios realizados con animales, no con personas. Y no se ha confirmado que su consumo resulte realmente inocuo más allá de los tres meses».

Estudios que ensalcen las bondades de la ashwagandha hay muchos. El metaanálisis publicado en Journal of Ethnopharmacology destaca que es ‘razonablemente’ eficaz para aumentar la energía y los niveles de concentración, así como para aliviar el estrés crónico, la ansiedad y el insomnio. También, otras enfermedades tan dispares como la diabetes tipo 2, la artritis reumatoide y la esquizofrenia.

Aquí lo importante es que el estudio, al igual que otros, «parece demostrar que es una planta adaptógena, por lo que puede reducir los efectos negativos del estrés físico y mental mediante la regulación del cortisol».

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Pero, ¿de verdad que es tan peligrosa? Rocío del Pozo tiene dudas. Reconoce que «la Universidad de Dinamarca únicamente recogió los datos de algunos estudios ya publicados en los que los casos de alteraciones hormonales eran muy puntuales».

En este sentido cabe recordar que recientemente la UE ha reducido el límite máximo de retinol en los cosméticos de venta libre por sus posibles efectos secundarios en pieles sensibles. Solo sucedía en algunos casos y, aun así, la autoridad sanitaria actuó priorizando la seguridad de los ma´s vulnerables.

Sí parece que «su consumo no es recomendable en caso de embarazo o lactancia», concluye la especialista en Nutrición y Dietética. Y recuerda que «hace falta más investigación».

En cuanto a su posible efecto abortivo, deriva de una alusión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el uso tradicional de esta planta.  No hay estudios actuales que lo corroboren.

Mientras la EFSA tome una decisión clara no puede hablarse de una total prohibición de la ashwagandha en Europa. Queda apelar al sentido común y no consumir ashwagandha más de tres meses seguidos.

Un situación de insomnio superior a ese período debería ser tratada por un especialista y no confiar en remedios de herbolario.  La meditación, la higiene del sueño o no quedarse hasta las tantas mirando el reels en el móvil suelen reducir los problemas para conciliar el sueño.

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