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Cometes muchos errores en el día a día que pueden estar haciendo que tu comida se ponga mala./ Unsplash.

Alimentación

Contaminación alimentaria: por qué se produce y qué hacer para evitarla

La presencia de bacterias aumenta en los meses de verano. ¿Qué ocurrirá si se eleva la temperatura media del planeta 2,7ºC? Mientras ciencia y tecnología avanzan, podemos actuar desde casa.

Por Sara Trueba Rodríguez

10 de febrero de 2023 / 08:00

Los datos de algunos países europeos muestran que, por cada incremento de un grado en la temperatura semanal, los casos de salmonelosis aumentan entre un 5% y un 10%. Aunque la mayoría de las enfermedades producidas por los alimentos suelen manifestarse en forma de gastroenteritis leves, la relación entre algunas enfermedades alimentarias con los meses de verano es bastante evidente. ¿Qué puede suponer esto para nuestra vida con el cambio climático? Es lógico pensar que, en la medida en la que sus efectos vayan haciéndose cada vez más presentes, también lo hará el riesgo de enfermar.

El Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático (IPCC) advirtió hace ya más de un año que, de mantenerse las emisiones y no reducirse drásticamente, la temperatura del planeta para 2100 subiría una media de 2,7ºC. Esto provocaría serios desequilibrios y aumento de bacterias patógenas en los alimentos, tanto en cultivos, como ganado y, como consecuencia, el ser humano se vería expuesto a ellos y sus amenazas.

¿Qué enfermedades surgen con el aumento de temperaturas?

Cyclospora, Listeria, campylobacter jejuni, vibrio, salmonella, helicobacter pylori… Son todos nombres de parásitos y bacterias que pueden  producir diarrea, fiebre, náuseas, pérdida de peso… Nos llegan a través del agua y algunos alimentos crudos (carnes, leches, yogur y vegetales), pero no son las únicas amenazas a las que nos enfrentamos.

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), «las condiciones cambiantes pueden favorecer el establecimiento de especies exóticas invasoras nocivas para la salud humana y vegetal. El calentamiento del agua marina en superficie se traduce en la profusión de algas productoras de toxinas que provocan brotes de contaminación de alimentos marinos». Un pescado contaminado, si no se toman precauciones, podría llegar al plato provocando un serio problema sanitario.

¿Dónde se puede producir el problema?

En la granja o en el mar, en el momento del procesado y transporte o durante la preparación en casa. Sin embargo, la ciencia y la innovación trabajan ya en distintas áreas para seguir garantizando la seguridad de los alimentos que compramos primero para consumir después.

  • Vacunas: Según apicultores y científicos, el aumento de pesticidas en los campos de cultivo, la desaparición de espacios naturales, el cambio climático y la proliferación de bacterias está matando a las abejas, lo que afecta directamente a la agricultura. Por eso, el departamento de Agricultura de Estados Unidos ha aprobado el uso de una vacuna para las abejas melíferas (en fase de polinización) para ser arma inmunológica contra las enfermedades de estos himenópteros.
  • Tecnología: A través, por ejemplo de la «imagen química» un mapa de composición de un producto en tiempo real. Es una tecnología revolucionaria que, con visión espectral permite diferenciar entre producto correcto y materias extrañas cuando se analizan preparados de pescado o productos cárnicos, entre otros.

Qué se puede hacer en casa

Si compramos un alimento que contenga algún tipo de virus o parásito, es bastante improbable que nos demos cuenta, sin embargo, hay algunas cosas que podemos hacer para evitar que se corrompan o proliferen las bacterias por romper la cadena de frío o por una mala preparación en casa. Las reglas de oro son:

  • En contra de lo que puede pensarse, los huevos y la leche no deben  guardarse en la puerta de la nevera puesto que al abrir y cerrar es la parte más propensa a sufrir cambios de temperatura. Así, mejor en una balda intermedia, dejando en la puerta las conservas abiertas y los alimentos con conservantes como los zumos procesados.
  • Antes de meter en la nevera yogures o bebidas, retirar cartones y plásticos.
  • Limpia la nevera al menos una vez al mes.
  • Si vas a meter un alimento caliente en el frigorífico, hazlo, no esperes a que se enfríe (practica habitual motivada por la creencia de que la nevera se estropea introduciendo alimentos calientes). Al contrario, de esperar, se corre el riesgo de proliferación de microorganismos.
  • Descongelar dentro de la nevera y nunca volver a congelar: Cuando descongelamos un producto, para hacerlo de manera más paulatina, lo recomendado es dejar que ese proceso se realice en la nevera. Una vez descongelado, los microorganismos se reactivan, y el alimento comienza a deteriorarse. Es el momento de consumirlo y no volver a congelarlo.
  • Los alimentos cocinados debes conservarse cerrados herméticamente.
  • Congelar el pescado fresco al menos durante 24 horas antes de cocinarlo para consumirlo mata bacterias como el anisakis.
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