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Se ha demostrado que ayuda a mantener la hidratación cutánea. FOTO: Freepik.
No todo lo que necesitamos viene en un bote
No se formula en cremas, no tiene efecto inmediato ni se viraliza en redes, pero es esencial para mantener la hidratación, la elasticidad y la función barrera.
Por Silvia Capafons
20 DE AGOSTO DE 2025 / 07:30
No tiene un nombre glamouroso ni se habla mucho de ella en redes sociales, pero sin la filagrina, la piel está perdida. Para que lo entendamos, es como el cemento entre los ladrillos de una muralla: si falla, todo se vuelve vulnerable.
En realidad, es una proteína que ayuda a la piel a retener la humedad, a protegerla contra la pérdida de agua transepidérmica y a prevenir la entrada de agentes irritantes y alérgenos. Se ha demostrado que ayuda a mantener la hidratación cutánea gracias a que facilita la formación de un factor natural de hidratación (NMF), que incluye aminoácidos y ácido láctico.
Tal y como explica la doctora Lidia Maroñas, dermatóloga y directora médica de Clínica Oneskinmed, "hablamos de una proteína estructural clave para la integridad de la barrera cutánea, como una pieza de orfebrería biológica: discreta, pero esencial. Sin ella, la piel pierde gran parte de su magia protectora". Conforma el trío de ases junto con el colágeno y la elastina para el buen funcionamiento de la piel, corona la facialista Esther Moreno.
Si la filagrina escasea, se nota. Cuando hay una alteración en su producción, la piel puede volverse áspera, descamada, irritable. Y puede haber una sensación de tirantez constante, incluso tras aplicar cremas.
También es frecuente en condiciones como la dermatitis atópica. "Si sentimos que nada hidrata, que la piel está reactiva sin razón aparente, es posible que tengamos una disfunción en la síntesis de esta proteína", cuenta la especialista. Y a la vez, si va a menos, el envejecimiento puede acelerarse. "A medida que envejecemos, la producción de filagrina disminuye, lo que puede contribuir a una pérdida de hidratación y elasticidad en la piel", afirma Esther Moreno
La filagrina, como el colágeno, no es un ingrediente que pueda sintetizarse en una crema y producirse más porque sí. Lo que sí es posible es estimularla, y existen varios modos de lograrlo. Para Lidia Maroñas, puede lograrse indirectamente a través del cuidado de la barrera cutánea y de estrategias dermocosméticas muy bien seleccionadas.
Esto implica mimar el microbioma, respetar el pH fisiológico de la piel y evitar agresiones innecesarias. El doctor Antonio Clemente, dermatólogo de la clínica homónima, puntualiza: aunque los niveles de filagrina están en gran parte codificados genéticamente y poco podemos hacer con ello, en los últimos años han aparecido ciertos cosméticos que estimulan hasta cierto punto su producción, y por tanto son útiles contribuyendo a la hidratación de la piel.
Maroñas apunta cuáles: "La cosmética inteligente (aquella que actúa a favor de la biología de la piel) puede favorecer indirectamente la síntesis de esta proteina. Ingredientes como la niacinamida, ciertos ácidos grasos esenciales, el ácido tranexámico, el extracto de regaliz o los probióticos tópicos son moduladores de la función barrera. No estimulan directamente la filagrina, pero sí favorecen el entorno necesario para su producción".
Hasta la fecha, no se formula en productos cosméticos porque es una molécula compleja y de difícil absorción. Lo que se busca es estimular la filagrinogénesis, es decir, su producción natural en la epidermis, y darle un empujón así a la piel para recordar cómo funcionar de forma eficiente, sin forzarla ni sobrecargarla.
La facialista Esther Moreno recomienda "limpiar el rostro sólo por la mañana y por la noche, en este último momento con doble limpieza; y siempre evitar el uso de productos abrasivos, excesivamente astringentes o inadecuados; hay un limpiador para cada piel".
Como ocurre con la cosmética, existen procedimientos de estética médica capaces de estimular la filagrina, en este caso, de manera más potente.
Tal y como apunta el doctor Clemente, con ellos podemos potenciar la hidratación de la piel, restaurando la función barrera y disminuyendo la pérdida de agua que acompaña al déficit de filagrina. Por ejemplo, el ácido hialurónico tanto reticulado como no reticulado, "tiene la capacidad de captar agua y por tanto potencia la hidratación en profundidad de la piel".