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La pérdida de colágeno empieza a los 25. FOTO: Aldair Nuñez/Pexels

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Cómo incrementar el colágeno de la piel a partir de los 40

Esta proteína, responsable de la elasticidad de la piel, decae con el paso de los años. Para compensarlo podemos recurrir a la alimentación, los suplementos nutricionales y la medicina regenerativa.

Por MARÍA FERNÁNDEZ-MIRANDA

12 de junio de 2024 / 14:16

El colágeno es una proteína que fortalece los músculos y los huesos; además, potencia la elasticidad de la piel. Es decir, se trata de una sustancia poderosa que nuestro propio cuerpo se encarga de producir. La mala noticia es que, con el paso de los años, esa producción va decayendo. «Se pierde el 1% de colágeno del organismo cada año», explica el doctor Vicente Mera, jefe de Medicina Interna, Genómica y Antienvejecimiento de SHA Wellness Clinic. En el caso de las mujeres que atraviesan la perimenopausia, añade, «la pérdida puede llegar a ser hasta del 5%».

Por eso, a partir de la década de los 40 ya no se puede obviar lo que ocurre: deberíamos ponernos a manos a la obra para revertir esta situación. La alimentación sería el frente de batalla básico pero, además, es posible recurrir a los suplementos nutricionales e incluso a la medicina regenerativa. A continuación analizamos cada una de estas vías.

Alimentación: sí a los huevos, las legumbres y el pescado

«Imaginemos que el colágeno es como un collar de perlas. Pues bien, cada una de esas perlas es un aminoácido. Cuando comemos proteínas, el cuerpo las rompe, se queda con los aminoácidos y reconfigura sus propias proteínas», explica la nutricionista Marta Marcè. Por eso la alimentación rica en proteínas es tan importante en lo que respecta a la formación de colágeno.

Entonces, ¿qué debemos incluir en nuestro plato? Nos valen las proteínas tanto animales como vegetales: carne, pescado, huevos, frutos secos, tofu, tempe, legumbres… Cuanto más variado sea el aporte de proteínas, mejor. Y no hay que tomarlas todas de golpe, como señala Marcè: «En cada una de las comidas principales (desayuno, comida, cena) debería haber una fuente de proteína sí o sí. ¡No vale con cenar una cremita de verduras!»

Los huevos son fuente de proteínas y contribuyen a la formación de colágeno./ Foto: Getty Images.

La experta también desgrana las cantidades recomendadas: «Si son huevos, tenemos que comer dos, porque un solo huevo contiene alrededor de 6 gramos de proteínas y eso es muy poquito. Si elegimos carne o pescado, debemos comer un trozo del tamaño de nuestra palma de la mano». En el caso de las mujeres en menopausia, añade, «deberíamos tomar 1,2 gramos de proteína por cada kilo de peso. Es decir, si peso 50 kilos, debería tomar 60 gramos de proteína al día».

La nutricionista aclara que no sólo hay que ingerir proteínas, sino que también necesitamos vitamina C, porque «si nos falta, no vamos a ser capaces de producir colágeno». De manera que tenemos que añadir al plato: cítricos, coles, pimientos rojos, frutos rojos…

Un apunte más: «Los antioxidantes no participan directamente en la formación de colágeno, pero sí nos ayudan a proteger los tejidos y que no haya tanta degradación», subraya Marcè. Por eso, alimentos como las zanahorias o las verduras de hoja oscura nos vendrán muy bien para proteger el colágeno.

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Suplementos de colágeno: ¿funcionan?

El doctor Mera opina que, «con el ritmo de pérdida de colágeno tan acelerado que sufrimos, el aporte dietético resulta en muchos casos insuficiente». Por eso cada vez es más habitual que nos llevemos una pastilla o un vial a la boca para compensar dicha pérdida. Pero, ¿existe evidencia científica que justifique la ingesta de complementos nutricionales de colágeno? Según las conclusiones del último congreso nacional de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), sí. «La suplementación con colágeno hidrolizado (el tipo de colágeno que tiene una mejor absorción en nuestro cuerpo) durante periodos prolongados de tiempo -al menos ocho semanas- mejora significativamente la hidratación y la elasticidad de la piel», confirma el doctor Miguel Sánchez Viera, dermatólogo coordinador del GEDET (Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica) de la AEDV.

«El colágeno hidrolizado aporta una importante cantidad de los tres aminoácidos (prolina, glicina e hidroxiprolina) que lo componen», abunda el experto de SHA Wellness Clinic. «Es muy importante que el colágeno sea de calidad y que aporte lo que dice que aporta». Él recomienda un suplemento de Kobho Labs con dos características especiales: se presenta en formato bebible (no en pastillas) y su fórmula combina el colágeno con ácido hialurónico. «Esa combinación aporta el sustento necesario para mantener la hidratación y las propiedades elásticas y de sostén que necesita la piel», dice. Estos viales también contienen otros ingredientes interesantes, como la vitamina C, el resveratrol o la coenzima Q10. «La galénica líquida permite la mejor combinación de todas las moléculas simultáneamente, lo que aúna eficiencia y comodidad», confirma el doctor Mera.

No obstante, el doctor Sánchez Viera recuerda que los suplementos, por buenos que sean, no pueden sustituir un estilo de vida saludable. «Estamos observando una tendencia a medicalizar los suplementos, como si fueran fármacos que nos pudieran solucionar un problema de base. La vitamina D, el magnesio, el omega 3 y el colágeno son suplementos que se utilizan para retrasar el envejecimiento, pero siempre que el resto de las condiciones sean adecuadas». Es decir, que el ejercicio, la buena alimentación y el descanso adecuado son innegociables.

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Inductores de colágeno: la opción de la medicina regenerativa

Para incrementar los niveles de esta sustancia también podemos recurrir a la medicina regenerativa, a través de los denominados inductores de colágeno. Al inyectarlos en la piel, dichos inductores ponen a trabajar a los fibroblastos, que son las células encargadas de producir colágeno y elastina. La doctora Ana Beltrán, de la Clínica Martín del Yerro Amselem (Madrid), utiliza en concreto los polinucleótidos Philart, de la compañía de origen austriaco Croma. «Estos polinucleótidos son fragmentos de células extraídas del semen del salmón», explica la especialista.

Así se consigue generar colágeno de tipo 1, que es el más natural, «el que producimos cuando somos jóvenes», destaca la doctora Beltrán. Si además de seguir una alimentación adecuada y de tomar suplementos con colágeno optamos por este tipo de técnicas, potenciaremos los resultados. «El simple hecho de ejercer un pinchazo ya activa el fibroblasto, con toda la cascada de cicatrización que se produce», dice la médico.

Los polinucleótidos pueden inyectarse tanto en la cara, el cuello y el escote como en otras zonas del cuerpo, como las manos, el abdomen o los brazos. Lo habitual es someterse a tres sesiones (espaciadas entre sí 21 días) una vez al año. «Se consigue que la piel esté menos fláccida y que el proceso de envejecimiento sea más saludable», analiza la doctora Beltrán.

En su opinión, este tipo de tratamientos contribuyen a la salud mental. «La medicina estética puede mejorar la autoestima de hombres y mujeres. Del mismo modo que cuidar la alimentación y el ejercicio nos ayuda a sentirnos mejor, cuando nos vemos bien nos sentimos bien. Tomamos mejores decisiones y hasta nos encontramos de mejor humor», puntualiza.

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