Si la naturaleza se obstina en darte alopecia, la ciencia ya hace posible volver a lucir una melena bonita. FOTO: Westendo 61/Getty.
Hasta en esto vamos tarde
La alopecia femenina comienza a normalizarse: el auge de los trasplantes de pelo en mujeres
El injerto capilar ha dejado de ser tabú para las mujeres y cada vez son más las interesadas en realizarse uno. Aunque, por ahora, no todas son candidatas a este tipo de intervención.
Por Verónica Palomo
20 DE MARZO DE 2026 / 14:00
El trasplante capilar en mujeres existe y es posible, aunque apenas se conoce. Porque hasta en esto la medicina ha ninguneado a las mujeres. Cierto que aunque la calvicie afecta tanto hombres como a mujeres, no se manifiesta igual y ese patrón ha hecho que avance más rápido con ellos que con nosotras. En los hombres, esa alopecia se manifiesta como la pérdida gradual de densidad capilar, sobre todo, en las entradas y en la coronilla. En las mujeres, sin embargo, esa línea frontal suele mantenerse, y lo que vemos es una disminución progresiva de la densidad en la zona central, con ensanchamiento de la raya.
Es lo que se conoce clínicamente como alopecia androgénica, un tipo de pérdida capilar que es genética y hormonal. Afecta a más de un 60% de los hombres y a un 20% de mujeres a lo largo de su vida.
Nuestras hormonas también tienen algo que decir
Como explica la doctora Cristina Hoyos, dermatóloga médico-quirúrgica especializada en dermatología estética, tricología y trasplante capilar, y directora del área médica de Clínica Ceta en Leganés (Madrid), «las fluctuaciones hormonales que sufren las mujeres favorecen que la alopecia androgénica pueda manifestarse antes o mucho más tarde que en el varón. Por tanto, aunque la base genética es común en hombres y mujeres, en las mujeres es más habitual que la caída sea difusa, fluctuante y con más condicionantes sistémicos».
Es fácil ver a mujeres que empiezan a manifestar síntomas antes de la menopausia, lo que se denomina alopecia precoz. En otras, comienzan tras la menopausia, la alopecia androgénica tardía.
A diferencia de la alopecia masculina, que no está asociada a ninguna enfermedad, en la mujer sí que la calvicie puede estar vinculada a un déficit vitamínico o de hierro, a trastornos de la alimentación (anorexia o regímenes hipocalóricos), trastornos hormonales, tumores suprarrenales u ováricos, etc.
No es la primera línea de tratamiento
El trasplante capilar, hasta ahora siempre asociado al hombre, también puede ser una solución para ellas. Según la Sociedad Internacional de Cirugía de Restauración Capilar, a pesar de que sigue siendo un campo dominado por ellos —representan el 87% del mercado—, el enfoque está cambiando y cada vez son más mujeres las que se animan: entre el 2021 y el 2024 se ha producido un aumento global del 16,5% en injertos femeninos. Los expertos apuntan, no obstante, que en el caso de una paciente mujer, hay que tener en cuenta otros condicionantes.
«El trasplante capilar en mujeres no es la primera línea de tratamiento. Antes debemos confirmar el diagnóstico, estabilizar la caída y controlar posibles causas médicas subyacentes», explica la doctora Hoyos. «Lo indicamos cuando existe una alopecia androgénica establecida y estable, o ante una pérdida de densidad localizada (zona central, entradas). También en casos de secuelas de alopecias cicatriciales estabilizadas (cuando la caída es irreversible y se ha destruido el folículo) o defectos localizados (calvas en cejas, cicatrices, tracción)».
Actuar pronto y sin esperas
Para la intervención no es necesario esperar a estar completamente calva. «De hecho, en mujeres raramente hay áreas totalmente despobladas. El trasplante puede indicarse cuando el cabello está demasiado fino y la densidad es insuficiente, siempre que exista una zona donante adecuada y espacio entre folículos en la zona a trasplantar», matiza la doctora Hoyos.
Atajar este problema cuanto antes reduce la ansiedad provocada por un problema que aún arrastra un estigma social, el de la mujer sin pelo como desdichada o maldita.
Ellos lo cuentan, ellas lo silencian
La calvicie masculina nos las han vendido como símbolo de masculinidad, desde Bruce Willis a La Roca. Ponerse pelo también se vive como algo natural. Son muchísimos los hombres famosos que han anunciado públicamente su trasplante de pelo e incluso se les ha visto en público con la cabeza rasurada. Sin embargo, apenas hay mujeres que hayan hablado abiertamente del suyo. Aaunque no lo hayan admitido expresamente y lo camuflen bajo el nombre de tratamiento para la pérdida de cabello, parece que Jennifer Aniston, Keira Knightley o Naomi Campbell se han sometido a uno.
En el imaginario colectivo la mujer tiene largos y frondosos cabellos. La alopecia femenina, en cambio, ha sido un tema invisibilizado y eso también ha retrasado su normalización. Como explica la doctora Hoyos, «hay mujeres afectadas por la alopecia que no saben que también pueden realizarse un trasplante. Piensan que es solo cosas de hombres».
Es más complejo que el injerto en hombres
Luego hay que tener en cuenta que el patrón de pérdida de pelo es diferente al varón y hace que, si la zona donante está afectada y la zona a tratar es muy grande, se requieran varios trasplantes para obtener un buen resultado. Además, en mujeres es más frecuente que la caída sea reversible o multifactorial. Muchas mejoran con tratamiento médico y no necesitan cirugía.
Pero quizá el factor que más pesa es que el trasplante femenino tiene una mayor complejidad técnica. Por ejemplo, antes de someterse a la intervención hay que evaluar muy bien la zona donante, ya que es fundamental extraer folículos fuertes. «Otra dificultad es que no podemos rapar completamente. Hay que trabajar entre el cabello existente y aumentar la densidad sin dañar el pelo miniaturizado (cuando el folículo no está destruido completamente, pero el pelo es muy frágil y fino). En definitiva, es técnicamente más exigente y los resultados dependen mucho de la selección adecuada del caso”, relata la especialista.
En qué consiste la técnica FUE
Las mujeres que acuden a consulta del tricólogo a pedir información suelen tener entre 25 y 60 años y tienen en común una alopecia androgénica estabilizada que les está produciendo un fuerte impacto psicológico. La dermatóloga cuenta que «muchas de ellas tienen antecedentes familiares y otras llevan años tratando su alopecia con fármacos, han estabilizado la caída y ahora buscan recuperar densidad».
El trasplante capilar femenino se realiza mediante técnica FUE (Extracción de Unidades Foliculares). Primero se extraen una a una las unidades foliculares de la zona donante, que suele ser la zona posterior de la cabeza. En esa zona se realiza una ventana de rasurado que permite a la paciente camuflar el defecto resultante hasta que vuelve a crecer el pelo en esa zona. «Una vez que se ha extraído todo el pelo necesario, se realiza el implante mediante técnica DHI (direct hair implantation). Consiste en colocar de forma directa los folículos, mediante el uso del implante. Así reducimos la inflamación, la necesidad de anestesia en la zona trasplantar y el daño en el folículo que ocurre con otras técnicas, como la de incisión y colocación con pinzas», explica la doctora.
El procedimiento dura entre 4 y 8 horas según el número de injertos.
Mucho más que estética
En los últimos años, la técnica de trasplante capilar en mujeres ha avanzado notablemente, pero el futuro se presenta prometedor. Llegan nuevas terapias regenerativas avanzadas, mayor supervivencia folicular y tratamientos personalizados según la genética de cada paciente. Pero, sobre todo, una visibilidad creciente de la alopecia femenina, lo que probablemente incrementará la demanda.
«El trasplante capilar femenino está en expansión porque ahora se comprende mejor la biología de la alopecia en mujeres y se selecciona con mayor precisión a las candidatas. Esto significa que más mujeres afectadas podrán acceder a soluciones eficaces, recuperando no solo densidad capilar, sino también confianza y bienestar emocional», concluye la dermatóloga.