Gracias, Carolina Marín, por todo lo que has dado al deporte. Y por enseñarnos que priorizar la salud no es de débiles. Es querer vivir con salud muchos años. FOTO: Emmanuel Dunand/AFP via Getty Images).
La salud de las articulaciones no es un juego
La sabiduría del adiós de Carolina Marín: retirarse a tiempo y priorizar la salud es invertir en longevidad
El adiós de la tricampeona mundial de bádminton es toda una lección de por qué tenemos que aprender a priorizarnos. Porque a los 32 años aún queda mucha vida por delante y hay que disfrutarla con salud.
26 DE MARZO DE 2026 / 17:14
«Mi camino en el bádminton profesional acaba aquí».Con gesto serio y una tristeza que se agolpaba en la garganta y peleaba por salir en forma de lágrimas, anunciaba Carolina Marín que se retira del deporte profesional. «Quería volver a veros en una pista, pero no quiero poner en riesgo mi cuerpo», proseguía. A sus 32 años y tras un largo periodo de reflexión tras su grave lesión en los Juegos Olímpicos de París 2024, la campeona olímpica de bádminton en Río 2016 ha decidido priorizar su delicada rodilla y colgar la raqueta. Varias roturas de ligamentos y menisco en los últimos años habían fragilizado estas articulaciones en ambas piernas, especialmente vulnerables en un deporte tan rápido y con tantos requiebros como el bádminton. Carolina quería despedirse en el Campeonato de Europa de abril que se celebrará el mes próximo en su Huelva natal, pero la prudencia ha ganado la batalla. La retirada de Carolina Marín ha sido hoy, sin gradas aplaudiendo, pero sin riesgos.
Y hace bien. Porque por mucho que cueste, una retirada a tiempo cuando el cuerpo da señales en forma de lesión es una inversión en longevidad.
Pensar con la cabeza y el corazón
El adiós de Carolina, por mucho que duela, es un adiós a tiempo. En la treintena aún queda tiempo para fortalecer esas rodillas, su punto débil, el que más sinsabores le ha causado y que la ha llevado a pasar varias veces por el quirófano. Esta misma semana, en un evento del Comité Olímpico y Paralímpico, la onubense daba pistas del sufrimiento que arrastraba desde hacía años. «Ahora no cojeo ni tengo dolor. Para mí lo prioritario ha sido tener vida y salud, lo secundario el deporte. Ahora hasta el humor me ha vuelto a cambiar», comentaba la triple campeona del mundo. «De las tres roturas de rodilla anteriores he aprendido mucho y ahora ya no pienso fríamente, sino con la cabeza y el corazón», comentó.
Entre líneas se podía leer que estaba a punto de tomar una decisión vital forzada por las lesiones. «Tomé una maravillosa decisión hace mes y medio operándome y no infiltrándome porque tenía un dolor agudo que no me dejaba ni caminar. Y ya no tengo dolor. Ya dije que lo prioritario era la vida y la salud, no tanto el deporte», declaraba la deportista. En su horizonte ya no había una sucesión de campeonatos, sino una vida que quiere vivir sin dolor y con capacidad plena para caminar sin cojear. No estaba dispuesta a forzar la máquina y menos aún, jugarse la salud de sus articulaciones.
Cuidar la salud de los huesos
La salud ósea es uno de los talones de Aquiles de las mujeres a medida que cumplimos años. La ciencia ya ha demostrado que nuestra masa ósea alcanza su punto máximo en torno a los 30-35 años. A partir de ese momento, la capacidad natural del cuerpo para fabricar hueso nuevo no compensa la reabsorción del antiguo. Se inicia así una pérdida progresiva de masa ósea. Este proceso natural se acelera en las mujeres al llegar la menopausia debido a la caída de estrógenos.
Por eso a partir de esta edad aumenta el riesgo de osteopenia y osteoporosis. «Este deterioro es crónico y progresivo: se estima que en los primeros años de menopausia se pierde entre un 2 y 3% de masa ósea al año. Un porcentaje que, aunque se ralentiza después, no deja de crecer, provocando que cuando se superan los 70, su prevalencia alcance a más de la mitad de la población femenina», explica Óscar Abarquero, director médico de Theramex.
Esa desmineralización es, como bien describía Adela Muñoz en la reciente jornada WeLife Menopausia, «una dolencia silente. Avanza sin que nos demos cuenta hasta que un día tropezamos, nos caemos y aparece una fractura de cadera o de muñeca». Estaos accidentes no tiene por qué ser aparatosos. De hecho, estas fracturas «suelen producirse como resultado de caídas leves (desde una altura de pie) o de esfuerzos normales como agacharse, levantar peso o, incluso, toser. Se las conoce como fracturas por fragilidad».
Como todo deportista de élite, Carolina Marín es consciente de que forzar los huesos y los ligamentos de las rodillas no solo multiplica el riesgo de lesiones en el presente, puede condicionar su evolución en un futuro. Incluso, llegar a producir cojera prematura debido a esa inestabilidad crónica.
El autocuidado invisible
Pero decir ‘basta’ no es fácil. De hecho, suele ser una decisión valiente que no sale a la primera. Tanto más cuando eres una deportista de élite que ha logrado que media España se levantara de madrugada solo para ver jugar en la otra punta del planeta en un deporte que antes de ella ni sabíamos que existía.
Lo habitual es dejarse llevar por la inercia, seguir intentándolo aunque duela. O darle mil vueltas para no tomar una decisión. Se sopesa cómo impactará en la Federación, en los entrenadores, los patrocinadores, los aficionados… Todos esos nombres pesan como una losa en la balanza del bienestar donde solo se tendría que valorar si merece la pena seguir realizando algo que pone en riesgo la salud. La de las rodillas y la salud mental, víctima silenciosa en períodos de doloy y estrés. Porque, como señala Nedra Glover Tawwab, autora de Cuestión de límites (Ed. Diana), pensar en una misma y priorizarse es una forma de autocuidado invisible.
Hora de reinventarse… y disfrutar
Las palabras de Carolina recuerdan al adiós de la gimnasta Anita Pérez y cómo tuvo que reinventarse para seguir con su vida al margen del deporte profesional. «Tuve que reconsiderar que había vida más allá de los Juegos Olímpicos. Un golpe de realidad que me hizo replantear todo. Decidí dejar aparcada mi carrera deportiva y estudiar otra cosa, así que empecé con nutrición y seguí con periodismo», me confesaba durante la pasada edición de WeLife Festival Madrid. «La vida es un cambio constante, reinventarse y muchas veces jugársela. Si no sale bien, aprendes», confesaba.
Ahora es el turno de Carolina Marín. De entrada ya ha confirmado que estará en Huelva, aunque sea como espectadora. Y que va a empezar a disfrutar desde ya esta nueva etapa. Otro grande del deporte español, el tenista Rafa Nadal, le respondía así desde las redes sociales: «¡Enhorabuena por una carrera espectacular! Felicidades por tu lucha, tu talento, tu superación y por lograr hazañas que hace años parecían imposibles en España. ¡Disfruta de tu nueva etapa!».