
Puede parecer que el corazón está desbocando por el amor, pero tal vez solo sean los efectos del alcohol. FOTO: Escena de Los Bridgerton (Netflix).
Riesgos del alcoholismo de fin de semana
Corazón festivo: la taquicardia afterhours que hace que los estragos del alcohol se perciban como en un infarto
Empinar el codo con despreocupación no solo sobrecarga al hígado. El corazón también lo pasa mal. El día después puede ser muy complicado y acabar en un susto con visita a urgencias incluida.
Por Verónica Palomo
14 DE ENERO DE 2026 / 14:00
En nuestra sociedad está normalizado salir de fiesta y beber alcohol. Sabemos que pasarnos con la bebida tiene repercusiones inmediatas en el equilibrio, las emociones y hasta en la percepción de la realidad. Recientemente el doctor José Manuel Felices Farias, radiólogo y divulgador sanitario con cerca de un millón de seguidores, explicaba desde su perfil de Instagram el mecanismo fisiológico que explica que al día siguiente de una borrachera no se recuerde nada o haya solo recuerdos borrosos. Como buen radiólogo, lo hacía con escáners cerebrales donde unos ‘aguajeros negros’ señalaban esas zonas del cerebro cuyas neuronas se quedan inutilizadas. Donde antes había una neurona en pleno funcionamiento, ahora solo hay agua, que es lo que el escáner detecta como zona negra. «Cuando bebes alcohol se bloquean los receptores de la zona de memoria. El cerebro no consigue darle al botón de guarda. Eso provoca esas lagunas tan típicas de un día de borrachera», señalaba el doctor Felices.
Esas neuronas del hipocampo que se apagan no vuelven a encenderse. Eso nos invalida «para crear nuevos recuerdos. Además, te despides de los que ya tenías». Pero no son los únicos daños de pasarnos con las copas. El alcohol sobrecarga al hígado y, aunque no se conozca tanto, también pone en aprietos al corazón.
El corazón también lo pasa mal
Las células del corazón no mueren al consumir alcohol, pero su funcionamiento también se ve alterado. Aunque solo sea por un alcoholismo de fin de semana. Es lo que se conoce como corazón festivo. Y no es para tomar a broma.
Un estudio llevado a cabo a raíz de los excesos etílicos de la Nochevieja de 1978 en Nueva York permitió descubrir este peculiar síndrome. Todo empieza cuando veinte hombres y cuatro mujeres sanos y sin antecedentes de arritmias cardiacas son ingresados de urgencia en diferentes hospitales de la ciudad. El motivo: su corazón late tan fuerte que sienten que se les sale del pecho. Se asustan. Todos ellos tienen en común que la noche anterior se pegaron una buena juerga y presentaban una reciente elevada ingesta de alcohol. Hasta aquí nada anormal. Todos los fines de semana de aquel año, y de los venideros hasta la actualidad, en Estados Unidos y en casi en el resto del mundo, se producen hospitalizaciones por el mismo motivo. Pero aquella fue la fecha en la que el doctor Philip Ettinger y su equipo de colaboradores del New Jersey Medical School, decidieron bautizar el fenómeno que venían observando todos los fines de semana y días festivos, sobre todo cuando se aproximaban las fiestas de navidad y fin de año. Le pusieron el nombre del Holiday Heart Síndrome (Síndrome del Corazón Festivo).
Palpitaciones desbocadas y dolor en el pecho
Una arritmia cardíaca es un latido irregular del corazón que ocurre cuando no funcionan adecuadamente los impulsos eléctricos que le dan las órdenes al corazón para latir. Puede hacerlo demasiado rápido, demasiado lento o de manera irregular. Pueden ser inofensivas o representar un problema más serio. Pero lo que llamó la atención de estos científicos fue que las arritmias que veían en urgencias se producían en personas sanas, jóvenes y sin ningún historial previo de taquicardias. Eso es lo que caracteriza al corazón festivo.
Desde la Fundación Española del Corazón señalan que «en general, este síndrome suele estar acompañada de palpitaciones, falta de aire, dolor torácico o mareo. Aun así, en la mayoría de los casos estos síntomas remiten sin necesidad de tratamiento una vez que el cuerpo ha metabolizado todo el alcohol consumido».
Resaca y, encima, taquicardia
¿Pero por qué se agita tanto nuestro corazón cuando nos tomamos una copa? «El alcohol actúa como un tóxico en nuestro corazón. Así, la ingesta de altas cantidades de esta sustancia y en un periodo corto de tiempo (una fiesta, por ejemplo) libera adrenalina y noradrenalina, dos hormonas que provocan una aceleración del ritmo cardiaco», explican desde la Fundación Española del Corazón.
La frecuencia cardiaca en reposo (FCR) para los adultos se sitúa entre 60 y 100 latidos por minuto. Sin embargo, la manera en la que el alcohol actúa en ella es perceptible desde el primer sorbo. Hace unos años (2020), unos investigadores canadienses analizaron los datos de 32 ensayos clínicos en los que participaron cerca de 800 personas sanas y jóvenes (la mayoría hombres, que no pasaban de los 35 y pesaban una media de 77 kilos). Observaron que, al tomar 14 gramos de alcohol (aproximadamente una copa de vino), el ritmo cardiaco aumentó 5,1 latidos por minuto en las primeras 6 horas. Cuando los bebedores se animaron con una segunda copa, y por lo tanto sumaron casi 28-30 gramos de alcohol en el organismo, provocó otro aumento de 4,6 latidos por minuto. Y quien ya lo dio todo y se tomó la tercera, añadió 5,8 latidos por minuto extra. En total, 3 copas de vino incrementaron su ritmo cardiaco casi 16 latidos por minuto.
Este exceso en la frecuencia cardíaca permanecía hasta 24 horas después de la fiesta.
La juerga acaba en urgencias
Por desgracia, no es infrecuente que una fiesta acabe con alguien en urgencias con un coma etílico. Los médicos también tratan otro perfil post-fiesta: aquellos que acuden alarmados a urgencias creyendo estar sufriendo un infarto cuando, en realidad, solo tienen corazón festivo.
La aparición de arritmias, sobre todo, cuando hay episodios de fibrilación auricular (un ritmo cardíaco irregular y, a menudo, muy rápido) en personas que no tienen ningún problema de salud, sin una cardiopatía, remiten normalmente en las primeras horas de abstinencia y sin dejar secuelas de ningún tipo. Algunas personas ni siquiera notan que las están sufriendo, aunque otras se asustan bastante porque tiene una sensación como que el corazón se desboca. Por lo general, si el ritmo cardíaco se acelera persistentemente, por encima de unos 120 latidos por minuto, lo habitual es que aparezcan palpitaciones, opresión en el pecho y mucho nerviosismo (piensan que están sufriendo un infarto), por lo que normalmente se acude a urgencias demandado asistencia.
Atención si tienes un problema cardíaco de base
La Sociedad Española de Cardiología reseña que alrededor de un 5% de la población mayor de 50 años sufre algún tipo de arritmia en nuestro país. La gran mayoría (90%) a causa de la fibrilación auricular, la arritmia responsable del 35% de los ictus. En cualquier caso, la tasa de complicaciones por estas anomalías cardíacas es baja, por lo que el corazón festivo se puede considerar una condición pasajera y generalmente benigna.
Aun así, hay que tener en cuenta que el consumo crónico de alcohol provoca hipertensión, mayor riesgo de sufrir un ictus o una hemorragia intracraneal. En personas con una cardiopatía de base la aparición de una arritmia puede ocasionar una descompensación de su cardiopatía y derivar en algo mucho más serio, con consecuencias fatales. Razones más que suficientes para controlar la ingesta de alcohol como forma de prevenir el daño cardíaco. Porque ese alcoholismo de fin de semana no solo arruina nuestra memoria. También puede darnos un susto al corazón.
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