Se buscan voluntarios dispuestos a beber alcohol
25 DE FEBRERO DE 2026 / 07:30
¿Una copita de vino, un poco de afterwork o pasarse a la vida abstemia? ¿Qué es mejor? El debate suscita posiciones encontradas y ninguna cuenta con aval científico. Y eso va a cambiar.
Doctor Miguel Ángel Álvarez de Mon
Psiquiatra y coordinador del Grupo de Investigación UNATI
Lo de ser abstemio no se estilaba en tiempos de Juego de Tronos. FOTO: Cortesía HBO.
Si escogiéramos al azar a 10 ciudadanos europeos adultos y los metiéramos en una sala, siete de ellos reconocerían sin pudor su consumo de alcohol en mayor o menor medida. Puede ser ese whisky de fin de semana, las cañas del afterwork o la elegante copa de vino en la cena. Es lo que reflejan las estadísticas respecto al consumo de bebidas alcohólicas en Europa: más del 70% de los europeos reconoce abiertamente consumir alcohol. Pese a lo abrumador de las cifras, no hay ningún estudio global, amplio y contundente sobre los efectos del alcohol sobre la salud.
No lo hay ni sobre el gran consumo, ni respecto a la famosa copa de vino con la comida. Una tradición arraigada desde tiempos de los antiguos griegos y romanos y que se volvió intocable con aquella teoría de la paradoja francesa según la cual nuestros vecinos del otro lado de los Pirineos gozaban de mejor salud por regar con vino sus comidas.
Este tipo de estudios amplios se conocen en medicina como ensayos controlados y aleatorizados (ECA), es decir, con el suficiente tamaño, en el que se haga una intervención, cuente con un grupo control y el reparto sea al azar (aleatorizado).
Los ECA son la prueba del 9. No hay mejor demostración que se pueda obtener en medicina para establecer relaciones definitivas de causa-efecto. Sin este tipo de estudios, la respuesta a la pregunta sobre la supuesta protección de tomar una copa de vino al día con las comidas resultará, cuanto menos, dudosa. Faltan pruebas definitivas.
Esta carencia científica explica que haya opiniones muy dispares. Y no solo entre la población general. También, entre los científicos cuando se trata de definir o recomendar un consumo moderado de alcohol. Se discute sobre pruebas indirectas, supuestos diversos, marcadores genéticos y otras especulaciones... Para unos lo mejor es eliminar incluso la copa de vino de nuestra dieta al considerar esa ingesta de alcohol como un tóxico nocivo para la salud. Otros, en cambio, señalan los posibles efectos beneficiosos del vino en cantidades moderadas sobre la salud cardiovascular.
Hay quienes se enrocan en que no hay un nivel seguro de consumo, mientras otros estudios sugieren que beber con moderación podría incluso estar relacionado con una menor mortalidad comparado con no beber nada. El problema no es la falta de estudios, que los hay, sino su consistencia. Muchos de estos estudios tienen limitaciones. La más seria es que no son ensayos aleatorizados. Y esto es un lastre que puede influir en sus resultados y crear esa confusión sobre si beber es saludable o no.
Las dudas seguirán eternamente sin respuesta mientras no se complete un estudio sólido de intervención, de suficiente envergadura, con grupo control asignado al azar y con seguimiento a largo plazo. Es decir, un verdadero ECA.
El mayor ECA realizado en la historia sobre alcohol y salud fue el meritorio ensayo CASCADE, de Israel. Pero incluyó solo a 224 participantes. Duró dos años. Sugería beneficios de tomar esa 'copita de vino al día'. Su escaso tamaño y el fiarlo todo a cambios en marcadores intermedios (colesterol, glucosa, tensión) no pudo ofrecer una respuesta definitiva.
Los Institutos Nacionales de Salud de EE UU (NIH), principal agencia pública financiadora de investigación médica, cancelaron en 2018 un macroensayo para valorar los efectos del consumo moderado de alcohol en la salud. A ese ECA le habían otorgado un presupuesto de nada menos que 100 millones de dólares. Era el MACH 15, prematuramente interrumpido al suscitarse indicios de cierta dependencia o relación con la industria alcoholera por "contactos tempranos y frecuentes" entre funcionarios e industria del alcohol.
Las sospechas las desveló el New York Times en 2018 y ahí acabó todo. MACH 15 se congeló cuando sólo habían incluido los 105 primeros participantes.
El Consejo Europeo de Investigación (European Research Council, ERC) es la entidad pública académica más prestigiosa de la Unión Europea, la que financia la investigación más avanzada y puntera. Lo creó en 2007 la Comisión Europea. Su misión principal es apoyar proyectos innovadores y de alto riesgo-alto impacto en cualquier campo científico, basados exclusivamente en la excelencia científica. Estos trabajos se llevan a cabo mediante convocatorias plenamente públicas, competitivas y abiertas a investigadores de toda Europa. Dentro de sus 5 modalidades (Proof of concept, Starting, Consolidator, Synergy y Advanced), los Advanced Grants se reservan a investigadores de trayectoria consolidada. Son los más competitivos.
Un investigador español logró en 2023 por segunda vez un Advanced Grant del ERC, para financiar esta vez (2023-2028) el mayor ECA de la historia sobre los efectos del alcohol en la salud.
Este prometedor ensayo responderá, por fin, con la mejor evidencia científica, a la debatida pregunta sobre si la susodicha copa de vino en la comida aporta beneficios a quien la consume. O si, por el contrario, lo conveniente es abstenerse de todo alcohol, incluida esa pequeña indulgencia gastronómica. En esta segunda línea se mueve una corriente que pide ahora que toda la población debería volverse abstemia.
Sin embargo, esas sugerencias de cero alcohol se lanzan sin que exista ninguna prueba científica nueva.
La respuesta más definitiva para responder a esta pregunta saldrá, precisamente, de España. Estos investigadores pretenden pasar de los 224 participantes que tuvo CASCADE a los 10.000 que tendrá el nuevo ECA español llamado UNATI. Solo admiten a bebedores (hombres de 50-70 años o mujeres de 55-75) que consuman entre 3 y 40 unidades/semana (sumadas todas las bebidas alcohólicas).
El Investigador principal que dirige UNATI es el médico malagueño Miguel A. Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad de Navarra y catedrático adjunto en el Departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard. Ha sido el coordinador e investigador principal de los mayores ECAs sobre la dieta mediterránea (PREDIMED y PREDIMED-Plus). El segundo de ellos, PREDIMED-Plus, también se puso en marcha gracias a otro Advanced Grant del ERC.
Ambos han hecho de España el líder mundial en investigación en dieta mediterránea, el modelo mejor fundado de dieta sana.
El ERC financia con 2,5 millones de euros el ensayo UNATI (University of Navarra Alumni Trialist Initiative). No se admiten abstemios. Tampoco se admite ni un céntimo que tenga que ver con la industria del alcohol. El planteamiento es agnóstico. No saben lo que van a encontrar. Están abiertos a cualquier respuesta. Y eso es muy esperanzador porque uno de los grandes pecados de algunos ensayos es que buscan validar supuestos preconcebidos. En especial, cuando hay cierto conflicto de interés con quien pone los dineros para financiar los estudios.
Los 7.000 voluntarios que ya se han incorporado desde mediados de 2024 están muy contentos. Reciben consejos y les dejan libertad para actuar (y beber). Como plus, reciben una asistencia sanitaria de calidad gratuita.
Cada 3 meses pueden charlar con especialistas (médicos, psicólogos, nutricionistas, enfermeras) a través de videoconferencias. Hablan no solo sobre su consumo de alcohol, sino también sobre su dieta, hábitos de vida, actividad física, descanso, control del estrés, etc. Una vez al año reciben una revisión médica rutinaria.
El plus de cuidados y atenciones médicas añadidas que se presta a los voluntarios ha demostrado ser muy poderoso para reducir los riesgos de enfermedades graves.
Así ha ocurrido en los dos ensayos previos que el doctor Martínez-González ha dirigido y ha completado con éxito, PREDIMED con 7447 participantes (2003-2010) y PREDIMED-Plus con 6874 participantes (2013-2024). En ambos, los riesgos observados en los participantes tras más de 5 años de seguimiento eran mucho menores que los que se hubiesen esperado según sus edades y factores de riesgo. Hacer autoexamen, mediante cuestionarios y entrevistas, escuchar consejos de profesionales sanitarios muy entrenados sobre vida sana, y poder resolver dudas y desbancar mitos sobre la salud, no tiene precio.
Estas investigaciones, sin duda, contribuyeron a que Harvard nombrase a Martínez-González catedrático visitante desde 2016 y que los Reyes de España le otorgasen el prestigioso premio Gregorio Marañón de Investigación en Medicina en 2023. Este galardón solo lo han recibido 12 personas en España.
La inclusión de voluntarios está abierta solo hasta final de marzo de 2026. Una vez que entren, a los voluntarios se les atenderá hasta 2028. Pese a las ventajas para estos 'benefactores generosos' de la ciencia, en UNATI, se buscan actualmente más voluntarios. Les faltan 3000 más que quieran beneficiarse de esta prevención.
Solo hay una férrea condición: todos deben ser bebedores. Ni se aceptan abstemios dispuestos a beber solo por participar en el ensayo, ni se incentivará a los participantes a aumentar su consumo de alcohol. Los participantes se dividirán al azar en dos grupos. A uno se le recomendará reducir el consumo de alcohol. Al otro, solo consumir con moderación: menos de 7 bebidas por semana en mujeres y menos de 14 en hombres, evitando excesos, priorizando el vino tinto, solo con las comidas y repartido a lo largo de la semana.
A lo largo de los 4 años que durará este estudio, recibirán revisiones médicas anuales y asesoramiento continuo por profesional sanitario (4 veces al año). Cualquier mujer de 55-75 años o varón de 50-70 años que consuma bebidas alcohólicas (al menos 3 a la semana) y desee participar puede solicitarlo a unati@unav.es o inscribirse en inscripción.proyectounati.com.
Doctor Miguel Ángel Álvarez de Mon Psiquiatra y coordinador del Grupo de Investigación UNATI. Hospital Universitario Infanta Leonor. CIBERSAM.