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NO TE PIERDAS Acabar con un rostro hinchado por una aplicación excesiva de rellenos no es rejuvenecimiento. Es mala praxis.
Productos de escasa calidad, una mala técnica, la falta de información y personal no cualificado. Son algunos de los factores que están demonizando los rellenos de ácido hialurónico. FOTO: Getty Images
El riesgo no está en la aguja sino en la mano que lo aplica
Acabar con un rostro hinchado por una aplicación excesiva de rellenos no es rejuvenecimiento. Es mala praxis.
Por Isa Espín
16 DE OCTUBRE DE 2026 / 07:30
Con frecuencia se demoniza a los productos inyectables, como la toxina botulínica o el ácido hialurónico. No es un secreto que el ácido hialurónico ha cosechado cierta mala fama en los últimos tiempos. ¿La culpa? Productos de escasa calidad, una mala técnica, la falta de información y personal no cualificado.
Así lo explican los expertos en Teoxane, que vienen a desmentir algunos de los mitos más popularizados en relación al ácido hialurónico.
Para saber lo que nos 'pinchamos', es importante conocer de dónde viene el producto. Por eso nos acercamos a la sede de Teoxane —el laboratorio suizo especializado en el diseño y fabricación de rellenos dérmicos y cosméticos con ácido hialurónico— en Valencia, para que nos expliquen cómo se hace y las malas prácticas asociadas a la mala fama de este activo.
Allí nos esperan Luis Caballero, General Manager de Teoxane en España y Portugal, y Javier Torregosa, Medical Education Manager de Teoxane. Nos explican que el ácido hialurónico es una molécula endógena que produce el propio cuerpo. "En el cerebro, en los ojos, en las articulaciones, en las paredes vasculares, tenemos hialurónico por todo el cuerpo, pero el gran reservorio del hialurónico está en la piel. Aproximadamente el 55-56% de todo el hialurónico que tenemos en el cuerpo se encuentra en la piel", sostiene Torregosa.
"En la piel, el hialurónico aporta soporte estructural. Es como una especie de colchón en el que descansan los fibroblastos", añade. Por eso, cuando vamos envejeciendo, vamos perdiendo el que tenemos en la dermis y la piel empieza a marchitarse y a arrugarse.
El declive del hialurónico afecta también a los fibroblastos, esas células de la piel que producen el colágeno y la elastina. Si se pierde hialurónico, también lo hace ese soporte en el que están los fibroblastos, que empiezan a atrofiarse y dejan de producir colágeno y elastina. "Por eso, tanto con la cosmética como con los fillers, intentamos recuperar ese hialurónico que vamos perdiendo con el tiempo".
Por debajo de la piel tenemos grasa superficial, músculo, otra capa de grasa y el hueso. "Las arrugas que vemos no son solo porque estamos perdiendo hialurónico de la propia piel. Es porque todo el soporte que tenemos abajo se va reabsorbiendo. El hueso, las grasas... se reabsorben con la edad". Y, como asegura el experto, "si yo tengo una tela sobre una mesa que cada vez es más pequeña, la tela sobra."
Tenemos una enzima en la piel que, de manera natural, va degradando un tercio del hialurónico cada día. A continuación, se genera otro nuevo. Lo que ocurre con el paso del tiempo es que se degrada cada vez más y se repone menos.
"Por eso necesitamos ese extra de hialurónico. De hecho, la vida media del hialurónico está entre 24 y 48 horas. Por este motivo los rellenos que utilizamos no son hialurónico 100%. Necesitamos modificarlo un poco para que dure más que esas 24 o 48 horas", agrega.
"El hialurónico inicialmente se descubre del humor vítreo de los ojos de las vacas. Hoy lo producimos por fermentación bacteriana, como muchas vacunas y antibióticos. Es un proceso biotecnológico", añade.
Le dan azúcar a la bacteria; normalmente es del género Streptococcus. Esta se come el azúcar y produce, entre otros compuestos, el ácido hialurónico. A partir de aquí surge la magia. Se obtienen una especie de hebras que, a simple vista, parecen hilos de algodón. Este 'algodón' se filtra para eliminar cualquier residuo bacteriano y se mezcla con agua hasta que se hidrata por completo.
¿Una curiosidad? El ácido hialurónico capta aproximadamente mil veces su peso en agua. Y para que dure meses en la piel, hay que reticularlo, es decir, unir sus fibras formando una red.
Cada laboratorio cuenta con técnicas propias para optimizar la fórmula de sus rellenos dérmicos. Normalmente, se usa calor y químicos agresivos para romper las fibras del ácido hialurónico y luego volverlas a pegar con un pegamento químico (llamado BDDE). Esto crea un gel un poco más rígido.
El laboratorio Teoxane lo hace sin aplicar calor. Tratan a las cadenas largas de ácido hialurónico con una delicadeza extrema, utilizando la cantidad mínima indispensable de enlace químico. De esta forma las fibras largas naturales no se rompen. Se conserva la estructura elástica natural del ácido hialurónico, creando una red dinámica que atrapa el agua y se estira sin romperse.
Si pegamos dos telas con un pegamento, al secarse se vuelve una capa rígida. Si intentas doblar o estirar la tela, se agrieta, se rompe o se siente dura. Esto es lo que pasa con los ácidos hialurónicos tradicionales: crean un bloque rígido bajo la piel.
En lugar de pegar las cadenas de lado a lado de forma rígida, la tecnología de Teoxane consigue que las cadenas largas se rocen, se enganchen y se desenganchen de forma elástica, exactamente igual que los pequeños ganchos de una tira de velcro. Lo llaman 'belleza dinámica' porque permite la gesticulación natural. "Es un hialurónico que acompaña al movimiento facial. Antiguamente, se hacían hialurónicos muy densos, la gente sonreía y se veían esas pelotas, que hoy en día no ocurre si se hace correctamente", señala Torregosa.
En cosmética seguro que has oído eso de 'bajo (o alto) peso molecular'. "En fillers (rellenos), utilizamos los de alto peso molecular. Zonas en las que necesito recuperar estructura y nos vamos a ir a hialurónicos más reticulados. Tienen más BDD porque necesito un hialurónico más fuerte", explica.
Por su parte, "un skin booster generalmente es un hialurónico libre. Libre es no reticulado. No le añadimos ningún reticulante porque solo quiero que me hidrate. Entonces va en capas más superficiales".
Para que lo entendamos, de las cremas esperamos que penetren e hidraten la piel. Pero en los inyectables, como el producto se mete directamente con una cánula, el reto es al revés. Si inyectas cadenas cortas (bajo peso), el cuerpo las reabsorbe y las destruye en pocos días. Por eso, cuando hablamos de rellenos, se busca que las cadenas se mantengan largas (alto peso molecular).
A lo largo de todas las eras y todas las culturas, se les ha dado protagonismo a los labios. De hecho, según datos ofrecidos por Teoxane, el 71% de los pacientes que recibieron tratamientos de labios querrían volverlo a repetir; el 73% busca un labio natural; y el 50% de los pacientes asocia el tratamiento del labio a un embellecimiento facial.
Entonces, ¿por qué tiene tanto miedo la gente a inyectarse hialurónico en los labios? "Porque muchas veces no se respeta la armonía facial", explica la doctora Laura Núñez Robinson, experta en armonización facial. La prioridad debería ser conocer la anatomía del paciente para utilizar las técnicas y productos adecuados. No es lo mismo usar hialurónico para hidratar, que para conseguir volumen, o para equilibrar ciertos rasgos, y para ello es crucial ponerse en las manos adecuadas.
Por su parte, la doctora Katerina Sánchez, especialista en Medicina Estética y Dermatología, explica que el aspecto de los labios también viene condicionado por la edad e, incluso, por la cultura. "Tuve experiencia trabajando con los ucranianos, los rusos, luego con los pacientes árabes y, ahora aquí, las reglas cambian un poquito. Los rusos y ucranianos buscan los labios más jugosos, más carnosos, aquí en España trabajamos más con la naturalidad".
Pero todos coinciden en lo mismo: la famosa 'cara de almohada' (esos rostros hinchados por un abuso reiterado de fillers) no es un efecto, es una consecuencia. Y ponerse en las manos adecuadas es la clave para que el resultado sea el esperado.
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