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Tenemos la regla desde la noche de los tiempos, pero los estudios de cómo impacta en el rendimiento deportivo son de hace dos telediarios. FOTO: Olly/Pexels.

El ciclo menstrual, ese gran desconocido

¿Por qué se ha podido llegar a la Luna y apenas se conoce cómo afecta la regla a las mujeres deportistas?

Los primeros estudios sobre el impacto de la menstruación en el deporte se remontan a hace casi un siglo. Desde entonces apenas se ha avanzado de forma concluyente.

Por Silvia Capafons

16 DE MARZO DE 2026 / 07:30

Hasta 1993, la ley de Estados Unidos no obligaba a incluir mujeres en los ensayos clínicos. En la primera potencia mundial para la industria farmacéutica, los medicamentos se testaban solo en hombres. El paciente de referencia de la medicina era un varón de 70 kilos. Los resultados se trasplantaban luego a las mujeres. Daba igual que seamos una montaña rusa hormonal, tanto durante nuestra etapa fértil como al llegar la menopausia. ¿Qué pasó en ese 1993? Que llegó una mujer, la doctora Bernadine Healy, como directora del National Institutes of Health (NIH), la principal agencia de biomedicina, investigación y salud pública de ese país. Nada más acceder al puesto exigió que cualquier ensayo financiado incluyera mujeres. Así nació la Women’s Health Initiative, un estudio que siguió a 150.000 mujeres durante 15 años. A día de hoy sigue siendo el mayor estudio de salud femenina de la historia. Los estudios sobre el impacto del ciclo menstrual en mujeres deportistas no han encontrado aún a su doctora Healy.

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Tres décadas después de que la doctora Healy pegara un puñetazo en la mesa, los estudios contundentes sobre entrenamiento y menstruación han avanzado más bien poco. El pasado año un grupo de investigadores españoles publicó un metaestudio que repasaba 13 estudios originales publicados entre 2013 y 2023, con atletas eumenorreicas. Se descartaron aquellas mujeres con trastornos menstruales y las que tomaban anticonceptivos orales. La conclusión fue que las fluctuaciones hormonales pueden afectar el rendimiento de las atletas femeninas. Sin embargo, los propios investigadores reconocían la inconsistencia de los resultados. Las causas: las variaciones en las fases del ciclo estudiadas, la falta de metodologías estandarizadas, el pequeño tamaño de las muestras y los breves períodos de observación.

En otras palabras: treinta años después las mujeres seguimos siendo (casi) unas perfectas desconocidas para la ciencia del deporte.

Las primeras investigaciones llegan a finales de la década de los 40 y primeros 50 con títulos tan peculiares como ‘Protección con tampones y salud menstrual en la industria’, ‘Ejercicios de Billig para la dismenorrea’ o ‘Reducción del rendimiento muscular durante la menstruación’. Los trabajos avanzaron más bien poco hasta los años 80. En esa década, gracias al auge del aerobic y la normalización de la presencia de la mujer en el deporte, los trabajos se multiplicaron.

Desde entonces, los estudios sobre el impacto del ciclo menstrual en las mujeres deportistas se han centrado en tres ámbitos fundamentales:

  • Cómo afecta el sangrado en el rendimiento deportivo
  • Alteraciones del ciclo a consecuencia del entrenamiento
  • Papel del deporte para paliar las molestias asociadas a la regla (dismenorrea) o el síndrome premenstrual

No hay dos mujeres iguales y tampoco hay dos menstruaciones iguales. Este axioma que rige la vida fértil de las mujeres ha sido uno de los grandes obstáculos para que la ciencia pusiera más músculo (y más financiación) en los estudios sobre el ciclo menstrual y su impacto en el rendimiento deportivo. El problema está en que todo se basa en los síntomas, es decir, algo que una persona siente o experimenta. Y ese es el problema: existen muchos problemas metodológicos para agrupar e interpretar algo que, por definición, incluye subjetividad, recuerdo e individualidad.

Desde los primeros estudios, muchas deportistas han reconocido que el hecho de entrenar aliviaba el dolor de la regla. Esta mejora de la dismenorrea se apreciaba en una amplia variedad de actividades, desde estiramientos hasta ejercicio intenso. Una revisión de 2024 llegó a concluir que el ejercicio podría considerarse un tratamiento no farmacológico potencialmente efectiva frente al dolor. Otros estudios, en cambio, no apreciaban mejora alguna. La muestra de cada estudio y la subjetividad del dolor limitaban los resultados.

Pero las mujeres somos mucho más que seres sufrientes cada 28 días. Y lo que el hombre no logró, lo lograron los wearables.

Pilar Buendía, entrenadora de Piko Studios, recuerda que «durante décadas, el entrenamiento deportivo se diseñó tomando como referencia el modelo masculino, principalmente porque era el más estudiado. A medida que aumentó la investigación específica en mujeres, se comenzaron a observar variaciones en el rendimiento, la recuperación y la percepción del esfuerzo a lo largo del ciclo menstrual«.

La llegada de una nueva generación de deportistas y una nueva generación de entrenadores, más familiarizados con las nuevas tecnologías y amigos de monitorizar algo tan simple como el ciclo menstrual, supone un salto a la hora de planificar entrenamientos. Las apps que digitalizan esos datos y permiten comparar los de mujeres distintas, contribuyen de forma definitiva a crear nuevos patrones de entrenamiento que, ahora sí, tienen en cuenta el día del ciclo menstrual. «El ciclo menstrual ahora se considera un signo vital, al mismo nivel que la frecuencia cardíaca en reposo o la tensión arterial. Las fluctuaciones hormonales tienen efectos sistémicos que se repiten ciclo tras ciclo», declara la entrenadora.

Así monitoriza el ciclo menstrual la aplicación de los relojes Coros. D.R.

Camila Monguzzi, fundadora de FitClub Collective, sugiere incluir en el excel de cada entrenamiento la fase del ciclo menstrual como una variable más. Pilar Buendía añade que «el cuerpo no se apaga en ninguna fase del ciclo. Se puede entrenar fuerza, correr o hacer alta intensidad en cualquier momento si la persona se siente bien y no hay molestias importantes. La clave no es prohibir, sino ajustar». Y ese es el objetivo de muchas de las investigaciones actuales.

Ahora bien, sería iluso creer que estos estudios se mueven solo por amor a la ciencia. Muchos trabajos cuentan detrás con una industria dispuesta a hincar el colmillo en un jugoso mercado. Por ejemplo, para vender copas menstruales que permiten correr un maratón sin necesidad de pasar por un baño a cambiarse. O aplicaciones, como la de Coros, que estiman la llegada de la regla a partir de la variación de la frecuencia cardíaca en reposo o la temperatura corporal. Un buen análisis de los datos de cada deportista permite extraer conclusiones sobre rendimiento, percepción del esfuerzo, necesidad de recuperación y riesgo de lesión y planificar en consecuencia. 

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Conocer los pormenores del ciclo menstrual no solo permite afinar en los entrenamientos. Para muchas atletas es un punto de partida para planificar cuándo quedarse embarazadas. Porque, aunque el hombre ya ha llegado a la luna y es capaz de lograr la fisión del átomo, a día de hoy no se puede predecir con antelación si en un ciclo habrá o no embarazo. Solo se pueden estimar las probabilidades. Y conocer una estimación de esos días con más probabilidades es clave para una deportista que aspira a ser madre y acudir a unos Juegos Olímpicos. Para ello, la última actualización de la aplicación de los relojes Coros hace una predicción de los días de ovulación y manda alertas avisando de que la menstruación está próxima en base al aumento de la temperatura basal y la frecuencia cardíaca en reposo.

Por eso, aunque no lo consignen en sus instrucciones, las apps que ayudan a monitorizar el ciclo ayudan a las deportistas de élite a planificar sus embarazos teniendo en cuenta las competiciones. «No se incluye como tal en las especificaciones de los dispositivos porque si no se cumple, podría haber demandas. ¡Y en un embarazo influyen muchos factores! Pero, incluso en mujeres de ciclos muy irregulares, da pistas de cuándo se produce la ovulación.  y, por tanto, cuáles son los días con más probabilidad para quedarse embarazadas. Si para una mujer siempre es importante, para las deportistas ajustar los embarazos a las grandes citas deportivas en crucial. Es su trabajo lo que está en juego», apunta Paco Rojas, Country Manager de Coros en España.

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