No hacen falta palabras. Basta una fragancia agradable para sentir cómo el cuerpo entra en un estado de relajación. FOTO: Cottonbro/Pexels.
Terapia antiestrés sin efectos secundarios
Cuando una fragancia hace lo mismo que un fisioterapeuta, pero sin doler: aroma a higo para relajar y naranja para espabilar los músculos
Un frasco de Fleur de Figuier de Roger Gallet junto a la esterilla. Era el obsequio que recibían las asistentes a las sesiones de yoga y meditación. Y también, una llave a la relajación.
29 DE ENERO DE 2026 / 14:00
El pasado mes de septiembre las asistentes a las sesiones en The Mind & Body Studio durante WeLife Festival Madrid encontraban un detalle muy especial junto a la esterilla de yoga. Un frasco de Fleur de Figuier, cortesía de Roger Gallet. Las indicaciones era estrenarlo justo antes de cada sesión. «Qué sensación de calma», «Esto sí que es ya relajación» o «Es como si volviera a estar en las vacaciones de verano, qué a gusto se estaba» eran algunos de los comentarios que se escuchaban entre las participantes al acabar cada sesión. Ninguna imaginaba que todas esas sensaciones ratificaban más si cabe un estudio de aromacología llevado a cabo por Roger Gallet.
El objetivo era confirmar lo que ya se intuía desde hace más de un siglo: los efectos de una fragancia sobre las terminaciones nerviosas que estimulan la relajación o activación de ciertos músculos. En este caso lo que se buscaba era llevar a las asistentes a un estado de bienestar y calma emocional. Y a tenor de lo que se escuchaba a la salida, se lograba con creces. Pero, ¿qué relación existe entre una fragancia, las emociones y el tono muscular?
Notas olfativas que espabilan o relajan
El olfato es, de los cinco sentidos, el que deja un impacto más duradero en el cerebro. Puede que no recordemos bien un lugar, pero lo identificaremos sin dudarlo al percibir su olor. Ese es el punto de partida de la famosa magdalena de Proust. La neurociencia va más allá y señala que el olfato también produce ciertos efectos sobre los músculos. Es lo que se conoce como aromacología.
Esta rama científica es relativamente nueva. Nace entre los años 70 y 80 con el objetivo de estudiar la relación entre los estímulos olfativos, es decir, los aromas, y sus efectos fisiológicos medibles sobre el sistema nervioso central.
Herramienta antiestrés o un impulso a comprar
Su aplicación práctica más conocida es el neuromarketing. Es lo que hace que algunas boutiques tengan un aroma característico que nos anima a entrar y comprar, o que cada vez más hoteles desarrollen su propia fragancia para llevar. Al olerlo en casa sentiremos que estamos de nuevo de vacaciones y desearemos volver. En el ámbito de la empresa se puede utiliza para crear un estado de ánimo entre los trabajadores que aumente su productividad. «Es un campo fascinante que fusiona la ciencia de los aromas y la psicología. Ha emergido como un recurso innovador y poderoso en el ámbito del desarrollo organizacional», explica Dianexy Viviana Carreño, que lideró un estudio de estas características para la Universidad de Florida.
Hay fragancias que contribuyen a reducir los niveles de estrés. Otras, al contrario, disparan los impulsos de energía. Su utilización en ciertos perfiles de personas puede ayudar a controlar esos estados alterados de la mente sin necesidad de fármacos tan habituales como los ansiolíticos. O insuflar energía sin tener que tomar cafeína.
¿Aromaterapia o aromacología?
Ambas disciplinas trabajan con aromas, pero con métodos diferentes.
La aromaterapia emplea aceites esenciales para tratar dolencias físicas, generalmente, mediante la aplicación directa.
En cambio, la aromacología identifica y mide el impacto de los olores en la bioquímica del sistema nervioso. Las mediciones ponen el foco en cómo esos cambios a nivel nervioso se traduce en cambios fisiológicos evidentes, como la variación de la frecuencia cardíaca o modificaciones en la actividad cerebral.
De la nariz a la universidad
Las fragancias de Roger Gallet han inspirado y acompañado a varias generaciones. Se intuía que esos aromas repercutían de una u otra forma en las emociones, pero no había datos empíricos que lo demostraran. Por eso en 2023 realizaron un estudio con la Universidad de Tours y el laboratorio Emospin centrado en uno de los centros físicos de las emociones: los músculos.
Para ello el neurofisiólogo Francis Vial y el Profesor Arnaud Aubert, neurocientífico,contaron con 22 voluntarios entre 18 y 55 años. Les aplicaron cuatro de sus Aguas Perfumadas más vendidas (Gingembre Rouge, Bois d’Orange, Fleur de Figuier y Rose). Mediante una electromiografía (EMG) comprobaron cómo, tras percibir esas fragancias, los sujetos experimentaron reacciones concretas en ciertos músculos.
Como ir al fisio, pero en una imagen digital
Cuando vamos al fisioterapeuta y nos toca la espalda, el cuello o los hombros, sabe al instante si estamos atravesando una racha de estrés. Un músculo contraído es sinónimo de tensión acumulada, mientras que uno relajado indica que tenemos los niveles de estrés bajo control.
El estudio de Roger Gallet hizo lo mismo, pero mediante una imagen digital. Se centraron en las modificaciones en la respuesta del músculo trapecio, una zona clave para determinar el grado de relajación, o en los músculos del cuello, donde se analizaba la energía corporal.
¿Qué buscas, estimular o relajar?
Los resultados del estudio concluyeron que Gingembre Rouge y Bois d’Orange se asocian a un aumento significativo de la actividad muscular del cuello, primer catalizador del tono corporal. En otras palabras: son perfectos para esos días en los que necesitan os un chute de energía.
En el polo opuesto, Fleur de Figuier y Rose se asocian a una disminución significativa de la contracción del músculo trapecio, centro de las tensiones. Es decir, relajan.