NO TE PIERDAS Dilemas familiares: No puedo soportar que mi marido se lleve bien con su hermana

¿Por qué con ella ve series divertidas y conmigo se empeña en ver solo cine de autor? FOTO: Mart Production/Pexels.

Inseguridades que duelen

¿Celos de tu cuñada? Por qué hay personas que no soportan que su pareja se lleve tan bien con su hermana

A veces los celos no tienen nada que ver con la infidelidad de tu pareja, sino con el sentimiento de sentirse excluido de los planes. Pero te fastidia igual.

Por Paka Díaz

8 DE MAYO DE 2026 / 07:30

Pongámonos en situación: un hombre hecho y derecho queda con su hermana de forma frecuente. Se siguen contando confidencias como si tuvieran 13 años, quedan a comer por su cuenta, hacen deporte juntos y cuando bromean, parece que solo existieran ellos dos… Todo es muy natural hasta que choca con el o la cónyuge que no puede soportar esa cercanía de su marido con la cuñada. Que lo mismo es una persona bellísima, pero no puede evitar sentirse excluida. Aunque tenga claro que no se trata de infidelidad, siente unos celos raros difíciles de controlar. Y eso hace que se sienta culpable por no poder superar esa inseguridad. No es que no soporte a su cuñada, no soporta la relación de su marido con su cuñada. 

Según la psicóloga Emma Trilles, autora de Antídoto contra la infidelidad (Plataforma Editorial), estos sentimientos son más comunes de lo que parece. «Las relaciones familiares pueden despertar inseguridades inesperadas dentro de la pareja», explica. Y la relación entre hermanos ocupa un lugar muy especial. 

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Los hermanos suelen ser los primeros compañeros emocionales de la vida. Han compartido infancia, secretos, conflictos y alianzas durante años. Ese vínculo puede mantenerse muy fuerte incluso en la edad adulta. «Para muchas personas el hermano o la hermana sigue siendo un referente emocional importante», señala Trilles. Cuando aparece una pareja estable, esos vínculos deben reorganizarse. Pero no siempre ocurre de forma automática.

Uno de los motivos más frecuentes de incomodidad es la sensación de exclusión. A fin de cuentas, son dos personas que comparten códigos muy antiguos: recuerdos de infancia, bromas privadas, historias familiares… En esos casos, el tercero puede sentirse fuera de ese mundo. «No es tanto celos románticos como celos de pertenencia», explica Trilles.

Destaca que no estamos ante un caso de cuñada tóxica. Simplemente, es alguien con quien tu pareja se lleva bien y eso dispara la sensación de abandono, inseguridad o ninguneo.

La esposa o el esposo esperan de su cónyuge amor sin límites y ser la primera opción en todo. Eso funciona en las películas románticas, no en la vida real. En el mundo real la persona con la que quedas a entrenar no siempre es tu pareja porque a él no le gusta correr y a ti sí. Y puede que hasta no compartas el mismo sentido del humor, porque a ti te hace gracia Chiquito y él es más de Faemino y Cansado. Son pequeños detalles que no tendrían mayor trascendencia hasta la figura de la cuñada llena esa parcela emocional.

Es probable caer en la trampa de pensar que él debería tener claras sus prioridades, como si reírse con su hermana fuera casi una infidelidad. Surgen las dudas, las inseguridad y, finalmente, el resentimiento. Pensar por qué no lo hace conmigo y con mi cuñada, sí»A veces el miedo no es racional. Pero sí emocional», apunta Trilles.

La persona puede preguntarse si su pareja comparte con su hermana una intimidad que no comparte con ella.

La psicóloga reconoce que estas inseguridades nacen, en munchas ocasiones, de una relación compleja dentro de la propia familia. Quienes han tenido vínculos distantes o conflictivos con sus hermanos pueden percibir como extraño el grado de cercanía de otras familias. Incluso, interpretarlo como una amenaza. «La experiencia personal condiciona mucho la percepción», señala Trilles.

Lo que para una persona es normal, como hablar con un hermano todos los días, para otra puede resultar excesivo e incluso intolerable. Es entonces cuando la cabeza da rienda suelta a imaginaciones que hacen daño en las que imagina a su marido priorizando a la cuñada y esa circunstancia empeora aún más esa angustia. 

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El primer paso consiste en reconocer el sentimiento sin juzgarlo ni patologizarlo. «Los celos no siempre indican un problema real», explica la psicóloga. A veces solo señalan una inseguridad que necesita ser escuchada.

Hablarlo con la pareja suele ser más útil que guardarlo en silencio. Pero la conversación debe centrarse en la propia emoción, no en acusaciones. Por ejemplo, explicar que a veces aparece una sensación de quedar fuera, en lugar de reprochar la relación con la hermana.

En muchos casos, la solución no pasa por reducir el vínculo entre hermanos, sino por incluir al cónyuge. Invitar a la pareja a sus quedadas con la cuñada es un buen comienzo. Acudir sin ver a la cuñada como la amante y el sentimiento de ser ‘la otra’ también ayuda. En otras palabras: normalizar y desdramatizar algo que no es más que un vínculo familiar. «Cuando la pareja se siente integrada en ese vínculo familiar, la sensación de amenaza suele desaparecer», explica Trilles.

Compartir algunos planes o crear espacios comunes puede ayudar a construir esa integración. Porque al final, las relaciones familiares no tienen que competir entre sí. «El amor no funciona como un juego de suma cero», concluye la psicóloga. Porque, como resalta, «el vínculo de pareja puede convivir perfectamente con los lazos familiares, siempre que todos encuentren su lugar».

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