Puede ser apuntarse a un viaje, a clase de alemán o hacer voluntariado. Pero no ver la edad como una barrera, además de satisfacción, nos regala años de vida. FOTO: Kampus/Pexels.
SIEMPRE POSITIVOS
Del ‘estoy mayor para eso’ al ‘me apunto’ hay solo un paso… y unos años extra de vida
Encarar la vida con espíritu positivo no solo nos hace vivir mejor, sino también más. En concreto, hasta casi ocho años más que un pesimista. No hay excusas para apuntarse al optimismo vital.
16 DE ABRIL DE 2026 / 14:00
Hubo un momento que nos hartamos tanto de las frases buenrollistas al estilo taza de Mr.Wonderful —«no hay límites para los sueños», «seamos serios, riamos a carcajadas»…— que ser optimista parecía cursi, naif y poco realista. Sin embargo, cada vez hay más pruebas que demuestran que la mentalidad positiva tiene premio. Al menos en lo referente a la longevidad. Es lo que algunos han venido a llamar optimismo vital. Una actitud, bastante saludable, por cierto, que está llena de beneficios para la mente. Y, ojo, también para el cuerpo.
«A este respecto son muy interesantes los trabajos de Becca Levy (doctora en Psicología por Harvard y autora de Rompe los límites de la edad). Sus estudios demuestran que las personas que tienen una percepción más positiva del envejecimiento viven de media unos siete años y medio más que los que las tienen negativas«, destaca Laura Alfaro, psicóloga de HLA Clínica El Rosario (Albacete), perteneciente al grupo ASISA.
En otras palabras, ver el lado bueno de las cosas —especialmente de cumplir años—nos hace vivir más. Pero no solo eso. También ayuda a vivir mejor.
Un escudo ante ciertas enfermedades
Como explica la psicóloga de ASISA, este tipo de actitud «no son solo ideas y ya. Sino que también influyen directamente en el comportamiento, los niveles de estrés y diversos procesos fisiológicos».
Hasta ahora, las pruebas más sólidas de la relación entre el optimismo vital y un mejor estado de salud proceden del ámbito cardiovascular. Son muchos los estudios que concluyen que la mentalidad positiva desemboca en un menor riesgo de enfermedad cardiovascular, así como de menor mortalidad relacionada con este tipo de enfermedades. El porcentaje es entre un 27 y un 35% menos de probabilidades, a favor de los que cumplen años con entusiasmo.
Alfaro también destaca que cuando el envejecimiento lo valoras como algo positivo «se da una mejor recuperación en el caso de enfermedades graves». No se trata de caer en el cliché de decir que puede curarnos. Ni mucho menos. Pero sí que existen numerosos estudios que indican que puede actuar como un escudo protector e, incluso, fortalecer el sistema inmunológico, ayudando, por tanto, a que el paciente afronte mejor su patología y tratamiento.
Ánimo positivo y memoria de elefante
Otro de los aspectos que se ve más beneficiados por el optimismo ante la edad es la salud cognitiva. Se ha visto que esta actitud, como indica la experta, «mejora el rendimiento de la memoria episódica, favorece un deterioro cognitivo mas lento y disminuye el riesgo de enfermedades como el Alzheimer. Todo ello se asocia a una reducción del estrés crónico y fomenta hábitos protectores, como las ganas de aprender o de hacer deporte».
De hecho, quienes se sienten más jóvenes de lo que marca su DNI (algo muy común entre los que comparten una visión optimista del paso del tiempo) suelen actuar como tal. «Tienden a una mayor participación social, más actividad física y mostrar unos mejores indicadores generales de salud. No es ‘engañarse’, sino mantenerse activo de forma que esto influya en cada decisión».
Hablarse (y actuar) desde el optimismo vital
Pese a sus comprobados beneficios, no todo el mundo es optimista por naturaleza. Y, sin embargo, puede llegar a serlo. La psicóloga apuesta por, antes de nada, desterrar el típico pensamiento de «ya soy mayor para esto». «En su lugar, hay que pensar ‘sigo siendo capaz de aprender y mejorar’; ‘todavía tengo proyectos por delante’; ‘por qué no»… Todo ello termina por traducirse en conductas concretas como conservar relaciones sociales, mantener actividad física regular, animarse a probar cosas nuevas, viajar, hacer voluntariado, «y pedir ayuda siempre que sea necesario», recuerda Laura Alfaro.
Por último, no está de más practicar la gratitud, uno de los pilares de la psicología positiva. «En definitiva, esto nos ayuda a enfocar el envejecimiento desde lo que se gana, en vez de focalizarnos en lo que se pierde». Y, de paso, ganarle unos años a la partida de la vida.