NO TE PIERDAS Saúl Craviotto, medallista olímpico: "No creo en la motivación. Soy más de disciplina"

Aunque pueda parecerlo, el gran reto no fue remar entre bloques de hielo. Lo duro fue estar cinco días sin cobertura móvil. FOTO: DR.

Llegó a Groenlandia mucho antes de Trump

Saul Craviotto, medallista olímpico, entre el mito de la motivación y la realidad de la dura disciplina

Lleva más 30 años dando paladas sobre un kayak. Y quería conocer ese territorio fascinante y sin cobertura móvil donde nacieron estas embarcaciones. Viajamos con Saúl Craviotto a la tierra de los inuits.

Por Salomé García Gómez

29 DE ENERO DE 2026 / 07:30

Hay momentos en la vida en los que todos necesitamos desconectar y reencontrarnos con nuestro propio yo. Hay quien lo llama ‘calmaciones’, esas vacaciones en busca de calma, ya sea a tu playa favorita o a un rincón recóndito del mundo. Para Saúl Craviotto ese destino era Groenlandia. «Que conste que fuimos en junio del año pasado, mucho antes de lo de Trump«, se excusa el piragüista. «Volamos desde Islandia y el avión iba casi vacío. Entonces nadie hablaba de esa gran isla danesa cubierta de nieve casi todo el año y con una población en todo su territorio de poco más de 60.000 habitantes, casi como la de Aranjuez». 

El resultado es La ruta del primer kayak, un fascinante vídeo-documental que ya puede verse en Youtube y una experiencia vital que le permitió reconectar con su propósito vital.

Saúl Craviotto lleva 35 años vinculado al kayak. Primero como afición de niño, y desde hace más de 20 años, al más alto nivel de competición. Le hemos visto arañar segundos al crono hasta hacerse con seis medallas olímpicas. Pero al acabar los Juegos Olímpicos de París 2024, de donde regresó con una medalla de bronce en K4 500 m, el cuerpo le pedía algo distinto. Quería ir a Groenlandia a conocer los orígenes del kayak. 

Con el apoyo de Seiko Prospex, la línea deportiva de la icónica firma de relojería japonesa, y Wasserman Spain, su sueño se hizo realidad el pasado verano. Se planteaba como un reto alineado con la filosofía Keep Going Forward (sigue avanzando) de la marca nipona. Y acabó siendo un encuentro consigo mismo. 

TE PUEDE INTERESAR

Sobre una inmensidad azul, flanqueada por paredes de hielo e icebergs, emerge Craviotto dando paladas. Serenas, sin prisas, degustando la calma de ese lugar remoto y lleno de magia. «Me imaginaba Groenlandia como un desafío en lo físico, pero me impactó más a nivel emocional», explica el deportista. 

En los cinco días de estancia, vive una inmersión en la cultura inuit: trekking sobre hielo en el glaciar de Naajaat Sermiat, ágapes a base de carne de foca o ballena, y, por supuesto, horas de navegar en kayak. 

Antes de la primera excursión, el guía le advierte que si ve una gran mancha blanca que se mueve sobre el hielo, no se haga el valiente y avise al responsable con un teléfono satélite. «Sabía que hay osos polares y eso siempre es un riesgo, pero no me daba miedo. Pensé ‘seguro que hay otros más lentos que yo y se los comerá antes», bromea señalando al cámara.  

El frío tampoco fue un rival. «Era junio, estábamos a unos 10 grados y había luz casi todo el día. El reto gordo fue más en el plano mental: cinco días sin móvil que me permitieron reconectar conmigo mismo».  

Acostumbrado a chequear redes sociales, responder mails o entregar proyectos sin parar, Groenlandia supuso una bendita pausa. «No era consciente de lo mucho que lo necesitaba», reconoce.

Surca aguas gélidas sin prisas, descubre los profundos secretos de las grietas de un glaciar o las ropas térmicas que usaban los inuit para navegar y no morir de frío. Ni rastro del frenesí de un día cualquiera. «Al final, entras en una dinámica de compromisos y nervios. Como deportista de élite e imagen de muchas marcas estás muy expuesto y eso genera ansiedad y estrés. Esta pausa y el silencio al remar allí, incluso el suave ruido del hielo al impactar con el remo, fue muy mágico», confiesa.

OTROS TEMAS WELIFE

Y eso que cuesta salir del camino conocido. «Soy fan de la rutina. Me voy de vacaciones y, aunque esté disfrutando, ya me quiero volver. Estas pausas hacia algo desconocido siempre vienen bien. Nos gusta tener el control, pero a veces hay que agitar el árbol y esperar a ver qué cae. Esa incertidumbre de lo desconocido también forma parte de la vida», reconoce el deportista.

«No digo que todos tengamos que ir a desconectar a Groenlandia, pero sí conviene bajar un peldaño en nuestro nivel de estrés. Que estamos todo el día pegados al móvil, contestando mails, con reuniones, cumpliendo plazos… Necesitamos parar», añade. Apunta a esa superproductividad enfermiza que nos autoimponemos y que nos consume sin remedio. 

Solemos creer que lo de remolonear cuando toca ir al gimnasio es cosa de los mortales. Que a los grandes deportistas siempre les apetece mojarse, pasar frío y sentir el pulso desbocado porque es su vocación. «La motivación está sobrevalorada. Yo creo más en la disciplina», admite con humildad. 

Confiesa no ser un superhéroe. «Hay días en los que hace frío, estás cansado… y tienes que tirar de disciplina para ponerte a entrenar. Y de ahí, rascar la motivación, pensar que lo que estás haciendo vale la pena», explica

Aunque no llegó a dar paladas en un kayak inuit «no por falta de ganas, pero soy muy grande y no me entraban las caderas«, siente cierto paralelismo con aquellos nativos navegantes. «Los inuit usan el kayak como forma de supervivencia. En una tierra donde lo que más hay es agua, es su forma de moverse, el vehículo que usan para cazar y llevar comida a casa. Salvando las distancias, es kayak también es mi forma de supervivencia. Ellos cazan focas y yo cazo becas para llevar dinero a casa».   

Además de ser el español que más medallas ha logrado en unos Juegos Olímpicos (6 en total), Craviotto es policía, da charlas de motivación y es embajador de varias marcas. Además, ha  estudiado un máster en Dirección y Gestión de Entidades Deportivas en la Universidad Católica San Antonio de Murcia y hasta ha participado en el famoso concurso de MasterChef Celebrity. «Tener tantos proyectos es clave para un deportista de élite. Te permite seguir entrenando y compitiendo sin la angustia de qué pasará cuando eso se acabe», explica. 

«Muchos deportistas viven como un precipicio el final de su carrera. Eso les impide seguir compitiendo con tranquilidad. Tener un plan B es clave para todos y más en este oficio», concluye. 

Salir de la versión móvil