Ver un par de reels puede ser divertido. Engancharse... no tanto. FOTO: Gustavo Fring/Pexels.
Hora de limitar el móvil
Confirmado: ver tantos reels hará que tu cerebro se vuelva menos competente
Pasarse horas y más horas viendo vídeos cortos en tu móvil puede ser perjudicial para tu cerebro. La clave está en la moderación. Aunque nunca te hará menos lista.
Por Marcos López
6 DE MAYO DE 2026 / 14:00
No es sólo cosa de los millennials y de la Generación Z. Cada vez es más normal ver cómo todo el mundo ocupa sus ratos libres enganchado al móvil. Viendo vídeos que, aun durando poco más que un suspiro, hacen que estos momentitos se conviertan en horas. Con el riesgo, según dice la ciencia, de que se vuelvan menos listos. O, al menos, pierden habilidades cognitivas, frescura deductiva y eficiencia a la hora de imaginar.
Virginia Aguado Carrión, psicóloga clínica del centro ViBood Psicología, nos explica lo que ver tantos TikTok, reels y Shorts de Youtube le está haciendo a nuestros cerebros.
Lo breve, si bueno…
Lo primero que hay que analizar es la razón por la que estos vídeos cortos tienen tanto éxito. Y no se trata de una mera estimulación dopaminérgica. Como apunta la experta, «es cierto que el sistema de recompensa cerebral juega un papel clave, pero no es el único factor».
De hecho, actúan como un sistema de recompensa variable: unos nos gustarán más y otros menos, y nunca sabremos cuándo nos encontraremos con el que realmente nos deleite. Igual que la caja de bombones de Forrest Gump. Y aquí está el primer problema…
Que el contenido que realmente nos atrapa aparezca de forma repentina «nos engancha aún más. Así que seguimos haciendo scroll sin saber cuándo llegará el vídeo que nos genere una reacción real«. Y da igual que acabe llegando. Siempre quedará la duda de si habrá algo mejor, por lo que seguiremos arrastrando vídeos con el dedo. Sin parar.
Diversión sin esfuerzo (y sin sentirte culpable)
Estas plataformas de contenido audiovisual se diseñan para minimizar el esfuerzo de búsqueda. El acceso «es fácil, rápido y se puede hacer desde el sofá. Y ni siquiera tienes que decidir qué ver: el algoritmo elige por ti». Y como son vídeos tan breves, el coste de ver uno y sentir que se está perdiendo el tiempo es mínimo, con lo que se «conecta el placer inmediato con una exposición continua a la novedad».
Todavía queda un factor más. El psicosocial. Como refiere la especialista en Psicología Clínica, «este consumo rápido encaja con nuestros hábitos actuales, con la búsqueda de personas con las que identificarnos y con el famoso miedo a perderse algo o FOMO, alimentado en este caso por la idea de que el siguiente vídeo podría ser justo lo que necesitamos».
¿Hay una verdadera adicción?
En el sentido estricto del término no puede hablarse de adicción a TikTok. Que una persona haga algo de forma repetida, incluso intensiva, no quiere decir que sea adicta. Pero desde luego sí que inhibe parte de su capacidad para hacer otras cosas más productivas.
Aquí lo importante es «vigilar patrones problemáticos: cuando interfiere con el sueño, desplaza actividades vitales o se usa compulsivamente para escapar de emociones negativas».
¿Nos vuelve más tontos?
Pero aun así hay un problema. Y no es que se te haya ido la tarde viendo un vídeo tras otro (y otro). Algunos estudios venían avisando de que este consumo intensivo puede tener «efectos a largo plazo en el funcionamiento cerebral, especialmente en la atención y el autocontrol».
Los peores augurios se han confirmado: como concluye una investigación en Frontiers in Human Neuroscience, «las personas con un uso más elevado de este contenido muestran un peor rendimiento en tareas de control ejecutivo y cambios en la actividad del córtex prefrontal». El estudio, como refiere la experta, «establece una correlación, no una causalidad». Dicho de otro modo, no demuestra que los vídeos causen directamente esos cambios en el funcionamiento cerebral. Y lo que es todavía más relevante, «estos efectos sólo aparecen en casos de uso excesivo o problemático, no en un consumo moderado».
Todo lo malo que le puede hacer a tu cerebro
Lo que sí puede extraerse del estudio es que ver muchos vídeos cortos conlleva una ‘afectación negativa del autocontrol y disminución del control ejecutivo dentro del ámbito de las funciones atencionales’. Lo que, como refiere Virginia Aguado, puede traducirse en varias dificultades concretas para el día a día de una persona:
- Problemas de concentración: Mayor dificultad para mantener la atención en tareas largas y una tendencia a cambiar constantemente de foco, siendo más sensibles a las distracciones.
- Impacto académico o laboral: Menor rendimiento, problemas para planificar y necesidad de más tiempo para completar tareas, además de una disminución en la memoria de trabajo.
- Toma de decisiones: Aparece un desequilibrio en las prioridades, como el hábito de posponer obligaciones por ver un vídeo más.
- Baja tolerancia al aburrimiento: Una necesidad constante de estímulos rápidos que hace que las actividades lentas o exigentes resulten mucho más difíciles.
- Falta de autorregulación: Dificultad para gestionar el tiempo, el uso del móvil o incluso el ciclo del sueño.
Nos resta capacidades
En definitiva, ¿pasarse horas viendo TikTok, Reels o Shorts hará que nos volvamos menos listos? Lo que muestra la ciencia, incide Virginia Aguado, es que «su consumo podría alterar cómo se manifiesta nuestra atención y autocontrol. Lo que no implica una pérdida de capacidad y mucho menos de inteligencia».
En realidad, la inteligencia es un constructo complejo que incluye razonamiento, creatividad y habilidades lingüísticas o lógicas. Unas áreas que «no se van a borrar por ver estos vídeos». Aunque sí existe el riesgo de que engancharnos pueda acabar entorpeciendo nuestro rendimiento en tareas que requieren un esfuerzo sostenido.
La clave, como (casi) todo en la vida, está en no abusar. El problema no reside en el formato en sí, «sino en un uso intensivo y desregulado», concluye la experta. Y recomienda el establecimiento de estrategias de autocontrol digital con las que gestionar su consumo. Tal y como hacemos con cualquier otra faceta de nuestra salud.