
Esa bronca imaginaria con tu ex que te ronda en la cabeza día sí, día también, no te lleva a ningún lado. FOTO: Cottonbro/Pexels.
Se acabó
Fantasear con tener una bronca con tu ex no es poner los puntos sobre las íes, es seguir sin superar la ruptura
De todas las discusiones que puedes tener en tu vida, las que mantienes dentro de tu cabeza con el recuerdo de tu ex son las más absurdas. No te escucha, es rumiación y te siguen haciendo daño.
Por Marcos López
23 DE ABRIL DE 2026 / 07:30
Tu relación de pareja no acabó bien. Has puesto tierra de por medio y no quieres saber nada de tu ex. Sin embargo, pese a esa política de contacto cero, en tu imaginación sigues rememorando y alimentando las broncas que tenías cuando estabais juntos. No son discusiones propiamente dichas, sino algo así como conversaciones enfermizas con el fantasma de tu ex. Una rumiación de lo que podría haber sido y no fue que no resuelve nada y tampoco te deja pasar página. Y ya es hora de terminar de una vez por todas con esas conversaciones mentales con tu ex.
Guionista imaginaria de un drama que ya pasó
Eva Murillo, especialista en psicología y fundadora y directora del centro de inteligencia emocional Ekilibrat-e, explica que este diálogo fantasmagórico es «un intento de nuestro cerebro por recuperar el control. En la vida real, quizá nos quedamos bloqueados o la conversación quedó a medias, pero en nuestra mente nos convertimos en guionistas brillantes: tenemos la réplica perfecta, ganamos la discusión y ponemos los puntos sobre las íes».
El problema es que «pasamos horas debatiendo con alguien que ya no está, intentando cerrar heridas desde la lógica, cuando el dolor es puramente emocional».
Estás hablando al vacío
Estas broncas acaloradas con el espectro de una relación pasada «son casi una etapa obligatoria del duelo por la que pasamos todos, hombres y mujeres», apunta la experta. Y para no dejar ninguna duda plantea la siguiente pregunta: «Quién no se ha descubierto a sí mismo/a dando el discurso de su vida en la ducha o mientras conduce hacia el trabajo?». La cuestión es que aquí no habrá ovación final porque el público, o sea, tu ex, ya no está.
La experta recalca que estas monsergas a un fantasma no sirven para nada. Al contrario «suelen ser una trampa que nos mantiene atascados. Podemos creer que resolvemos el conflicto y nos da cierta falsa sensación de alivio, pero en realidad estamos alimentando la rumiación».
Pon fin a las charlas
El motivo por el que estas conversaciones son una pérdida de tiempo es muy simple: no estás dialogando con tu ex real, sino con un fantasma. Con un «interlocutor que en realidad es una proyección hecha de tus propias heridas, dudas y miedos». Por tanto, no esperes que te vaya a dar la razón ni la validación que buscas. «Sus respuestas las estás inventando tú desde tu dolor. Seguir discutiendo ahí dentro solo sirve para perpetuar nuestro malestar y nos impide aceptar que la relación terminó».
Así que, como si estuvieras en Poltergeist, es hora de invocar al fantasma de tu ex y recluirle para siempre en la memoria del pasado. Y con los fantasma no se habla. Por tres sencillas razones: es agotador, no tiene ninguna utilidad y hace que nos sintamos peor. O como incide Eva Murillo, «discutir con una invención no tiene ningún sentido práctico y nos roba lo más valioso que tenemos ahora mismo: la energía para reconstruirnos».
En definitiva, no inviertas ni un minuto más en intentar convencer a quien ya no forma parte de tu vida. No merece la pena. Para alcanzar la paz mental y pasar página de una vez por todas «hay que entender una regla de oro de la inteligencia emocional: la única forma de ganar esta batalla es dejar de presentarse a la pelea».
Cómo sacarte a tu ex de tu cabeza (y que no vuelva)
Pero no tienes –ni tú ni nadie– el número de un cazafantasmas. No importa. No hace ninguna falta. Para salir de este bucle mental post ruptura y retomar las riendas de tu vida, Eva Murillo nos propone tres estrategias que, aun sencillas, han demostrado ser muy efectivas en su trabajo en mentoría:
- Diseñar afirmaciones a medida (No a las frases vacías): no sirve de nada repetirse frases bonitas si no te las crees. Hay que detectar qué emoción te está disparando la discusión. Puede ser culpa, miedo o ira. La clave está en crear una frase personalizada que te sirva de anclaje. Por ejemplo, si te ataca la culpa, tu frase podría ser: hice lo mejor que supe en ese momento y me perdono. Tienen que ser frases con sentido para ti, que desactiven tu ruido mental específico.
- Poner el foco en uno mismo (Acción Consciente): Deja de ser un actor secundario en la película de tu ex y vuelve a ser la protagonista de la tuya. Llena esos huecos de tiempo con actividades que te nutran y te mantengan en el presente: leer, cocinar, deporte o quedar con amigos que sumen. Ocuparse de uno mismo es el mejor antídoto contra la preocupación por el otro.
- Cambio de estado físico y respiración: el cuerpo no miente. Cuando te pilles rumiando, verás que estás tensa. Rompe el bucle. Levántate, estira, camina o haz cinco respiraciones profundas y conscientes. Al calmar tu sistema nervioso y mover el cuerpo, la mente se ve obligada a soltar el pensamiento obsesivo y volver al aquí y ahora.
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