
Si hasta el queso de tu pizza favorita te hace sentir mal, sospecha de la histamina. FOTO: Cottonbro/Pexels.
Cambios hormonales y otras alteraciones
Otra ‘alergia’ más: ahora, a tu propia histamina
La molécula que produce las alergias podría tener un papel protagonista en los síntomas de la perimenopausia.
Por Verónica Palomo
13 DE JUNIO DE 2026 / 08:00
Escuchamos la palabra histamina y lo primero que nos viene a la cabeza con los antihistamínicos y cuadros alérgicos. Y no vamos desencaminados, aunque su papel va mucho más allá. Se trata de una molécula que produce el cuerpo de manera natural. También nos llega a través de ciertos alimentos, y se almacena en las células de nuestro sistema inmunitario (mastocitos y basófilos). Para mantener sus niveles bajo control, el cuerpo descompone la histamina usando unas enzimas (DAO y HNMT). Cuando no funcionan bien, en especial, la DAO, la histamina se acumula. Esto se conoce como histaminosis o intolerancia a la histamina y se acompaña de sintomatología diversa: migrañas, picor, congestión, inflamación, sofocos, ansiedad, insomnio, taquicardia, hipotensión o problemas digestivos, entre otros. Que podrían exacerbarse en la perimenopausia.
Y la intolerancia a la histamina podría trabar extrañas amistades con los síntomas de perimenopausia. Es la conclusión de una parte de la comunidad científica a la que se llega al observar que este problema afecta más a mujeres que a hombres (los estudios hablan de un 80% frente a un 20%). Y esto sugiere que las hormonas podrían tener algo que ver en ello.
Ronchones, estornudos… ¿qué me está pasando?
La acumulación de histamina en el cuerpo no es exclusiva de la perimenopausia, pero hay muchos factores hormonales que podrían (decimos podrían porque este vínculo aún se está investigando) hacer más susceptible a la mujer en esta etapa de la vida. El problema surge a la hora de elaborar el diagnóstico.
Como la sintomatología es dispersa y puede afectar a varios sistemas (digestivo, neurológico, piel…) identificarlo no siempre es fácil. Los análisis de sangre aparecen como normales, pero el cuerpo no dice lo mismo. Visitas al alergólogo o al dermatólogo por la urticaria sin encontrar la causa, el neurólogo no acierta a localizar los motivos de la migraña y, por supuesto, consultas al gastroenterólogo por el tema de la siempre presente hinchazón. Aunque una parte de la comunidad médica asegura que no hay una evidencia científica que certifique el vínculo entre los estrógenos y la histamina, son muchas las pistas que incitan a pensar que están interrelacionados.
Es más, se está viendo que cuando se comprende bien esta conexión muchos de los síntomas que no tienen explicación comienzan a tener sentido.
Perimenopausia: la tormenta perfecta
No todas las mujeres en perimenopausia tienen intolerancia a la histamina, pero las fluctuaciones hormonales pueden hacer al cuerpo más reactivo. En su podcast The Dr Brigthten Show, la doctora Jolene Brigthen, especialista en desarreglos hormonales y autora de bestsellers como Después de la píldora o Is this normal? asegura que «la perimenopausia es una tormenta perfecta para los problemas de histamina». En esta etapa se crea un escenario especialmente propicio para los problemas relacionados con la histamina porque la progesterona suele disminuir antes, mientras que el estrógeno continúa fluctuando de forma intensa e impredecible. «Esta combinación favorece la liberación de histamina y reduce el umbral de tolerancia del cuerpo, haciendo que sustancias o situaciones antes bien toleradas —como el vino, los quesos curados, los alimentos fermentados o incluso el estrés— comiencen a desencadenar síntomas».
Brighten describe además un «bucle de retroalimentación entre estrógeno e histamina: el aumento del estrógeno estimula a los mastocitos (las células que la liberan) para liberar más histamina. Esa histamina, a su vez, impulsa una mayor producción de estrógeno que, a su vez, hace que los mastocitos liberen histamina, y el incremento de histamina estimula a los ovarios para producir más estrógeno».
Todo este juego de hormonas puede hacer que algunas mujeres desarrollen o empeoren síntomas de intolerancia a la histamina durante la perimenopausia, incluso si antes no tenían problemas. Hablamos de migrañas, sofocos más intensos, palpitaciones, ansiedad, insomnio, congestión nasal, urticaria y enrojecimiento, hinchazón, etc…
Un factor clave: la relación con la digestión
En un vídeo reciente colgado en sus redes sociales, el psiconeuroinmunólogo Xevi Verdaguer utiliza una metáfora para explicar cómo el cuerpo se va llenando de histamina. «El cuerpo es como un cubo. Va acumulando esta sustancia desde 3 fuentes: la que fabrica el propio cuerpo (por la mañana suele estar más alta que por la noche, a menos que se tenga estrés crónico), la que llega a través de alimentos (sobre todo pescados azules, fermentados, cítricos, vinagre, tomates, bebidas alcohólicas) y las que se libera a través de las células inmunológicas (bien porque hay infección en el cuerpo, con presencia de bacterias y virus, o desequilibrios del intestino como el SIBO)».
Esta última fuente de acumulación de histamina es importante, ya que cuando el intestino está dañando, la enzima encargada de degradar la histamina que llega con los alimentos (la DAO, Diamino Oxidasa) no puede realizar esta función. Por otro lado, la metilación del hígado (clave para desintoxicar el organismo y, por lo tanto, otra vía para eliminar histamina) depende de que estemos bien nutridos, que no nos falten micronutrientes esenciales como la vitamina B12, ácido fólico o magnesio.
Hora de cambiar la cesta de la compra
La primera herramienta para paliar los síntomas de un exceso de histamina es modular la dieta, reduciendo aquellos alimentos altos en esta enzima. Verdaguer da otros consejos:
- Reducir o evitar la ingesta de fermentados, como el yogur, chucrut o kombucha, quesos muy curados, como el azul o el parmesano, y las carnes curadas o ahumadas.
- Cuidarse de las infecciones y desequilibrios intestinales.
- Mejorar hábitos de vida, intentar reducir los niveles de estrés y cumplir regularmente con un descanso nocturno de 8 horas.
- Aportar al organismo los nutrientes necesarios.
Un sistema complejo aún incomprendido
Para algunos científicos, la relación entre estrógenos e histamina es aún una hipótesis marginal y necesita más investigación. Sin embargo, muchas muchas mujeres están demandando una solución para esos síntomas causados por la intolerancia a la histamina y la perimenopausia.
Lo fundamental en todo este rompecabezas es entender que la transición hormonal puede actuar como detonante de una sensibilidad histamínica que ya estaba subyacente. Y, a su vez, una mala gestión de la histamina puede intensificar síntomas que son propios de la perimenopausia. Además, la actividad de la DAO depende de múltiples factores: genética, estado intestinal, nutrición, fármacos y estado hormonal, una combinación que convierte cada caso en un escenario individual que requiere abordaje a medida.
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