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Más allá de la máscara, el poder está en la luz. Foto: Lance Reis/Pexels.
CUERPO
Parecen sacadas de una película futurista, pero se han convertido en el gadget estrella para cuidar la piel en casa con la luz LED como aliada para combatir arrugas, acné o manchas.
Por María Corisco
13 DE MARZO DE 2025 / 14:00
En el mundo del cuidado de la piel, la innovación avanza a la velocidad de la luz. Literalmente. Las máscaras de fototerapia, que hasta hace poco parecían propias de una película de ciencia ficción, se han ido perfilando como uno de los dispositivos estrella para tratar desde el acné hasta los signos de envejecimiento. Su promesa es tentadora: mejorar la piel sin necesidad de agujas, productos químicos ni procedimientos invasivos.
Esta tecnología, que se basa en la aplicación de diferentes longitudes de onda de luz LED sobre la piel, se ha hecho un hueco en las rutinas de belleza que te puedes hacer en casa, sin necesidad de ir a un centro de estética. Eso sí, debes ser consciente de qué puedes esperar de ellas.
«Las máscaras de fototerapia tienen detrás una sólida base científica que explica su funcionamiento y sus beneficios», explica el dermatólogo Pablo Morales. Se podría decir que todo comenzó en 1967, cuando el médico húngaro Endre Mester realizó los primeros experimentos que demostraban los efectos biológicos beneficiosos de la luz en los tejidos vivos. En su estudio, Mester aplicó luz láser de baja intensidad sobre la piel de ratones con heridas y observó que los ratones expuestos a la luz se curaban más rápido que aquellos que no recibían el tratamiento. Este descubrimiento marcó el inicio de lo que hoy se conoce como terapia láser de baja intensidad (LLLT, por sus siglas en inglés) o fotobiomodulación, una técnica que aprovecha la luz para estimular la regeneración celular, reducir la inflamación y aliviar el dolor.
El trabajo de Endre Mester sentó las bases científicas para el desarrollo de dispositivos como las máscaras LED, que ahora forman parte de las rutinas de cuidado facial tanto en clínicas dermatológicas como en el ámbito doméstico. «Aunque las máscaras de fototerapia actuales utilizan luz LED en lugar de láser, el principio básico es el mismo: ciertas longitudes de onda de la luz pueden desencadenar procesos biológicos beneficiosos en la piel», señala el dermatólogo.
Estas máscaras suelen emplear diferentes colores de luz LED, cada uno con una longitud de onda específica que penetra a distintas profundidades en la piel y produce efectos terapéuticos concretos. Los colores más utilizados son:
En los dispositivos de uso doméstico, explica el dermatólogo, las más populares son las de luz roja y azul. «La roja, porque es adecuada para casi todos los tipos de piel y es la opción preferida para tratar los signos del envejecimiento, mejorar la firmeza y aportar luminosidad, además de para acelerar la cicatrización. En cuanto a la azul, se usa habitualmente para tratar el acné, y su acción antibacteriana ha sido ampliamente respaldada por estudios científicos». Por otra parte, añade, «muchas máscaras combinan ambos colores para ofrecer un tratamiento completo, ya que la luz roja ayuda a reparar la piel después de los brotes y a reducir la inflamación, mientras que la azul combate las bacterias».
Antes de elegir una máscara, debes tener en cuenta distintos aspectos, aunque lo más recomendable es que te oriente un dermatólogo que conozca las necesidades y características de tu piel.
En cuanto al precio, el rango va desde los 100 euros a los 600, y esta variación se debe a factores como la calidad de los materiales, la tecnología empleada, las certificaciones obtenidas y las funcionalidades adicionales. El consejo del dermatólogo es «no basar la elección únicamente en el precio, sino en la relación costo-beneficio y en cómo el dispositivo se adapta a tus necesidades específicas. Y, antes de iniciar cualquier tratamiento con fototerapia LED, consulte con un dermatólogo o profesional de la salud para asegurarte de que sea adecuado para su tipo de piel y condiciones particulares».