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La cosmética cruelty free no testa en animales y se basa en ingredientes naturales./ Imagen: Pexels.

Belleza

¿Qué es un cosmético cruelty free? Lo que tienes que saber para elegir bien los productos que no testan en animales

La Unión Europea prohibió en 2013 la venta de productos testados en animales. Ahora, marcas como Garnier dan un paso más y extienden este compromiso a todos los países donde comercializan sus cosméticos.

Por María Muñiz Marcelo

19 de junio de 2023 / 13:49

La Unión Europea ponía en marcha en 2013 una ley que impedía la venta de productos elaborados con ingredientes que hubieran sido testados en animales. Es decir, según esa norma, dentro de cada uno de los países miembro no se podía vender ni un solo producto que no estuviera certificado como cruelty free. O lo que es lo mismo, libre de crueldad animal porque en su proceso de fabricación no se hubiera comprometido la integridad de estos seres vivos. Esa ley todavía está vigente y es estricta, pero las marcas de belleza más comprometidas ahora quieren dar un paso más y ser cruelty free en todos los países donde comercializan sus productos, sean o no europeos.

Ese es el caso de Garnier. Esta marca –que pertenece al grupo L’Oréal y apuesta por los ingredientes naturales– ha emprendido una carrera de fondo en su compromiso con la Green Beauty, que se basa en reducir su impacto medioambiental a través de todos los frentes en los que sea posible. Uno de ellos, el reino animal, y es por eso que Garnier quiere asegurarse de protegerlo más allá de las fronteras europeas.

Cómo saber si un cosmético es cruelty free

A estas alturas no vale con jurar que un cosmético está libre de crueldad animal, tiene que estar certificado. Esto se hace con diferentes sellos reconocidos internacionalmente. PETA, Leaping Bunny y CCF (Choose Cruelty Free) son los tres logos más conocidos en cosmética para reconocer la responsabilidad de las firmas para con los animales. Cada uno de ellos exige unos requisitos a las marcas que quieran estar dentro de sus listas.

PETA

Actualmente, es la menos estricta de las tres. Según informan en su portal web, «la empresa o marca debe presentar una declaración de garantía legalmente vinculante, firmada por su director ejecutivo, que verifica que ni él ni sus proveedores de ingredientes realizan, encargan, pagan ni permiten ninguna prueba en animales para ingredientes, formulaciones o productos terminados en ningún lugar del mundo y no lo harán en el futuro. Las empresas que solicitan el programa también deben presentar documentación detallada que describa cómo las empresas prueban sus productos, dónde se venden, qué tipo de productos ofrecen y qué tipo de ingredientes utilizan».

Y añaden: «También exigimos que todas las empresas tengan acuerdos vigentes con sus proveedores de que no se realicen pruebas en animales en ninguna etapa del proceso de uso de ninguno de los ingredientes o materias primas que suministran a la empresa para sus productos».

Leaping Bunny

El sello Leaping Bunny es el más exigente. Según declaran sus responsables, adscribirse a dicho sello «es un compromiso voluntario que las empresas de cosméticos, cuidado personal y/o productos para el hogar con sede en los Estados Unidos o Canadá hacen para eliminar las pruebas con animales en todas las etapas del desarrollo del producto. Los proveedores y/o fabricantes de ingredientes de una empresa deben llevar a cabo el mismo compromiso. El resultado es un producto garantizado al 100 por 100 libre de nuevas pruebas con animales. Todas las empresas de Leaping Bunny deben estar abiertas a auditorías independientes y los compromisos se renuevan anualmente». En este sentido, cuando se habla de nuevas pruebas, los del sello se refieren a que las empresas que forman parte de su lista no quieren reservarse la posibilidad de hacer pruebas en el futuro. Es el único sello que garantiza la seguridad de la política de las marcas sobre el uso de animales.

Garnier, por ejemplo, es una de las firmas de belleza que está reconocida a través de Leaping Bunny de manera internacional. «Garnier ha estado comprometido con un mundo sin test en animales desde 1989. Ser aprobado oficialmente por Cruelty Free International bajo el programa Leaping Bunny es un verdadero hito y siempre fue una parte importante de nuestra misión de Green Beauty. Hoy Garnier da otro paso Green para convertirse en una marca totalmente comprometida, verdaderamente sostenible y transparente que ofrece una Green Beauty para todos nosotros», cuenta Adrien Koskas, presidente global de Garnier.

En el caso de la firma, obtener el reconocimiento Leaping Bunny «significó obtener una declaración de más de 500 proveedores, que obtienen más de 3.000 ingredientes diferentes de todo el mundo. Durante muchos meses, Garnier y Cruelty Free International han trabajado juntos para asegurar esta evidencia y garantizar que todos los productos dentro de la cartera global de Garnier puedan mostrar oficialmente el logo de Cruelty Free International Leaping Bunny (la forma de reconocer universalmente a una marca libre de crueldad animal). Este riguroso proceso garantiza que los consumidores puedan comprar productos Garnier con total confianza de que cumplen los estrictos criterios de Leaping Bunny», explican desde la marca.

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Logo Leaping Bunny./ Imagen: D.R.

Choose Cruelty Free

Junto a Leaping Bunny, también es otro de los reconocimientos que más cuesta ganar a las marcas de belleza. Entre los requisitos que exige está el de que ni los productos ni los ingredientes que los componen sean testados en animales, ni siquiera por terceros; que esto pueda demostrarse durante al menos un año; que todas las empresas que participen en la producción de los cosméticos tengan que estar certificadas como libres de crueldad animal; y que los ingredientes no se deriven de animales que hayan muerto en el proceso de su extracción o hayan sufrido dolor o malestar durante el mismo.

Beneficios de la cosmética cruelty free

La primera razón por la que deberíamos apostar por la cosmética cruelty free es obvia: así protegemos a los animales. Pero es que, además, las marcas que apuestan por esta política generalmente no se quedan en ese punto y son las más comprometidas a la hora de reducir su impacto medioambiental en el sentido más extenso del término. En otras palabras: ser cruelty free está íntimamente ligado con tener una conciencia medioambiental. Para prueba, Garnier, que, como parte de su plan Green Beauty, ahorró 12.000 toneladas de plástico virgen en 2021, gracias al uso de plástico reciclado, y ha reducido en un 54% su consumo de agua, entre otras acciones.

Por su parte, muchos de los ingredientes que utilizan las marcas cruelty free son naturales y todos ellos están libres de tóxicos, por lo que no son agresivos para la piel. Esto hace que cualquier tipo de piel pueda usarlos con toda tranquilidad. También son productos aptos para veganos.

Los ingredientes naturales vegetales y minerales son ricos en principios activos, que no obstruyen la piel y penetran mejor en ella. Es decir, los cruelty free son productos igual de efectivos que los que no están reconocidos como tal, porque, además, se someten a un proceso exhaustivo de pruebas.

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