
Antes eran cien pasadas frente al tocador; hoy es volumen en la coronilla y brillo sin frizz. El gesto es el mismo. Lo que cambia es la narrativa… y el precio. Foto: Cottonbro / Pexels
El sueño de un pelo como Rapunzel
Del tocador de tu abuela al feed: el cepillo de 420 euros que promete pelazo y obsesiona a TikTok
Un objeto clásico, casi doméstico, convertido en símbolo aspiracional. ¿Es el secreto del volumen perfecto o el último lujo silencioso que el algoritmo ha decidido que necesitas?
Por Verónica Palomo
16 DE FEBRERO DE 2026 / 07:30
Hay un cepillo de pelo que lleva desde 1880 desenredando las melenas de medio mundo. De diseño clásico, el típico que has podido ver en el tocador de la abuela junto a las perlas, el perfume en crema y el carmín rojo. A priori, un cepillo más. Hasta que Tik Tok lo ha sacado del baúl de los recuerdos y lo ha convertido en todo un objeto de deseo. Las Kardashian, Sarah Jessica Parker, Selena Gomez, Cameron Díaz, Jennifer Anniston, Sabrina Carpenter, Blake Lively, Catherine Zeta-Jones o Mariah Carey no sueltan prenda de cómo elegir el cepillo para el cabello, pero insisten en que no pueden vivir sin su Mason Pearson.
Porque así se llama el cepillo ideal para dar volumen en la coronilla o conseguir el tan deseado clean look, es decir, lograr un cabello liso impoluto. El precio del susodicho, en su tamaño más grande, alcanza unos 420 euros. Hay otras marcas que le intentan hacer sombra, con precios que también pasan los 100 euros. ¿Merece la pena la extravagancia?
La cepillado, una rutina obligatoria
Antes de enrocarnos en cómo elegir el cepillo para el cabello, las expertas en cuidar cabelleras dejan claro que lo que merece la pena es el cepillado. Ese que se hace a mano y a diario. Como señala María Baras, directora artística del salón Cheska, en su libro Tú también puedes tener pelazo, «cepillar el cabello en seco es algo que debería estar en nuestra rutina desde niñas». Lo del precio ya es otro cantar.
Helena Rodero, farmacéutica, especializada en la piel y el cabello, lo tiene claro: «El precio del Mason Pearson no tiene mucho sentido, me parece una barbaridad. Puedes tener un buen cepillo por 15 y 20 euros», explica la experta. Sin embargo, la doctora Cristina Romera, especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Medicina Capilar del Instituto Médico Ricart (IMR), opina que «sí que puede merecer la pena, aunque siempre que esté respaldado por una buena calidad de materiales y un diseño pensado para proteger la fibra capilar, adaptado al cabello de cada persona. Un buen cepillo puede marcar la diferencia en la salud del pelo», relata.
Las míticas 100 veces antes de acostarte
El cine está lleno de historias de princesas y señoras aristócratas con criadas que cepillaban sus largas melenas antes de meterse en la cama. Nos han enseñado que pasarse el cepillo un centenar de veces por la noche es buenísimo para la salud capilar, pero las expertas nos quitan la idea de la cabeza. «Es un mito con algo de base. Cepillarse el pelo antes de dormir puede tener beneficios, pero hacerlo 100 veces no solo es innecesario, sino que puede resultar perjudicial. Puede dañar la cutícula, favorecer la rotura de la fibra capilar y provocar irritación del cuero cabelludo por fricción repetida», contesta la doctora Romera.
Coincide con Helena Rodero, quien asegura que «cuantas más pasadas des al cabello, más riesgo hay de romper y dañar el pelo. De hecho, una de las pruebas que se hacen para comprobar lo efectivo que es un acondicionador es precisamente pasar X veces el cepillo para ver cuanto resiste el cabello. Solo hay que usar el cepillado para desenredar el pelo o extender un producto».
Con suavidad y sentido común
Entonces, ¿cómo lo hacemos? ¿Nos acostamos con los nudos? «No, para nada. Un cepillado suave antes de acostarse ayuda a distribuir el sebo desde la raíz hacia las puntas, hidratando el cabello de forma natural. También contribuye a mantenerlo desenredado, lo que disminuye la fricción con la almohada, reduce el riesgo de rotura, y puede estimular la microcirculación del cuero cabelludo. Lo que no hay que hacerlo nunca es de forma excesiva o con demasiada fuerza», contesta la dermatóloga del Instituto Médico Ricart.
En seco y empezando por las puntas
Las expertas aconsejan comenzar a cepillar por las puntas e ir subiendo progresivamente hacia la raíz, sin tirones, y adaptando la frecuencia al tipo de pelo. Helena Rodero insiste en cepillarse en seco, aunque se puede hacer en húmedo si el cabello está con suficiente cantidad de acondicionador o si primero nos hemos pasado los dedos primero para desanudar los nudos más gordos, para evitar romperlo. «El pelo mojado es más débil, hay que evitar realizar mucha tensión porque puede romperse, sobre todo si ya está dañado. En los casos de melenas con mechas o decoloradas, yo directamente desaconsejo cepillarlo en húmedo», explica Rodero.
Cepillo: de calidad y sin pagar un dineral
El cepillo adecuado no debería dejar nuestra cuenta bancaria en números rojos. La dermatóloga Cristina Romera insiste en que la elección dependerá del uso. «No existe un único modelo perfecto para todos, y en muchos casos es recomendable contar con más de uno».
Respecto a las cerdas, las expertas recomiendan que lo más adecuado para desenredar son las púas flexibles, de punta redondeada y fabricadas con materiales suaves, como silicona o termoplásticos, que minimizan el daño sobre la cutícula. «Las fibras más finas suelen ser mejores para cabellos delicados, mientras que las más gruesas pueden ayudar en cabellos densos o rizados, siempre que mantengan cierta flexibilidad», explica la doctora Romera. «Las fibras naturales, como las de jabalí, son especialmente respetuosas con el pelo fino o frágil y ayudan a distribuir el sebo, aportando brillo, aunque no desenredan en profundidad».
Se deben evitar las púas metálicas o muy rígidas, «ya que pueden dañar la fibra capilar», continúa.
De madera vs tipo esqueleto
«Los cepillos de madera tienen un punto a favor indiscutible: no generan electricidad estática, lo que ayuda a reducir el frizz. Sin embargo, no siempre ofrecen la flexibilidad necesaria para desenredar con suavidad, especialmente en melenas densas o propensas a los nudos», explica la doctora Rodera.
Por si fuera poco complicado elegir el material del cepillo para el cabello, resulta que la ergonomía también importa. Una base neumática amortigua la presión durante el cepillado y reduce la tensión sobre la raíz y la fibra capilar, algo especialmente importante en cabellos frágiles. Por otra parte, los cepillos tipo esqueleto, con su estructura abierta, permiten que el aire caliente del secador circule mejor, facilitando un secado más rápido y una definición más natural.
Lo último en tecnología
«Los recubrimientos cerámicos distribuyen el calor de forma homogénea cuando se usan con secador, evitando puntos de sobrecalentamiento. Por su parte, la tecnología iónica ayuda a neutralizar la electricidad estática, sellar la cutícula y lograr un cabello más suave y brillante», explica la dermatóloga.
La experta desmonta un mito frecuente: por mucho que masajeen el cuero cabelludo, los cepillos no estimulan el crecimiento, ni previenen la caída. «Lo que sí hacen —y no es poco— es evitar roturas innecesarias, mejorando visualmente la densidad y el aspecto de la melena».
Hoy en día existen modelos con púas flexibles anti-tirones, materiales innovadores y sistemas pensados para proteger la fibra capilar. Y elegir el cepillo para el cabello puede ser tan complejo como detectar la mejor hipoteca.
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