Al hablar de menopausia, no hay reglas de oro ni universales. A excepción de la que tiene que ver con cuándo tomar la terapia hormonal para aprovechar mejor sus efectos. FOTO: Pexels.
LA FAMOSA VENTANA DE OPORTUNIDAD
Cuándo es, según la ciencia, el momento idóneo para empezar con la terapia hormonal de la menopausia
Aunque este tratamiento se hace a medida de cada paciente, el consenso médico apuesta por prescribirlo dentro de los 10 primeros años después de la última regla como medida de efectividad y seguridad.
1 DE JUNIO DE 2026 / 07:30
Se suele que decir que hay tantas menopausias como mujeres. Sin embargo, cuando se trata de las dudas sobre terapia hormonal parece haber consenso. Una de las más repetidas, según la doctora Natalia Gennaro, con más de 25 años de experiencia como ginecóloga a sus espaldas, tiene que ver con cuándo se puede —o se debe— empezar a tomar este tratamiento. Aquí, volvemos a la máxima del principio: cada caso es un mundo. Pero sí que existe un consenso médico, de carácter internacional, que resulta bastante orientativo. Se llama ventana de oportunidad terapéutica. O lo que es lo mismo cuándo empezar con la terapia hormonal al llegar la menopausia para lograr los mejores efectos.
Esos 10 primeros años son vitales
¿En qué consiste esa ventana? «Podríamos decir que es una de las pocas reglas universales de la terapia hormonal. Se basa en que, tal y como han demostrado numerosos estudios científicos en todo el mundo, las mujeres menores de 60 años o que toman esta terapia dentro de los 10 primeros años del inicio de la menopausia son las que más se van a beneficiar de sus mecanismos positivos», explica la doctora Gennaro, que participó en la última edición de ASISA WeLife Menopausia, de Madrid.
Es decir, esa época es clave para mejorar la calidad de vida de la mujer, al menos, médicamente hablando.
Muchos más beneficios que riesgos
Existe un acuerdo unánime de las sociedades científicas en que cuando las hormonas se prescriben en esa ventana de oportunidad, el tratamiento no aumenta el riesgo cardiovascular. Es más, ha quedado demostrado que reduce la mortalidad por todas las causas y mejora de forma muy notable los síntomas derivados de la caída de estrógenos.
De forma especial se han visto sus efectos sobre los síntomas vasomotores (sofocos, sudores nocturnos…), que se reducen hasta un 75%; así como su papel preventivo en la pérdida de masa ósea y en fracturas. También —y muy importante— se ha visto que puede retrasar la posible aparición de cáncer de mama, uno de los riesgos más temidos de esta terapia.
Cuando la medicación se administra dentro de ese paréntesis temporal, además, la mujer se aprovechará de otros beneficios secundarios o colaterales. Como la prevención de enfermedades neurodegenerativas, la mejora de la sequedad vaginal, la tersura de la piel, la audición etc «Por el momento no hay indicaciones para tratar esos síntomas con la terapia hormonal, pero no podemos obviar los efectos positivos que tiene sobre ellos», aclara la ginecóloga.
¿Se puede empezar antes de la menopausia?
Para una mujer entrase en menopausia definitiva —12 meses seguidos sin menstruación— a los 49, el mejor momento para la terapia hormonal sería entre esa edad y los 59. Si tuviera ya 53 —menos del 32% de casos se dan entre los 51 y los 55—, podría hacerlo hasta los 63. Pero, dado que es conveniente no superar los 60, tendría solo siete años para recibir ese tratamiento.
Pero no hay que limitarse a la postmenopausia. Como indica la doctora Mary Claire Haver, autora de La nueva menopausia (Zenith ed.), «se puede empezar en cualquier momento de viaje menopáusico. Cuanto antes mejor».
Esto significa que si eres sintomática y esto afecta a tu calidad de vida, «puedes comenzar a utilizar la terapia hormonal en la perimenopausia. De modo que puedes experimentar los beneficios de esta terapia antes de que dejes de tener la regla», añade Haver, pionera en adoptar un enfoque integral de la salud femenina.
Lo que sí aprendimos con el WHI
Para quien aún no le suene, WHI son las siglas en inglés del histórico Estudio de la Iniciativa para la Salud de la Mujer. Publicado en 2002 causó una gran alarma social al relacionar la terapia hormonal de la menopausia con mayor riesgo de cáncer de mama. Considerado por prácticamente toda la población médica —e incluso la FDA—un estudio fallido o, cuando menos, poco riguroso, sí que demostró que la ventana de oportunidad terapéutica importa. «Es una de las pocas cosas que confirmó el WHI», confirma la doctora Gennaro.
Lo cierto es que la mayor parte de las participantes en dicho estudio padecían o bien cáncer de mama o bien problemas cardiovasculares, que aparecieron tras tomar la terapia hormonal. Pero —y he ahí la cuestión—, la edad media de esas pacientes era de 63 años. Con muchas que, incluso, superaban los 70. «Conviene recordar que, por el contrario, cuando se trata te mujeres de menos de 60 en tratamiento, los casos de cáncer de mama son menos de 10 por cada 10.000 al año», añade la experta de ASISA.
¿Cuándo dejo de tomar la terapia hormonal?
Una de las claves del éxito de los tratamientos hormonales para la menopausia es que están ‘diseñados’ a medida. Es decir, la dosis, la vía de administración, la combinación de fármacos, etc. se adapta, como un traje a medida, a cada mujer. Por tanto, solo hay un aspecto que marca el fin de la terapia: «Se suspende cuando existe una situación que no es valorable. Es decir, cuando los riesgos superan a los beneficios«, apunta Gennaro.
Actualmente no hay una edad o duración recomendada para dejar de utilizar la terapia hormonal. Lo ideal sería revisar ese eje de riesgo-beneficio en cada visita al médico.
«Nos guste o no, todas envejecemos, y este proceso activo puede provocar cambios en el cuerpo que nos obligan a revisar continuamente las estrategias para minimizar los síntomas y mantener la salud durante esta etapa», defiende la doctora Haver.
¿Y si la mujer ya ha cumplido los 60?
Aunque no es lo habitual, hay pacientes que siguen. La propia doctora Gennaro cuenta que tiene varias en su consulta «que están encantadas y sin problemas». Eso sí, el seguimiento ha de ser mucho más estricto. Ante cualquier dato llamativo, toca suspender, cambiar los fármacos y buscar vías alternativas, como la neuromodulación; una dieta antiinflamatoria; el ejercicio… Todo para sentirse mejor. Porque como le gusta repetir a la doctora Natalia Gennaro, «la menopausia no es una enfermedad pero merece un tratamiento por sus síntomas«.