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La fertilidad no empieza solo en el ovario. También se juega en ese ecosistema invisible que protege, equilibra y prepara el terreno antes de que todo lo demás ocurra. Foto: Pexels / Cottonbro

Sin inyecciones, ni médicos

Un paso de gigante hacia el deseado embarazo: cuidar el microbioma vaginal con suplementos nutricionales específicos multiplica la fertilidad

Sin pinchazos ni protocolos médicos complejos. Un estudio español revela que tomar un nutracéutico específico mejora las condiciones del microbioma íntimo y aumenta las posibilidades de concebir

Por Marita Alonso

17 DE FEBRERO DE 2026 / 07:30

‘Es la microbiota, idiota’ es mucho más que el título del libro superventas de Sari Arponen. La microbiota y su entorno —lo que se conoce como microbioma— dan respuesta respuesta a innumerables cuestiones sobre nuestra salud y nuestro bienestar, desde el estroboloma y su papel en la menopausia hasta la digestión. Ahora, un estudio liderado por una investigadora española, la ginecóloga Julia Ramos, ha demostrado que modular adecuadamente el microbioma vaginal podría aumentar nuestra fertilidad. Y lo que es mejor: sin fármacos, sin hormonas, ni intervenciones médicas.

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Tener un hijo puede convertirse en un periplo complicado cuando el tan ansiado embarazo no llega. La medicina reproductiva ha avanzado mucho en los últimos años, logrando mejoras en la fertilidad imposibles hasta hace poco. La mayor parte de estos avances implican tratamientos médicos complejos con fármacos y hormonas que conllevan efectos secundarios en la futura madre. Esta relevante investigación abre una nueva vía de trabajo en la salud reproductiva de la mujer al apreciar evidencia de que suplementar con un nutracéutico específico puede modular el microbioma vaginal en solo 28 días, favoreciendo perfiles asociados a mejores condiciones para la fertilidad.

Los resultados del estudio INOBIOTIC, patrocinado por Italfarmaco, acaban de presentarse en la  American Society for Reproductive Medicine (ASRM).  Así explicaba la doctora Ramos estas conclusiones: «Tras solo un ciclo de 28 días observamos una mayor probabilidad de transición hacia perfiles microbianos más favorables. De hecho, un tercio de aquellas mujeres que partían de un CST (Community State Types, las distintas comunidades que definen el microbioma vaginal) claramente desfavorable mostró una evolución hacia comunidades asociadas a mejores condiciones para la fertilidad, algo que observamos en menos de un 9 por ciento de las participantes del grupo sin intervención».

¿Pero qué tiene que ver ese microbioma vaginal con que un espermatozoide acabe fecundando un óvulo? Imagina por un momento que tu tracto reproductivo es un jardín. Un jardín donde, para que una semilla pueda germinar y crecer, necesita un suelo equilibrado, con los nutrientes adecuados y libre de malas hierbas agresivas. En la salud reproductiva de la mujer, ese ‘suelo’ tiene un nombre científico: microbioma vaginal. Su equilibrio es decisivo a la hora de lograr un embarazo.

«El microbioma vaginal se comporta como una barrera protectora frente a la colonización y ascenso de patógenos a la cavidad endometrial. Por tanto, es importante que se encuentre bien regulado para lograr la gestación y que esta sea segura», explica a WeLife la doctora Ramos. «Un microbioma vaginal sano, también llamada eubiótico, se caracteriza por la predominancia de Lactobacillus, que son bacterias productoras de elementos necesarios para la protección y reducción del PH, como el ácido láctico».

En un microbioma vaginal eubiótico reinan unas bacterias beneficiosas llamadas Lactobacillus. Su trabajo es producir ácido láctico, necesario para mantener un pH vaginal ácido que cree un entorno hostil para patógenos. ASí protegen la vía de ascenso al útero. De alguna forma esos Lactobacillus amigos son como nuestro jardinero fiel.

El estudio INOBIOTIC ha comprobado que, en mujeres con un microbioma alterado, la suplementación con una formulación nutracéutica específica puede aumentar la presencia de estos ‘jardineros’. De hecho, se comprobó que su presencia aumentó entre 7 y un 30% en solo un mes entre las participantes del estudio que habían recibido Ovusitol D, la fórmula nutracéutica diseñada precisamente para ese fin. Está compuesta por 4 gramos de mioinositol, ácido fólico, melatonina, vitamina D3, zinc y probióticos seleccionados. Una de cada tres de las mujeres que recibió este suplemento mostró una evolución hacia comunidades bacterianas más saludables, frente a solo un 8,9% en el grupo sin intervención.

«El estudio se realizó en 150 pacientes entre 18 y 45 años con ciclos ováricos regulares», remarca la doctora Ramos. Y añade: «Es importante destacar que la fertilidad declina en la mujer a partir de los 35 años por deterioro en la calidad ovocitaria, sin embargo, este no es el único factor determinante. Un buen equilibrio en la microbiota vaginal es siempre necesario cuando se pretende conseguir una gestación».

Al destacar la relevancia del microbioma vaginal y la intervención de los Lactobacillus vuelven a la palestra viejas (y erróneas) leyendas sobre los ‘posibles’ beneficios de aplicar yogur en la vulva para ‘restaurar la flora vaginal’. Esta teoría, desmentida en reiteradas ocasiones por la ciencia, logró bastante atención hace algún tiempo por unas declaraciones de la cantante Chenoa.

La doctora Ramos es clara al desmontar esta idea, que no es sino el enésimo bulo respecto a la salud y la fertilidad femenina. «La principal diferencia radica en que tanto las cepas de Lactobacilus, como su concentración y potencial de efectividad son diferentes. Los del yogur (L. bulgaricus y S. thermophilus) son para fermentar la leche. Los que necesita la vagina (L. acidophilus, L. plantarum, L. reuteri…) son probióticos con aval científico que, en cantidades adecuadas, aportan un beneficio terapéutico directo en la salud», explica para WeLife.

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Los suplementos nutricionales deben ser siempre un extra dentro de un contexto de hábitos saludable. La dieta no es una excepción. Los expertos en fertilidad recomiendan llevar una dieta saludable y rica en fibra (verduras, frutas, legumbres, cereales integrales). «La fibra es el alimento principal de los probióticos», afirma. También conviene evitar el tabaco si estamos buscando el embarazo, ya que reduce los estrógenos, hormonas clave para mantener una mucosa vaginal saludable.

La ginecóloga recomienda opta siempre por ropa interior de algodón y evitar las prendas muy ajustadas. La clave es permitir una buena transpiración y evitar la humedad, que favorece el crecimiento de bacterias no deseadas. Finalmente, sugiere usar geles de higiene íntima con un pH adecuado (ácido, alrededor de 4.5) que respeten el equilibrio natural sin alterarlo.

Aprender a respetar y optimizar el microbioma vaginal abre un interesante nuevo enfoque en cuanto a salud reproductiva. Como comentaba en la presentación del estudio INOBIOTIC la doctora Ana Gaitero, especialista en reproducción asistida que también ha participado en la investigación, «la transición hacia comunidades bacterianas que contribuyen a entornos más favorables para la implantación, con un abordaje no invasivo y accesible, supone una ventaja significativa».

Ya no se trata solo de contar óvulos o valorar hormonas. Se trata de preparar el terreno, de asegurar que el ecosistema interno es receptivo y está protegido. Cuidar tu microbioma vaginal es un acto de prevención y refuerzo de tu salud reproductiva. Porque la fertilidad también se cultiva.

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