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NO TE PIERDAS El sol acelera el envejecimiento cutáneo, pero es que el calor intenso del verano, también
Cuando pensábamos que con protegernos del sol ya estaba todo hecho... FOTO: Katya Wolf/Pexels.
Heat aging
Tenemos filtros para el sol, antioxidantes contra los radicales libres y cremas para reparar la piel. ¿Nos faltan ahora las cremas antiestrés por calor?
Por Amor Sáez
25 DE AGOSTO DE 2026 / 07:30
Tenemos interiorizados ciertos enemigos estivales, como la radiación solar, la contaminación, el cloro, el salitre, el viento… Pero el calor cae siempre debajo del radar. Y también supone una agresión que provoca arrugas y flaccidez. Esta acción del calor como agente del envejecimiento prematuro se conoce como heat aging y empieza a llamar la atención de los expertos en piel. "La subida de temperatura puede producir alteraciones a nivel celular, microinflamación, deshidratación… En un momento puntual no tiene por qué afectar, pero el calor sostenido durante meses, como sucede en España en verano, puede cronificar y acelerar las cascadas de envejecimiento", advierte Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.
Las altas temperaturas actúan lentas, pero implacables. "Existe consenso clínico acerca de su implicación en la alteración de la barrera cutánea, la pérdida transdérmica de agua, (TEWL), su contribución al estrés oxidativo y la degradación acelerada de las proteínas estructurales como el colágeno y la elastina", asegura Lucía Altozano, titular de la farmacia dermatológica Skinpharmacy Jorge Juan 34.
Sudar ayuda a regular ese exceso de calor, pero no le sienta bien a la piel. "Según la intensidad y características propias de nuestro sudor, puede influir más o menos en la deshidratación de la piel. Además, interfiere en los cuidados cosméticos, ya que ese sudor 'arrastra' la crema hidratante o la crema solar", añade Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.
La temperatura normal de la superficie cutánea oscila entre los 32º y los 34º. "Solo diez minutos de exposición solar elevan 6ºC la temperatura externa. Y a los 41º se alcanza el punto crítico en el que la célula empieza a deformarse internamente y entra en 'modo supervivencia", declara Lucía Altozano.
Esto desata dos consecuencias a nivel biológico: "Por una lado, las proteínas de choque térmico (HSP), producidas por la célula en situaciones de estrés, se ponen en modo 'muro de contención' y 'abrazan'sus estructuras vitales para que la célula no 'muera derretida'. Y por otro lado, en la membrana exterior de ésta se dispara la orden de liberar metaloproteinasas de matriz (MMP), un tipo de enzimas que actúan como 'tijeras moleculares' para limpiar los tejidos dañados. Ante una alerta de estrés térmico, como es el calor, entran en un estado de 'falsa alarma' y terminan devorando el colágeno sano, destruyendo la arquitectura de la piel y acelerando la aparición de arrugas y flacidez", describe Altozano.
Por resumir: las células activan sus mecanismos de defensa frente al calor para intentar protegerse, pero al final es peor el remedio que la enfermedad.
Este modo de defensa biológico lo que consigue es acelerar el envejecimiento cutáneo. "Cuando la piel sufre calor de manera prolongada en el tiempo impulsa signos de la edad, como las arrugas, la falta de firmeza o la pigmentación", según Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8. "Por si fuera poco, cuando la temperatura sube mucho y la pérdida de agua transepidérmica nos predispone a la deshidratación celular, las líneas finas se marcan con mayor facilidad, especialmente en las zonas con menos producción de lípidos. No se trata de una arruga estructural, sino de microroturas de la superficie en una piel seca y tirante", señala la farmacéutica Altozano.
Si a nosotras nos alteran tantos días seguidos de bochorno insoportable y noches tropicales, a nuestra piel, también.
Las expertas desgranan algunos de los síntomas que delatan a una piel que ya no puede más con las altas temperaturas.
Lo idóneo es aportar a tu piel ingredientes que hidraten, regeneren, protejan y calmen. "Por la mañana reforzaremos todo lo que sea aporte de humedad y escudo, con antioxidantes y protección solar. Y por la noche calmaremos y aportaremos regeneradores, como los retinoides, para que la piel se renueve mientras dormirnos", aconseja Estefanía Nieto de Medik8.
Las hidratantes son FPS para uso urbano y la nueva generación de solares "combinan filtros solares con potentes inhibidores enzimáticos que eviten que la piel se caliente, ayuden a neutralizar los radicales libres, inhiban la comunicación celular impidiendo que reciba la orden de fabricar MMP y actúen como un ‘freno de mano’”, aconseja la farmacéutica Lucía Altozano.
El ácido hialurónico es fundamental porque "aporta efecto relleno y de colchón al entregar humedad a la piel. Y los retinoides son el mejor activo para regenerar y evitar que la piel se degrade por efectos del calor u otros agentes. Ayudan a producir más colágeno y elastina, reducen la pigmentación (manchas) y mejoran la calidad del tejido", asegura Raquel González.
Los antioxidantes también son innegociables para evitar los radicales libres. "La vitamina C y el ácido ferúlico se recargan entre sí y son fundamentales para que la piel esté ordenada a nivel celular. Y la vitamina E tiene una particularidad: además de ser antioxidante, ayuda a una función barrera más estable", asegura la directora dermocosmética de Dermalogica.
Por su poder calmante y equilibrante, "la niacinamida es clave ante una piel inflamada, con rojeces, irritación... O si de forma silenciosa degrada colágeno", aconseja Estefanía Nieto.
Las ceramidas mantienen la humedad en la piel. "Son afines a la barrera hidrolipídica de la piel. Crean una película que permite que la hidratación se retenga mejor", según Mireia Fernández.
Los péptidos funcionan como 'mensajeros' celulares que dan órdenes para que las células cutáneas se pongan a trabajar más y mejor. "Según los que elijamos, tendrán más acción hidratante, calmante, equilibrante o regeneradora y ayudan a evitar los efectos del heat aging", asegura Nieto.
"Los suplementos orales trabajan en la dermis profunda, que es donde se encuentra el colágeno más valioso y donde las MMP hacen más daño. Aporta una dosis extra de colágeno y aminoácidos para que los fibroblastos puedan reconstruir rápidamente los huecos que las MMP han dejado tras la ‘demolición térmica", aconseja Lucía Altozano.
En esta época del año interesan las fórmulas con antioxidantes, ácidos grasos Omega 3 y colágeno. "Elevan la resistencia celular frente al estrés oxidativo, frenan a las citoquinas inflamatorias provocadas por el sol, evitando que el interruptor de las MMP se quede encendido durante días", explica esta experta.
"Si solo aplicamos una crema hidratante densa, podemos crear una película aislante que atrape el calor dentro, prolongando la actividad de las MMP y la destrucción del colágeno sano", advierte la farmacéutica de Skinpharmacy Jorge Juan 34.
La crema para después del sol "reduce la temperatura física gracias a sus ingredientes refrescantes. Estos disipan de forma inmediata el calor retenido y bajan la piel del umbral crítico de activación de las defensas", recuerda la farmacéutica. Sugiere chequear que contengan ingredientes activos calmantes, como la alantoína, el bisabolol o el aloe vera. "Desactivan la respuesta inflamatoria y detienen la producción de MMP. Y además inician la reparación nocturna al aportar los nutrientes necesarios para que los fibroblastos comiencen a fabricar el colágeno de sustitución mientras duermes", añade Lucía Altozano.