NO TE PIERDAS El inesperado éxito de estas mantas de lana merina hechas en Soria

Cambiar el azúcar por edulcorantes es solo un parche que no convierte los dulces en postres saludables. FOTO: N. Voitkevich/Pexels.

Mejor una pieza de fruta

No lo llames postre fit por llevar dátiles y edulcorante: eso es un un brownie y ni de lejos es saludable

Que lleven stevia, cacao de comercio justo y miel de las colmenas de tu abuelo no significa que ese dulce sea saludable. Más bien es una bomba de relojería y lo peor es que no eres consciente.

Por Mamen Infante

29 DE NOVIEMBRE DE 2025 / 08:00

Se abre el telón y sale una instagrammer monísima haciendo repostería. Ella lo llama indistintamente ‘postres saludables’, ‘postres fit’  lo suyo son postres healthy, porque llamarlo magdalenas saludables da pudor. Los reclamos se repiten: ‘Tiene solo tres ingredientes’, ‘es alto en proteína‘, ‘no lleva azúcar añadido‘, ‘hecho con ingredientes reales’… Muchas son las formas de vender un postre fit, pero solo una es la realidad: los postres son postres. Y, sorpresa, no hace falta que sean healthy. 

No nos entendáis mal. Nadie pone en duda que comer en clave saludable sea uno de los pilares de la salud. Cómo construyes el plato y buenos hábitos como tomar cinco raciones de fruta y verdura cada día son la mejor base para estar correctamente nutridos. Pero hay que saber que en ese contexto, el postre dulce y disfrutón tiene su propio lugar. Éste no es otro que disfrutarlo en ocasiones especiales, como parte de una celebración, por ejemplo. No es obligatorio tomarlo y, si esto se entiende bien, entonces se hace innecesario inventar las mil y una formas de hacer una tarta sin azúcar, sin harina, extra en proteína, con solo tres ingredientes…

TE PUEDE INTERESAR

El adjetivo saludable se usa asociado a dulces y productos que habitualmente se ofrecen en forma de ultraprocesados de manera totalmente random, que dirían nuestros niños. Esto puede llevarnos a cometer algunos errores a nivel nutricional. Abusar de edulcorantes podría ser el primero. El segundo, acostumbrarnos a tomar algo dulce y con forma de pastel/tortita/gofre todos los días. El tercero, confundir saludable o nutritivo con bajo en calorías y, quizá, abusar de las porciones, desequilibrando la dieta. 

No estamos diciendo que no sea buena idea elegir opciones caseras con ingredientes básicos frente a productos ultraprocesados. Pero los nutricionistas advierten de que validar los postres fit solo porque ‘no llevan azúcares añadidos’ puede llevarnos a pensar que conviene comer dulces a diario como parte de la dieta como si fueran las legumbres, los vegetales o el pescado. Unas lentejas son saludables. Un brownie, no.

Pasta de dátiles, panela, miel, puré de manzana, zumo… En la elaboración de postres existe una tendencia de sustituir el azúcar del azucarero por estas otras opciones que nos hace pensar que son más saludables. Craso error. El zumo de fruta que pones en tus muffins es azúcar libre, al igual que lo es el industrial jarabe de maíz de la galleta del supermercado. Estos dos ejemplos están elegidos de los extremos precisamente para ilustrar que, cuando llegan al intestino, éste no distingue de dónde vienen. Solo sabe que son azúcar.

Por supuesto, importa la matriz del alimento pero, en el caso del zumo, una parte interesante de la fruta (la fibra) se ha quedado fuera.

Usar puré de fruta, con su fibra incluida o hacer pasta de dátiles para endulzar tampoco es la panacea. Así lo defiende el nutricionista y preparador físico Ismael Galancho Reina, que aclara que la respuesta fisiológica entre comer dátiles y comer azúcar tampoco es tan diferente. «Los dátiles tienen un 8% de fibra. Sin embargo, existen estudios que comparan el consumo de dátiles con los geles de glucosa que toman los deportistas y no observan grandes diferencias. Cierto que los dátiles tienen micronutrientes interesantes que no tiene el azúcar del azucarero, pero también se encuentran en muchos otros alimentos». 

No significa que los dátiles sean malos, pero llegados al intestino se comportan como un azúcar libre. «Elegir los dátiles es mejor que el azúcar, obviamente, pero siempre teniendo en cuenta que la respuesta metabólica es muy parecida». Si quieres llevar una dieta equilibrada y te preocupa poder estar cometiendo un exceso al tomar una galleta con azúcar convencional, tomar la que lleva pasta de dátiles es igual, en cuanto a respuesta metabólica. Con el agravante de la falsa confianza que ofrece el haber cocinado tú las galletas que te inclina a, muchas veces, tomar más cantidad. 

Sustituirlo por edulcorante (sacarina, eritritol…) tampoco es la solución. No todos son inocuos para el organismo y, en el mejor de los casos, relajan mentalmente a quien quiere comer muchos postres. Se tiende a pensar que al ser acalóricos o, al menos, con muchas menos calorías que el azúcar, son inofensivos.

Si se comen a diario, acostumbran al paladar a comer dulce. Si hacemos de ello un hábito, pueden acabar desplazando el consumo de fruta. Incluso, relajan las barreras que nos ponemos a recurrir a dulces convencionales el día que no hay ganas de preparar la versión fit.

OTROS TEMAS WELIFE

Eso es exactamente lo que defienden los perfiles que tratan este asunto del postre healthy desde el punto de vista de la conducta alimentaria. Por ejemplo, el nutricionista Ander Iglesias, @comersindrama en Instagram, explicaba en una publicación reciente que el problema de entregarse al postre healthy como forma de cuidar la alimentación puede ser un engañabobos. Concretamente, se refiere a aquellos que venden como saludable una receta en función del número de ingredientes que llevan como contraposición a las listas interminables de los ultraprocesados.

«Hay varias cosas que no me gustan de los vídeos que hablan de postres con solo tres ingredientes. Lo primero es que valoran si es bueno o malo en base al número de ingredientes. Imagina un producto a base de mantequilla y azúcar, ¿dirías que es saludable? Segundo, tras ver este vídeo el algoritmo no para de recomendarme vídeos similares, lo cual hace que me esté apeteciendo comer algo dulce», explica. 

El nutricionista recalca que si pasamos mucho tiempo en esa red social, «como no tengo ni tiempo ni ganas de ponerme a cocinar, acabo comiendo dulces comprados y no caseros. Ya no va a apetecerme comerme una manzana porque las comparaciones son odiosas y tu cerebro sabe exactamente cómo sabe el dulce que estás viendo en pantalla».

Añade que el formato en que comemos los alimentos importa. «Por eso los profesionales recomendamos comer fruta y masticarla en vez de beber zumo. Es difícil comerte 6 naranjas seguidas, pero fácil beberte dos vasos de zumo. Aquí ocurre algo similar: El formato tipo postre hace que quieras comer más. Cuando lo cocinas o preparas, lo haces en cantidad grande para aprovechar el tiempo. Eso significa que tendrás ese dulce saludable a mano con más frecuencia y, en consecuencia, lo comerás más veces. Esto desplazará a otros postres o snacks más saludables, como una simple pieza de fruta o un yogur con frutos secos». 

A modo de conclusión, insiste enq ue no pasa nada por cocinar nuestros propios postres dulces como alternativa a los industriales. «Pero si vives en una montaña rusa de antojos, comes dulces por ansiedad o estrés y eso hace que dejes de comer frutas y verduras, deja de ver este tipo de vídeos todos los días y a todas horas».

Salir de la versión móvil