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Todo es más fácil con un plato de patatas fritas. Hasta hablar de la menopausia con tu hija adolescente. FOTO: Cottonbro/Pexels.

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Por mucho que te cueste, también tienes que hablar de menopausia con tus hijos

Poner sobre la mesa este tema con los adolescentes ayuda a ir borrando tabúes sociales. Pero, además, es una gran herramienta para sentirse acompañada en este momento de transición hormonal.

Por Cristina Martín Frutos

16 DE ENERO DE 2026 / 14:00

Entre los muchos apodos que se le atribuyen a la menopausia hay uno especialmente gráfico: «una segunda adolescencia«. No es nada descabellado. El baile hormonal es similar. También pueden darse cambios de humor; irritabilidad; incomprensión… ¡Incluso puede volver el acné! Pero, ¿y qué sucede si esa adolescente que ya ha cumplido los 45 años tiene que convivir con otro adolescente o preadolescente, que para el caso es casi lo mismo? Algo que, por cierto, cada vez es más frecuente, ya que en España cada vez más mujeres son madre más de cerca de los 40 que de los 30.

Pese a que se dan todos los ingredientes para convertirse en un cóctel explosivo, puede convertirse también en una oportunidad. ¿Oportunidad de qué? Puede que se pregunte esa madre que compagina sofocos, noches de insomnio, estrés o subida de colesterol con las respuestas —o silencios perpetuos —de su hijo. Lo cierto es que la clave para darle la vuelta a la tortilla está en charlar. Porque hablar de menopausia con tus hijos puede ser tan importante como hacerlo con la pareja, las amigas o que lo hagan públicamente mujeres famosas.

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«Normalizar los diferentes períodos a los que nos enfrentamos como mujeres, ya sean evolutivos, físicos u hormonales, permite naturalizarlos. Así como vivir los cambios desde la aceptación, rompiendo mitos y prejuicios», apunta la psicóloga sanitaria Pilar Conde, directora técnica de Clínicas Origen. En definitiva es una gran herramienta para romper tabúes desde, prácticamente, la infancia. De intentar que el porcentaje de población que confiesa estar perdido sobre menopausia (ni más ni menos que un 40%, según Ipsos) sea cada vez menor.

Incluso aunque no haya síntomas visibles o notables, es un buen momento para abordar el tema. «Como mujer, tenga o no tenga sintomatología, seguramente sabe los prejuicios que hay asociados a la salud hormonal femenina. Por eso tiene ante sí una oportunidad de cambiar eso desde la educación a las nuevas generaciones», añade la experta.

Pero animarse a hablar de menopausia con tus hijos no es solo un acto de valentía social. También hay una parte mucho más práctica y que puede cambiar la forma de transitar esta etapa. Se llama empatía. Cuando se encuentra ese sentimiento en los convivientes —ya sea pareja, hijos o compañeros de trabajo—, la vida puede ser algo más fácil. Tal vez, el día a día fluye mejor si tu hijo de 13 años entiende que llevas días sin dormir bien. O que los olvidos no son porque estés perdiendo la cabeza. O, simplemente, para que comprenda que, además de madre, eres mujer y estás —como él o ella— en un momento un poco delicado.

A veces, hablar de menopausia con los vástagos se convierte también en una forma de mejorar la comunicación. De recuperar esos ratos de juego, lectura o de colorear juntos que se tenían unos años atrás y convertirlos en algo más. Así lo proponía Yenny Rivero durante su intervención en ASISA WeLife Menopausia, en Canarias. «Prueba a sentarte frente a tu hija o hijo y que te diga dos, tres, cuatro cosas buenas sobre ti. Aspectos que valora y que le gustan. Es un subidón de confianza y autoestima inmediato», aconsejaba la sexóloga.

OTROS TEMAS WELIFE

Evidentemente, antes de sacar este tema hay que tener en cuenta algunas cosas básicas, como la edad de los hijos. Está claro que un niño de ocho años no va a entender qué le estás contando. Aunque sí existen formas de explicarle que quizá te encuentras un poco nerviosa. O que hoy no has tenido un buen día. La conversación será más fluida a partir de los 10-11 años. Es importante crear un diálogo abierto y que sea el propio menor el que vaya presentando sus inquietudes. En función de la edad y de cómo nos esté afectando, explicar que se está pasando por una etapa que va a estar más cansada, irritable…», sugiere Pilar Conde.

Después llega el momento de profundizar. La psicóloga anima a preguntarles «¿qué te gustaría saber acerca de esto?”. O decir algo así como «me gustaría que si tienes alguna pregunta o curiosidad me digas y lo hablamos». Por supuesto no siempre es fácil que la otra parte contratante muestre interés. En esos casos, y siempre que entremos ya en edades adolescentes, las series, películas o podcasts pueden ser una buena excusa. «En todo caso, siempre hay que abordarlo desde la máxima naturalidad. Eso ayuda a que se vea como algo más a tratar en casa, sin darle una importancia especial», añade.

Porque, como advierte Conde, tampoco es cuestión de «abusar» de la menopausia para justificar todo (véase enfados, conflictos, despistes…). «Tampoco hay que sobrecargar. Si la persona está pasando por una etapa de cierto desajuste, el menor puede ser consciente y entenderlo, pero no debemos delegarle responsabilidades o cuidados que realmente pertenecen al adulto». Otro punto a tener en cuenta es el evitar trasladar mensajes excesivamente médicos o alarmistas.

De igual manera hay que dejar de lado las ideas que asocien la menopausia con rechazo a los cambios en el cuerpo, ya que puede generar miedo a envejecer. Por el contrario hay que dejar claro que nuestro cuerpo está en constante cambio y que somos capaces de amarle y respetarlo en sus diferentes momentos». Por último, la experta de Clínicas Origen recuerda: «Pregunta que hagan, pregunta a la que hay que dar respuesta, si no la buscarán por otra vía. Por eso es importante no reírnos ni invalidar sus dudas». Al fin y al cabo, y por mucho que ellos se empeñen en ocultarlo, son aún niños y les queda mucho por aprender y vivir.

 

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