Suscríbete a la
NO TE PIERDAS Cuenta atrás para WeLife Festival 2026 y su imponente cartel. ¡No te quedes sin tu entrada!
Es hora de aprender a ejercer nuestros derechos. La sanidad pública cubre la terapia para la menopausia siempre que seas candidata al tratamiento. FOTO: Catherine Falls Commercial/Getty
Desterrando mitos
El Sistema Nacional de Salud contempla la financiación parcial de estos tratamientos. Pero en la práctica no todo es fácil
Por Cristina Martín Frutos
3 DE SEPTIEMBRE DE 2026 / 07:30
Cuando, tras su intervención en ASISA WeLife Menopausia A Coruña, la doctora Diana López Freire abrió el turno de preguntas, una de las asistentes lanzó una bastante frecuente. "En la Seguridad Social no te dan tratamientos hormonales. ¿Qué podemos hacer?". Es una duda habitual entra las mujeres al llegar a etsa etapa y un mito que hay que ir desterrando. Porque sí. Nuestro sistema sanitario público cubre la terapia hormonal de la menopausia a través del clásico sistema de copago (el paciente asume una parte y el Estado, el resto).
Otra cosa es cómo llegar a esa prescripción y qué tipo de tratamientos están incluidos en esa financiación. Pero entrar, entra.
Y podrás participar en eventos, concursos y experiencias, así como recibir toda la información que te permitirá afrontar esta etapa de la mejor manera posible.
Lo confirma el doctor Jesús Presa, vocal de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). "El sistema público financia muchos de los tratamientos hormonales para la menopausia. Especialmente, las pautas más clásicas. Ahora bien, y este es uno de los retos y también es importante comunicarlo, hay muchos tratamientos que se incorporan, nuevos preparados o dosis diferentes que no están cubiertos".
Tal y como recoge la Guía de manejo de la menopausia en el Sistema Nacional de Salud, editada en 2022 por el Ministerio de Sanidad, "la Atención Primaria, en el marco de la Seguridad Social, desempeña un papel esencial en el diagnóstico y manejo de los síntomas de la menopausia".
Por tanto, el primer paso para acceder a algún tipo de solución médica es citarse con el médico de Atención Primaria. Según cada caso, el profesional decidirá si prescribe algún tipo de tratamiento o deriva a la paciente al especialista (en este caso, al ginecólogo).
Y aquí empiezan los escollos. Como recuerda el doctor Presa, la Seguridad Social no contempla todos los tipos de tratamientos hormonales. Pero sí los más habituales. De modo que un medicamento que puede oscilar entre los 15 y 30 euros al mes —precio medio de la mayoría— se obtendría, aproximadamente, por menos de la mitad (entre 5 y 12 euros).
"Es cierto que la prescripción y financiación de este tipo de productos ayuda a que muchas mujeres puedan acceder a él. Sin embargo, desde AEEM, aún hacemos ciertas reivindicaciones", destaca el experto.
Entre esas reivindicaciones, está la de ampliar el abanico de tratamientos hormonales cubiertos por la sanidad pública. "Por un lado, el financiar solo algunos termina por crear un acceso desigual a las terapias existentes. De modo que solo las mujeres con mayor nivel económico pueden acceder a los tratamientos más novedosos a través de la sanidad privada".
La financiación selectiva actúa como un cuello de botella "y al final siempre se recurre a los mismos tratamientos. Esto hace que se pierda en cierto modo la esencia de entender la terapia hormonal como un traje a medida".
Esto supone que nuevas soluciones que persiguen avanzar en comodidad para la paciente y abrir alternativas terapéuticas, como el tratamiento no hormonal para los sofocos o las posologías novedosas, como ciertos parches transdérmicos o los geles de estrógenos (no los destinados a tratar síndrome genitourinario, sino síntomas vasomotores), no se encuentren aún financiadas por la Seguridad Social.
Volviendo a la asistente de A Coruña, ella se quejaba de que su doctora negaba que la sanidad pública lo cubriera. También se negaba incluso a contemplar el tratamiento, agarrándose incluso al viejo mito de que 'causa cáncer', una idea que pervivió durante más de 20 años y la FDA ya ha negado. En esta situación, demasiado frecuente aún en nuestras consultas, la mujer siente se encuentra en un callejón sin salida.
Pero no lo es. Como paciente tiene derechos y es el momento de ejercerlos. "Lo único que puede hacer la paciente ante eso, si realmente siente que sus síntomas son importantes, es pedir que la derive a un especialista. Está en su derecho", recomienda la doctora López Freire, coordinadora del grupo de microbiota y menopausia de la AEEM.
La otra vía, que siguen muchas otras mujeres, es recurrir a las consultas privadas.
La Medicina es una ciencia vida que avanza año tras año. La terapia hormonal no es una excepción. De ahí la necesidad de que los profesionales de Atención Primaria cuenten con la formación y actualización en salud hormonal y menopausia.
Sin embargo, Jesús Presa reconoce que "en muchas ocasiones, sobrecargamos esta vía. No se les puede exigir a estos médicos que prescriban antidepresivos, manejen migrañas y diseñen un tratamiento hormonal. Y que, además, lo hagan cómodamente".
Lo que sí es fundamental —y en eso coinciden ambos miembros de la AEEM— es que la derivación ginecológica y a unidades de menopausia sea cada vez más dinámica y efectiva.
Por último, y aunque no directamente relacionado con la financiación pública, es importante recordar a quienes toman terapia hormonal que, en ocasiones, aparecen problemas de suministro. Así ha sucedido recientemente con el spray transdérmico de estradiol.
Desde la AEEM insisten en que no se puede intercambiar un tratamiento por otro a la ligera. "Lo primero es evitar la confusión: un desabastecimiento no es sinónimo de ningún problema de seguridad o técnico", aclara el vocal de esta asociación.
Las mujeres que se encuentren en esta situación han de acudir a su médico para que les paute la alternativa adecuada. Porque, como siempre recuerdan los expertos en esta etapa, cada mujer, cada menopausia y cada tratamiento hormonal, debe entenderse como algo único.