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No todo lo que envejece la piel se mide en arrugas. Foto: Юлия Артамонова / Pexels
Síntomas del 'inflammaging' y cómo repararlo
Has cambiado de crema y sigues notando sequedad, granitos y la epidermis fuera de control. Quizá el problema no esté en lo que te pones.
Por Amor Sáez
20 DE AGOSTO DE 2026 / 07:30
¿Y si te dijéramos que la inflamación silenciosa es la principal causante de tu envejecimiento cutáneo? En dermatología se conoce como inflammaging (inflammation + aging), una inflamación crónica de bajo grado que, junto con el sol (rayos UV, infrarrojos y luz visible) es uno de los mayores causantes del envejecimiento precoz de la piel.
"Diría que es uno de los grandes aceleradores, aunque no el único, ya que hay otros factores que pueden intervenir, intrínsecos y extrínsecos. La inflamación crónica de bajo grado mantiene a la piel en modo defensa, consume energía reparadora y favorece la pérdida de colágeno, elasticidad y luminosidad", explica Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode.
Este inflammaging aumenta con la edad y con el estilo de vida. Empeora con la contaminación, el estrés, la falta de sueño, las dietas muy inflamatorias (ricas en carbohidratos refinados, grasas saturadas y ultraprocesados), los cambios hormonales, la sobreexfoliación, el uso de cosméticos agresivos o una barrera cutánea debilitada.
"Muchas veces no es una sola causa, sino la suma", aclara Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica.
Las arrugas, manchas o flacidez cutánea pueden dar pistas de que algo malo se cuece dentro de nuestro cuerpo. "La inflamación está detrás de un amplio abanico de enfermedades crónicas, responsables de más de la mitad de las muertes en el mundo asociadas al infarto, ictus, cáncer, diabetes, enfermedad renal crónica, hígado graso no alcohólico o enfermedades autoinmunes o neurodegenerativas", explica Ángel Durántez, experto en medicina antiaging y miembro del comité científico de Longevitas.
Lo peor de todo es que puedes estar sufriéndola sin darte cuenta. De ahí que se apode 'silenciosa'. No siempre hay rojez evidente, granitos o picor. "A veces la piel está inflamada por dentro y lo expresa de forma más sutil: se muestra apagada, tirante, reactiva o con peor tolerancia a lo que antes le sentaba bien. Cuando vemos que algo no funciona como antes, puede ser este el eje", revela Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD.
Así lo confirma también Marta Agustí, directora nutricional de Advanced Nutrition Programme: "No suele avisar con una reacción clara, pero la piel empieza a comportarse diferente: se irrita antes, se recupera peor y pierde esa sensación de confort y buena cara".
Para detectar esa inflamación silenciosa que envejece no hay que buscar arrugas y manchas. Hay que ir más allá, buscar esos síntomas en la piel que pueden hacerte pensar que lo que tu piel está sufriendo es inflammaging:
Una piel inflamada no está en su mejor momento para recibir ingredientes activos potentes: ácido ascórbico, retinol, alfahidroxiácidos... "Lo que antes iluminaba o afinaba la textura ahora puede escocer, irritar o no dar resultados porque la prioridad es reparar", asegura Irene Serrano.
¿Otras señales visibles?
Vaya por delante que, contrario a lo que pueda parecer, la inflamación no es un enemigo a batir: más bien es un mecanismo de protección y reparación. Es decir, no se trata de frenarlo, sino de reparar y devolver el equilibrio. "No se trata de demonizar la inflamación, que es un proceso natural y necesario, sino de entender que el organismo no solo necesita activar defensas, también debe cerrar el ciclo y volver al equilibrio", puntualiza Ángel Durántez.
Aclarado esto, aquí tienes una serie de medidas que puedes adoptar para lograrlo:
Una buena suplementación dermocosmética, siempre bajo prescripción y supervisión médica, puede contribuir a combatir la inflamación silenciosa.
"Los ácidos grasos omega-3 ayudan a modular la inflamación y mejorar la barrera; las vitaminas C y la E apoyan la defensa antioxidante; el zinc contribuye a la reparación y el equilibrio de la piel. Y también pueden ayudar complejos antioxidantes y probióticos o prebióticos, porque el eje piel-intestino influye mucho en la inflamación cutánea", sentencia Marta Agustí.
La ciencia ha dibujado una especie de curva del bienestar para responder a una pregunta difícil: cuándo empieza de verdad el efecto reparador de alejarse de la rutina