
Vamos por la vida a mil por hora y la ansiedad nos come por dentro. Y hay que saber escuchar las alertas del cuerpo. FOTO: Mertcoskunraw/Pexels.
Desbloquear el estrés
Juan Lucas Martín, psicólogo: «El interruptor eficiente para frenar la ansiedad no está en la mente, sino en nuestro propio sistema nervioso»
El estrés y la ansiedad son las dos bestias negras de la sociedad occidental. Y no lo son por las cifras de personas que reconocen padecerlos, sino porque se están abordando de forma ineficiente.
Por Marina Montiel
16 DE MARZO DE 2026 / 18:00
Vivimos en una época en la que el estrés, la ansiedad y la sensación de desconexión interior forman parte de la vida cotidiana de muchas personas. Lejos de ser algo que se limita a la cabeza, cada vez más investigaciones en psicología y neurociencia asocian esas emociones al funcionamiento del sistema nervioso. Juan Lucas Martín, psicólogo clínico especializado en fobias, trastorno de estrés postraumático y trastornos de ansiedad, recibe a WeLife desde su residencia en Estados Unidos con un mensaje claro: del estrés y la ansiedad también se sale.
Una generación estresada
Hemos normalizado estar con ansiedad o estrés constante.
Vivimos una época con una enorme estimulación externa y muy poco espacio interior. Nuestro cerebro está expuesto continuamente a información, exigencias y cambios rápidos. El sistema nervioso humano no evolucionó para sostener este nivel de activación constante. Durante miles de años el estrés aparecía en momentos puntuales de peligro. Hoy, en cambio, muchas personas viven en alerta casi permanente.
¿Pero es malo?
La ansiedad muchas veces no es una patología en sí misma. Es una señal de que el sistema nervioso lleva demasiado tiempo funcionando en modo supervivencia.
Pulsar el interruptor
Cuando Juan Lucas Martín señala la ansiedad, apunta también al sistema nervioso como esa especie de punto gatillo que hay que desbloquear para poder liberar esas emociones.
Cuando los psicólogos nos hablan de ‘gestionar las emociones’, lo vemos como algo mental. Pero también involucra al sistema nervioso, ¿no es así?
Las emociones no son solo pensamientos: son estados fisiológicos. Cuando sentimos miedo o ansiedad, el sistema nervioso activa respuestas automáticas: cambia la respiración, el ritmo cardíaco, la tensión muscular y la forma en que percibimos el entorno. Comprender esto es muy importante porque nos permite dejar de luchar contra nuestras emociones y empezar a regular el cuerpo que las sostiene.
¿Quiere decir que hay una especie de ‘interruptor’ a nivel físico que actúa también sobre la mente?
Nos empeñamos en tratar las emociones como algo puramente mental. Pero mente y cuerpo forman un sistema integrado. Lo que pensamos afecta al cuerpo y lo que ocurre en el cuerpo influye en cómo pensamos y sentimos. Por eso las herramientas más eficaces para regular el estrés suelen involucrar ambas dimensiones: conciencia mental y regulación fisiológica.
Hay que quererse más
La compasión es un concepto que a veces se asocia más a lo espiritual que a lo científico. ¿Qué dice la neurociencia sobre la compasión?
La compasión es una capacidad profundamente humana con una base biológica. Diversos estudios en neurociencia muestran que cuando activamos estados de compasión se estimulan circuitos cerebrales asociados con el cuidado, la conexión social y la regulación del estrés. Lejos de ser una idea abstracta, la compasión es una forma de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás que puede modificar cómo funciona nuestro sistema nervioso y ayudarnos a desarrollar una relación más amable y equilibrada con nosotros mismos y con ellos.
¿Por qué nos cuesta tanto ser compasivos con nosotros mismos?
Porque muchas personas aprendieron que la exigencia y la dureza eran necesarias para mejorar. Y porque tenemos cosas dentro sin perdonar. Desde pequeños recibimos mensajes que asocian valor personal con rendimiento, éxito o perfección. Cuando cometemos errores, el diálogo interno suele volverse crítico. Aprender a tratarnos con más amabilidad no significa conformarse, sino crear las condiciones emocionales que permiten realmente crecer, perdonarse y sanar la autoestima.
¿Es posible realmente aliviar el peso de las emociones del pasado?
Sí. Las experiencias del pasado pueden dejar huellas en el sistema nervioso, especialmente cuando fueron intensas o dolorosas. Pero el cerebro y el cuerpo tienen una enorme capacidad de adaptación. Cuando comprendemos lo que sentimos y aprendemos nuevas formas de regularnos, esas emociones dejan de gobernar nuestra vida de la misma manera.
Estrés antes y después
A lo largo de tu carrera has acompañado a miles de personas en procesos de transformación personal. ¿Qué patrones sueles ver cuando alguien empieza a cambiar su relación con el estrés?
El primer cambio es que empiezan a disfrutar más el presente, los momentos sencillos de la vida. Que antes no podían disfrutar porque estaban anclados al pasado o pensando en lo que venía más adelante. Aprenden a reconocer qué los hace sentir emociones negativas, cómo reacciona su cuerpo y qué pensamientos aparecen en esos momentos. Después surge algo muy importante: la capacidad de pausar antes de reaccionar automáticamente. Esa pequeña pausa cambia profundamente la relación con el estrés.
Suena sencillo, pero, ¿por dónde empezamos?
Por gestos muy simples: respirar de forma más lenta y profunda, introducir momentos de silencio y meditación en el día, cuidar el descanso y aprender a poner límites saludables pueden tener un impacto enorme en el sistema nervioso. No se trata de transformar toda la vida de golpe, sino de empezar a crear pequeñas experiencias de seguridad interna.
Si nos vamos de la ansiedad al estrés, tenemos lo que muchas personas consideran como el enemigo en casa.
En realidad, es un mecanismo de protección del organismo. El problema no es que exista, sino cuando permanece activado durante demasiado tiempo. Entender la ansiedad como una señal de alerta y no como un fallo, ni como una enfermedad, cambia completamente la forma de abordarla.

Aprender hasta del dolor
En tus conferencias hablas de ‘encontrar sentido a lo vivido’. ¿Qué significa realmente eso?
Significa integrar nuestras experiencias en una narrativa que nos permita comprenderlas. Cuando algo doloroso queda sin procesar, suele convertirse en una fuente constante de tensión. Cuando le damos significado, esa experiencia deja de ser solo sufrimiento y se convierte en aprendizaje.
Otro concepto muy presente es ‘reducir la reactividad automática’. ¿A qué se refiere?
La reactividad automática es la tendencia a responder de forma inmediata a lo que sentimos sin detenernos a observarlo. Muchas veces reaccionamos desde el miedo, la defensa o la impulsividad porque el sistema nervioso está activado. Aprender a reconocer ese momento y crear una pequeña pausa es uno de los pasos más importantes para desarrollar mayor libertad emocional.
Un encuentro como punto de inflexión
Juan Lucas Martín lleva más de veinte años investigando sobre el estrés y la ansiedad que atenazan a nuestra sociedad. Tras acompañar a más de 200.000 personas en Estados Unidos y Latinoamérica, llega a España con «El Sentido: la ciencia de la compasión», una experiencia presencial que se celebrará el 15 de abril en Barcelona y el 21 de abril en los Teatros Luchana de Madrid.
¿Qué van a encontrar las personas que asistan?
Es una experiencia donde combinamos psicología, neurociencia y reflexión humana para entender cómo funciona el estrés y cómo podemos relacionarnos de forma diferente con nuestras emociones. No es una charla. Es un curso corto, pero profundo para comprender, experimentar y reflexionar sobre nuestra vida, convertir el dolor en aprendizaje y recuperar el poder creativo que todos tenemos.
¿En qué se diferencia de otros eventos o charlas de crecimiento personal?
La diferencia es que entrego técnicas autoaplicables. Para que la persona aprenda a ser su propio maestro en la vida. Sin depender de nadie. No se trata de motivación momentánea, sino de comprender cómo funciona nuestro sistema nervioso y cómo podemos aplicar ese conocimiento en la vida diaria para crear una vida disfrutable y abundante.
¿Qué se llevarán las personas después del encuentro?
Herramientas muy prácticas para reconocer estados emocionales, regular el sistema nervioso y desarrollar una relación más compasiva con uno mismo, con la vida y con los demás.
Si tuvieras que dejar un mensaje para quienes hoy viven con ansiedad o estrés constante, ¿cuál sería?
Que no están solos y que lo que sienten tiene explicación y alivio. Todo empieza en un sistema nervioso que ha estado demasiado tiempo en alerta. Y eso se puede regular.
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