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Jefa recuperando la motivación de su equipo

Uno para todos y todos para una. El buen líder es consciente de que el éxito de su proyecto depende de que todos remen a la vez y con ganas. FOTO: Thirdman / Pexels.

La clave está en el líder

Soy un jefe muy competente pero mi equipo sigue desmotivado: cómo devolver la ilusión a una plantilla cuando dejan de creer en tu proyecto

Tu equipo no solo trabaja para ganar dinero. Quieres sentirse valorados y que los responsables entienden sus circunstancias en cada momento. Cuando no sucede, se desmotivan.

Por Patricia de la Torre

20 DE ENERO DE 2026 / 14:00

Rocío Jurado cantaba aquello de ‘se nos rompió el amor’. Y no solo pasa entre las parejas. A veces, te desenamoras del trabajo. O, lo que es peor, tus empleados se desenamoran de tu propuesta profesional. Cuando los equipos dejan de ilusionarse con los proyectos, cuando las reuniones se llenan de silencios incómodos o respuestas automáticas, cuando ya nadie sugiere nada nuevo… algo se ha roto. Puede parecer que es solo una mala racha o falta de recursos, pero la verdad suele ser más profunda: hay una desconexión emocional que muchas veces nace del liderazgo. La doctora en Psicología Clínica y de la Salud, Silvia Álava Sordo, especialista del Centro de Psicología Álava Reyes, aborda los pasos que debe seguir un líder para recuperar a la motivación de tu equipo. 

Porque si el amor se ha roto, habrá que recomponerlo. Eso o cerrar el negocio. 

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Si tú me dices ven, lo dejo todo

Un equipo desmotivado puede ser el principio del fin de tu empresa. Uno de los errores más comunes es creer que un buen líder es simplemente alguien eficiente o resolutivo. Tener habilidades técnicas no implica necesariamente ser un buen gestor de personas. La motivación laboral no nace solo de bonos o reconocimientos. Existe una motivación intrínseca, aquella que nos mueve por satisfacción propia, y otra extrínseca, que responde a estímulos externos como elogios o incentivos económicos. Un líder motivador sabe detectar cuál predomina en cada miembro de su equipo y potenciar ambas sin caer en la sobreexigencia, ni en la manipulación emocional.

«Sabemos que cuando los líderes tienen una alta inteligencia emocional, las personas que están a su cargo se sienten motivadas el 75% del tiempo», afirma Álava. «Y sin embargo, cuando no la tienen, lo más probable es que solamente se sientan el 25% motivados». La forma en que un líder se relaciona con su equipo influye más que cualquier política interna o cambio estructural. De hecho, muchas grandes empresas donde los sueldos llegan con varios ceros, reconocen tener un problema para retener talento. Ni siquiera, subiendo el sueldo. 

Escucha a tu equipo

La clave que la psicóloga repite varias veces es tan simple como difícil de ejecutar: escuchar. Pero no escuchar con el piloto automático o desde el juicio, sino con la intención real de comprender lo que el otro está viviendo. Muchos líderes, especialmente los que han llegado al cargo por méritos técnicos, no han entrenado esta habilidad.

«El error más común de los líderes es que no saben escuchar qué es lo que su equipo necesita», explica. «En ocasiones incluso nos lo dicen y no somos capaces de escucharles. Y otras veces también hay que saber escuchar lo que no se dice, que eso es todavía mucho más complicado». Intuir qué sucede a un empleado, qué explica su apatía, puede ser clave para revitalizar al equipo. 

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De jefe a líder

Ser jefe no es mandar sin más porque eres más listo. Transformarse en un líder que inspira no implica volverse blando o perder el control. Implica cambiar el enfoque del poder al servicio, del control a la colaboración, del miedo al respeto mutuo. Álava señala que un líder accesible es aquel que genera espacios de confianza, no solo operativos. El silencio, en cambio, solo aleja más a tu equipo. 

«Hay que permitirles que tengan un tiempo y un espacio para que les podamos escuchar, reservando un lugar, respeto y confidencialidad por lo que nos están contando», propone. «El líder tiene que ser abierto, tiene que tener un lenguaje positivo y comprensivo, centrándose en acciones concretas. Y es fundamental dominar la comunicación asertiva”. Esto último, junto con un lenguaje claro, el refuerzo positivo y la empatía no son habilidades suaves: son herramientas estratégicas. «Liderar es hacer triunfar. Y para eso tengo que ser capaz es de motivar, de dirigir y de desarrollar a las personas».

Cómo revitalizar la llama

Al igual que sucede en una pareja, la motivación no se recupera con una reunión ni con una charla inspiracional. De hecho es un error en el que caen muchas corporaciones que gastan presupuestos millonarios en actividades colectivas fuera del centro de trabajo, pero olvidan que la cohesión grupal y la motivación se gestan durante la jornada de trabajo.

Las ganas por seguir trabajando en el mismo sitio, en el mismo equipo y con el mismo jefe pasan por lograr que el trabajador vuelve a sentir que su trabajo importa, que su esfuerzo tiene un sentido. Eso no siempre depende del contenido del trabajo, sino de cómo se valora, se reconoce y se integra dentro de una visión más amplia.

Lo que marca la diferencia no es tener un líder perfecto, sino un líder que se esfuerza por entender, acompañar y construir sentido con su equipo. Porque cuando un líder ayuda a darle significado al día a día, cuando traduce el trabajo en algo con propósito, el engagement se vuelve posible. 

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