¿Eres de las que disfruta de los viajes desde que empiezas a hacer las maletas? Añade a ese disfrute que irse de vacaciones es una cura de juventud. FOTO: Pexels.
Turismo de longevidad
Haz las maletas: viajar hará que envejezcas más despacio (y seas mucho más feliz)
Las personas que visitan lugares nuevos se mantienen más jóvenes. Y no hace falta dejarse los ahorros en las vacaciones. Una escapadita de fin de semana es suficiente.
Por Marcos López
28 DE MAYO DE 2026 / 14:00
El verano está a la vuelta de la esquina y llega el momento de pensar en unas merecidas vacaciones. En dejar atrás la tediosa, y muy estresante, rutina con un viaje a un lugar exótico. O visitando ese lugar desconocido a la vuelta de la esquina. Da igual. Lo importante es viajar. Lo que no sólo te hará más feliz, sino que como destaca la doctora Macarena Díaz de Bustamante y Ussia, geriatra de Olympia Centro Médico Pozuelo, te ayudará a mantenerte joven. Vamos, que unas vacaciones son la receta de longevidad que estábamos esperando.
El envejecimiento, destaca la experta, «no depende únicamente de factores biológicos, sino también de elementos emocionales, sociales y cognitivos». Las pirámides de la longevidad señalan que para retrasar el envejecimiento hay que comer bien, moverse más y pasar tiempo de calidad con los nuestros. Justo lo que hacemos en vacaciones. «Y eso favorece hábitos y estados mentales asociados con un envejecimiento más saludable», añade.
No es publicidad. Es ciencia
No es un eslogan de un tour operador o de una agencia de viajes. Lo dice la ciencia: un estudio en The Journal of Travel Research ha demostrado que viajar ayuda a combatir el envejecimiento prematuro.
La razón para esta ralentización de los efectos del tiempo sobre el organismo se explica por los numerosos mecanismos positivos que se activan durante los viajes. Empezando por un aumento del movimiento físico: «Caminar, exponerse a la luz natural y mantener rutinas menos sedentarias son fundamentales para preservar la masa muscular, la movilidad y la salud cardiovascular», explica.
Tres por uno: salud física, mental y emocional
Pero es mucho más que el beneficio físico. Como ya proclamaban los sabios de la Antigüedad, mens sana in corpore sano. Y la novedad y cambio de entorno que implican los viajes estimulan el cerebro. «Viajar contribuye a aprender rutas, adaptarse a lugares nuevos o relacionarse con otras personas favorece la plasticidad cognitiva y mantiene activa la mente».
Un último componente en el paquete de tu viaje: la salud emocional. Tan importante como la física y la mental. Y aquí «las experiencias placenteras reducen el estrés mantenido y favorecen la liberación de neurotransmisores relacionados con el bienestar, como la dopamina y las endorfinas», apunta la experta, que a modo de resumen destaca que «viajar nos ayuda a combatir el estrés crónico, el aislamiento social y el sedentarismo».
Sólo funciona si te lo pasas bien
Viajar funciona como estrategia de longevidad siempre que lo pasemos bien. Pasarte el día corriendo con las maletas de aquí para allá o verte obligada a hacer cosas que no son de tu agrado sólo te generará más estrés. Y volverás a casa con más cansancio.
La clave —recuerda la doctora Díaz de Bustamante y Ussia— está en que «el viaje se viva como una experiencia positiva y estimulante». El objetivo de irse de viaje es disfrutar. Pasárselo bien, cuando no requetebién. Lo que no ocurrirá si pones en tu mochila más estrés y preocupaciones o te excedes en las actividades físicas.
No hace falta dar la vuelta al mundo
La pregunta del millón: ¿cuál es el viaje idóneo para mantenerse joven? Pues dado que cada persona es un mundo, para gustos, colores. O viajes. Siempre que combinen dos elementos esenciales: disfrute y descanso. Lo ideal es «un viaje que resulte estimulante sin generar agotamiento, que se adapte al ritmo de cada persona y que evite itinerarios excesivamente intensos o estresantes».
Hay a quienes les gusta la idea de un spa. O una ruta gastronómica. O conocer destinos lejanos. La clave para que el veraneo cuente como terapia para retrasar el envejecimiento es que nos ayuden a desconectar. Vamos, unas ‘calmaciones’ en toda regla.
Tampoco es necesario gastarse una millonada para irse al otro lado del mundo. O pasarse semanas, o meses, fuera de casa. Una escapada de fin de semana puede ser más que suficiente. En ocasiones, «un viaje sencillo, bien acompañado y emocionalmente significativo puede tener más impacto positivo que uno muy ambicioso», concluye la experta. Lo importante es mantener la curiosidad, el movimiento y las ganas de seguir viviendo nuevas experiencias.