Creado en 2024, el centro de empleo y formación José Antonio Matji es la punta del iceberg del compromiso social de Cantabria Labs. FOTO: D.R.
NI ES NEGOCIABLE NI PASA DE MODA
Puede sonar a algo del pasado, pero la Responsabilidad Social Empresarial sigue siendo clave para un mundo más sostenible
Iniciativas como la Fundación Cantabria Labs, que hereda el legado de implicación social de la compañía desde su creación, dejan claro que las organizaciones deben continuar siendo agentes de cambio.
4 DE FEBRERO DE 2026 / 14:00
Con el término ‘responsabilidad social empresarial’ pasa como con todo. Se habla tanto durante un tiempo que todo apunta a que esa burbuja explote. Seguramente, son muchos los que han pensado lo mismo sobre la palabra sostenibilidad. Que, a pesar de ser un concepto más amplio, vino a sustituir en el imaginario colectivo a esa famosa RSC. Sin embargo, ni se trata de vocablos antagónicos. Ni excluyentes. Ni mucho menos destinados a pasar de moda.
La responsabilidad social corporativa —como también se le conoce—, aunque nos suene hoy a cosa del pasado, sigue siendo una piedra angular de las organizaciones y de la sociedad. De hecho, es una de las palancas a activar para alcanzar un mundo más sostenible. «Es difícil pensar que el mundo empresarial se aleje de la realidad social… Es clave que siga implicándose y haciendo posible un futuro mejor», reflexiona Alfonso Jiménez Prado. Con más 30 años de experiencia en puestos directivos sabe de lo que habla. Más aún desde 2023, año en el que empezó a dirigir la Fundación Cantabria Labs, el perfecto ejemplo de que la RSC tiene más sentido que nunca.
Objetivo: transformar vidas desde la empresa
Si bien este proyecto se presentó públicamente en septiembre de 2024 (un año después de su primer patronato), el compromiso de Cantabria Labs con la sociedad viene de lejos. José Antonio Matji, cofundador del laboratorio, ya tenía claro en 1994 que el mundo empresarial tiene que ser una fuerza transformadora. Si ahora esa idea de responsabilidad social suena algo obsoleta, en aquel momento, no se oía apenas hablar de ella. Pensemos que en 2006 solo un 14% de las empresas ponían en marcha acciones altruistas, según los datos del Pacto Mundial de las Naciones Unidas… Sin embargo, para Matji no era negociable.
De hecho, su objetivo siempre fue posibilitar el empleo y el emprendimiento de los colectivos que más lo necesitan. Transformar vidas desde el entorno laboral y, de ese modo, crear un futuro mejor. Así se iniciaron colaboraciones con la fundación Emalaikat, que trabaja con la población de Turkana (Kenia); con la fundación Querer, para la formación de personas con discapacidad, o a apoyar comedores sociales y hogares de acogida. «La fundación hereda todo ese legado de implicación social durante más de treinta años para seguir transformando vidas», afirma Jiménez Prado.
El empleo como palanca de cambio
Existen muchas maneras de materializar el compromiso con la sociedad. Ecoeficiencia, reducción de la huella de carbono, voluntariado de los empleados, transparencia, acciones culturales… En Cantabria Labs, como recuerda el director de su Fundación, siempre han creído de forma especial en «posibilitar el empleo y el emprendimiento de los colectivos que más lo necesitan». Eso explica que una de sus iniciativas más importantes fuera poner en marcha el Centro de Formación y Empleo José Antonio Matji, en 2024.
Situado en las antiguas instalaciones de la farmacéutica, en Santander, acoge un centro ocupacional donde reciben formación personas con discapacidad. Además, cuenta con el centro especial de empleo Caphaces, donde personas con discapacidad ofrecen soluciones de manipulado y empaquetado de productos cosméticos y farmacéuticos, almacenaje… «Uno de los mayores motivos de satisfacción es ver llegar a esos trabajadores corriendo para no llegar tarde y con una sonrisa por empezar una nueva jornada», cuenta el director de la Fundación.
El verdadero sentido de la responsabilidad social empresarial
Junto al centro, desde la fundación se coopera con muchas otras iniciativas. Como Sopla que quema, un proyecto que recurre a la cocina como motivación y camino hacia la vida independiente de colectivos más vulnerables. O Reconectados, en colaboración con Fundación Telefónica, que de forma gratuita ofrece a los mayores formación en competencias digitales.
Todos son muestras de esa RSC de la que se habla ahora menos. De un esfuerzo por dejar un mundo más sostenible centrándose en el mundo laboral. Como pionero que fue en ello, ya lo dijo José Antonio Matji con una frase que ahora está estampada en la entrada de la fundación. «El trabajo dignifica a las personas, si eres feliz en tu trabajo, siempre transmitirás alegría a todos los de tu alrededor y serás un foco de luz».