
No todo es ejercicio de fuerza: el yoga y los ejercicios de movilidad también ayudan a que el músculo preserve el calcio. FOTO: Ron Lach
SIN ÉL, NO HAY COLÁGENO QUE VALGA
El calcio en menopausia: el guardián de los huesos fuertes es también el secreto de una piel más firme
Este mineral deja de fijarse bien según la mujer cumple años. Incrementar la ingesta por la alimentación y fortalecer los músculos es clave para evitar fracturas, osteoporosis y, también, la flacidez.
29 DE JUNIO DE 2026 / 07:30
Ahora que el -o, mejor dicho, la- que no toma magnesio, ashwagandha, omega 3 y creatina no es nadie, suena a chiste recordar que, hasta no hace mucho tiempo, lo único que prescribían los médicos a las mujeres mayores de 45 era calcio. Pensemos que, más allá de lo que sale en el feed de Instagram, entre el 70 y el 80% de la población consume algún tipo de suplemento… Pero, durante décadas, este mineral era el rey de las pastillas. No tiene nada raro. Desde hace mucho tiempo, se sabe que los niveles de calcio en menopausia no son fáciles de cumplir. La razón es simple: las necesidades del cuerpo cambian.

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¡Quiero unirme!Si bien antes de los 45-50 años se recomiendan 1.000 mg/día, a partir de la entrada en la menopausia, la cifra sube hasta 1.200 mg/día. Algo que, por cierto, no alcanzan siete de cada 10 mujeres en esta etapa. Por tanto, es lógico que, hasta hace poco, más de la mitad de los ginecólogos prescribieran suplementos de calcio de forma profiláctica, es decir, para prevenir ese déficit. Y, por tanto, prevenir también problemas de huesos, como la osteopenia y osteoporosis, tan típicos de la mujer cuando pierde estrógenos. Sin embargo, la ciencia no deja de dar nuevas respuestas y en los últimos años las míticas pastillas de calcio quedaron en el olvido. ¿Ya no necesitamos este mineral? ¿Cómo se puede obtener entonces?
La comida, primera fuente de calcio
La principal polémica que ha rodeado a la suplementación de calcio es su relación con el riesgo cardiovascular. Lo cierto es que no hay una conclusión determinante. Mientras que la revisión de varios estudios observó que estas pastillas aumentaban la probabilidad de padecer accidentes cardíacos —especialmente en mujeres posmenopáusicas sanas—, otros tantos estudios no encontraban esa relación. Lo cierto es que en los últimos años, el consenso médico, especialmente entre las sociedades de reumatología y endocrinología, prioriza el calcio dietético.
Es decir, se anima a obtenerlo a través de la comida: lácteos, frutos secos, verduras de hojas verdes… Los boquerones y sardinas en aceite (¡mejor con espina!), las semillas y el tahini son, como aconseja la nutricionista Marta Marcè, «otras de las grandes fuentes de calcio natural, especialmente, cuando hablamos de menopausia».
Sin vitamina D no hay trato
Otro de los causantes de esta nueva aproximación al calcio es que la medicina ha comprobado que lo que suele pasar no es que falte calcio. Sino que no se fija bien. Por eso, se prefiere prescribir vitamina D —responsable de absorber ese mineral— y, mucho mejor, si se toma junto vitamina K, que lo conduce hacia los huesos, evitando que se quede atrapado en las arterias. El magnesio, otro de los protagonistas de la suplementación actual, también efectúa esta labor.
Como explica Marcè, «al final si no tenemos buenos niveles de vitamina D, el calcio no se absorbe correctamente y puede acabar acumulándose donde no debe: en tejidos blandos, en las arterias… aumentando ese riesgo cardiovascular del que a veces se habla».
Músculo: el gran protector del calcio en menopausia
Lo cierto es que hay un detalle que muchas mujeres pasan por alto. Ya sea si se tienen que suplementar con calcio o si pretenden incrementar sus niveles en la dieta, no pueden olvidar otro elemento en la ecuación: el músculo. «Actúa como un auténtico guardián del calcio», asegura la esteticista Carmen Navarro. «Cuando perdemos masa muscular —algo que ocurre de forma natural con la edad, el sedentarismo o los cambios hormonales— también disminuye la capacidad del cuerpo para gestionar correctamente ese calcio», añade.
Es decir, sin unos músculos en forma, el calcio en menopausia será un problema seguro. El ejercicio de fuerza es, en estos casos, la solución más recomendada. Pero no hay que olvidarse de trabajar la movilidad y elasticidad, con disciplinas como el yoga, y, si es posible, recurrir a estímulos extra. Es el caso de algunas aparatologías, como Vigor Thermodexia, de Wonder, que acaba de incorporar Navarro a sus centros. «Al activar de forma simultánea músculo y metabolismo celular, favorece la estimulación profunda y ayuda a preservar esa relación tan importante entre músculo y calcio». Porque cuando esa pareja está en armonía no solo se suman puntos en temas de salud ósea…
Ni osteoporosis ni flacidez
«La firmeza es el otro gran beneficiado, ya que, además del famoso colágeno, el calcio es el otro gran elemento decisivo en el envejecimiento estructural«, apunta la experta. De hecho, este mineral, que representa, aproximadamente, el 2% del peso corporal, «interviene directamente en la comunicación celular, la contracción muscular, la regeneración tisular y la calidad de la piel». Cuando hay déficit: la estructura pierde sostén, el tejido se vuelve más laxo y aparece la flacidez. «Al margen o no del colágeno que haya», puntualiza Carmen Navarro.
Aunque la osteoporosis y la flacidez no se pueden poner al mismo nivel —una es salud, la otra, estética—, ambos son indicadores del deterioro del organismo. Por eso, los expertos, tanto en medicina como en belleza, miran cada vez más hacia la prevención. Como resume la facialista, adelantarse, de la mano de la alimentación, el ejercicio y el estilo de vida, es la mejor estrategia.» Un músculo fuerte y bien coordinado es el mejor aliado para mantener huesos firmes y articulaciones protegidas. Y, por supuesto, un concepto de belleza mucho más inteligente y responsable».
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